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Vidrio de Palabras

vidrio, ventana, lámina

Advertencia: El siguiente texto es un cuento, una narración de las diferentes confesiones, pensamientos, ilusiones e ideales de una Amadora a su Amador, a su capitán América.

Pensamientos:

Quisiera decirte que eres un tonto; nunca has escuchado con el corazón abierto a las palabras que te digo. Siempre ha habido un vidrio de palabras de otros, frío, impenetrable y despiadado entre tu figura y mi corazón. Prefieres esconderte en excusas para, tal vez, protegerme... Lo que si siento que es muy cierto es que tienes miedo por mí, por nosotros, por nuestro futuro... Tanto, que nunca te has detenido a pensar que, sí, siempre la razón me acompaña (la gran mayoría de las veces) pero eres demasiado orgulloso para admitírtelo a ti mismo. Además, eres tan buena persona (por no decir otra cosa) que prefieres hacer cosas que realmente son el ejemplo perfecto de exageración para, por supuesto, mantener contentos a todos según tú. La verdad es que debes dejar que tu corazón madure y que ese vidrio de palabras de otros ya no sea un obstáculo.

Me gustaría preguntarte también: ¿desde cuándo suspiras por mí? ¿Desde cuándo me convertí en la “villana” más malévola de tu vida? Yo nunca supe nada; siempre preferiste estar cerca de mí, incluso sabiendo que era bajo condiciones muy injustas para ti. ¿Por qué? Para Qué? ¿Por qué preferiste sufrir en silencio mi amistad hacia ti?

Debo admitir que te he querido mucho desde hace muchos años; que no entendía por qué preferías enredarte en situaciones románticas sin sentido que evidentemente no tenían pie ni cabeza. ¿Por qué? ¿Para qué? Y sí, te celaba. Te celaba porque mi cariño hacia ti crecía y crecía, muy por encima, de tus locuras; mi cariño se daba cuenta del gran corazón que siempre has tenido y no quería que te siguieran haciendo daño.

Confesiones:

Siempre fui tu consejera, aunque no te gustara que el tiempo casi siempre me diera la razón. Ojalá hubiese empezado hace mucho tiempo lo que hoy está dividido por las intenciones “de protección” de terceros.

Me encantaría decirte que si decidí darte una oportunidad cuando lo hice (finalmente) no fue por las razones más nobles de la vida, lo admito, pero me di cuenta que eso que tú tenías: tu corazón, tu personalidad perfectamente imperfecta, tu ser, incluso tu intimidad eran todo lo que yo siempre buscado para mí.

Debo confesarte que fui una tonta por no ver que mi tonto favorito siempre fue mío y que ya hoy estoy exhausta de que “deba” conocer nuevas gentes para que, como reza el dicho, “un clavo saque otro clavo”... simplemente ya no estoy para esas tonterías de niños; si he de conocer a alguien en plan romántico, tendría que ser algo realmente especial y ya soñar con algo así me asusta porque tengo la mala suerte de que todos quieren “protegerme”.

Ilusiones:

Quería decirte que, para mí, estar contigo es sencillamente vivir en el cielo... en las nubes; pero no de la “descentralización” de metas y objetivos fijados, más bien representas una fuente de inspiración: Mi Musa. Estar juntos, haciendo lo que cualquier pareja pudiera hacer, hasta sólo mirar al firmamento y pensar en nuestro pasado, presente y futuro es... bonito. Eres “el Libertador de esta Libertadora”, espero te guste el título.

Siento que, para mí, cuando dejé que entraras a mi vida... cambiaste toda mi forma de pensar... pusiste todo “patas para arriba”. Fue tan extraordinario el cambio que generaste en mí, que lo único que puedo decirte es Gracias.

Doy gracias a Dios por ser quien eres y por quien serás el día de mañana. Doy gracias a Dios porque eres un hombre bueno y que desde el fondo de mi corazón anhelo que nuestro cariño se vuelva a juntar algún día. Le pido a Dios que ese vidrio de Palabras caiga, se derrumbe, para siempre y que por supuesto, cuando sea el momento indicado, espero en Dios que todos hayan aprendido que las historias de Amor cuando son sinceras, bonitas, verdaderas, no tienen razónni comprensión para el ojo inexperto, herido y maltratado por sus propias historias de vida. Solamente deben dejarlas, ser y que el tiempo sea el que realmente juzgue con peso a los villanos o falsos villanos y a los héroes o falsos héroes; porque al fin y al cabo, las historias de cuento con finales admirables son necesarios. Yesta oda, dirigida a Dios, a los familiares, amigos y curiosos, y al público en general sirva como lección de que cuando hay Amor, lo demás es secundario y que esa fuerza divina que dirige a todos nosotros vuelva a unir (como diría mi madre) esas piedras de mar que de tanto rodar han de encontrarse. Amén.


Gabriela Ivanet Herrera González

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