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Top 10 de razones para Viajar al Exterior

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1. Salir de tu zona de confort

Prueba comida que nunca pensaste que te gustaría, sumérgete en una cultura diferente y pasa tiempo en un lugar donde el Inglés no sea el primer idioma —¡salir de tu zona de confort es divertido! ¿No eres religioso? Explora las bellas catedrales del oriente de Europa y aprende sobre sus ricas historias. ¿Temor a las alturas? Tal vez ahora es el momento de conquistar la escalada de montañas con una de las siete cumbres. ¿Te sientes un poco fuera de forma o atemorizado por el ejercicio? Nada como la motivación de los empinados (pero hermosos) pueblos de Grecia para introducirte a la escalada de escaleras! Cuando sales de tu zona de confort, no sólo expandes tu perspectiva del mundo exterior, sino que también aprendes un poco más sobre tí mismo.

2. Aprender a ser independiente

Tomar un viaje solitario puede sonar aterrador para aquellos que han pasado sus vidas al lado de sus padres, mejores amigos y pareja —lo que es exactamente la razón por la que deberías tomar un viaje solitario, ahora. Lanzarte a un país diferente o a una nueva cultura te obliga a pensar sobre tus pies, y ¡es súper motivador! Nada construye la confianza como aprender a navegar por tí mismo y tomar tus propias decisiones en mar abierto, ya sea elegir cuáles atracciones explorar durante el día o dónde comer durante la noche. No tener a nadie de quien depender —y nadie dependiendo de ti (por ejemplo, tus hijos)— es extrañamente liberador y una experiencia asombrosa en tus años adultos.

3. Las Posesiones materiales pierden su valor

Sólo toma un viaje poner en perspectiva el valor del dinero y las posesiones materiales. No voy a lanzarte al cliché de que “el dinero no compra felicidad”, porque sí puede; el dinero puede comprar tus boletos de avión y una habitación en un reconocido hotel, auténtica comida internacional, ¡pero el último iPhone o un par de lentes de sol de diseñador parecen tan insignificantes cuando lo pones en perspectiva! Aprende a presupuestar tu dinero apropiadamente en tu vida diaria, y tendrás mucho para explorar nuevas ciudades cómodamente.

4. Aprender un nuevo idioma

No importa cuántos semestres de inglés tomaste en la universidad o cuántos programas Rosetta Stone comenzaste (y nunca terminaste), nada se compara con una inmersión de primera mano cuando se trata de aprender seriamente un nuevo idioma. Lo maravilloso de aprender un idioma en un contexto nativo es que toma muy poco o ningún esfuerzo de tu parte. Ponerte de golpe en el centro de un país de habla extranjera —especialmente en las áreas rurales donde el español es menos común— es por mucho la mejor y más sencilla forma de hacerse fluído en un segundo o tercer idioma.

5. Conocer personas que no conocerías de otra manera

Incluso si vives en la más diversa de las ciudades, ¡no experimentarás la hospitalidad y la amistad que el mundo ofrece a los viajeros que pasan por sus pueblos! Encontrarás cosas en común con los más extraños de los amigos, compartir comidas con vecinos, o encontrar un lugar para quedarte con uno de los extraños que conociste en el tren. Me he dado cuenta de que quedarse en albergues es la manera más sencilla de conocer a otros viajeros, pero ¡incluso iniciar una conversación con algún mesero en un café puede resultar en una amistad de por vida!

6. Escapar de los patrones de la vida diaria

Frecuentemente, nos envolvemos tanto en nuestras rutinas diarias y nuestros calendarios ocupados que olvidamos que hay más vida luego del patio trasero. Planificar un viaje al exterior puede encender la creatividad y darte algo por lo que luchar, incluso meses antes. Es momento de deshacerte del aburrimiento del invariable día a día y comenzar a empacar para las vacaciones de tu vida.

7. ¡Celebrar!

¿Se acerca algún cumpleaños, aniversario o graduación? ¿Conseguiste un ascenso o alcanzaste una meta largamente anhelada? ¡No es complicado encontrar una razón para celebrar! Conmemorar un logro o una ocasión especial con un viaje, lo hace MUCHO más memorable que una tarjeta de regalo o una cena mediocre.

8. Viajar es educación

Cada segundo que pasas en un país diferente es un segundo que pasas aprendiendo sobre otro modo de vida. Tanto como si es cómo visten los nativos, cómo comen, interactúan o se ganan la vida, ver que tu forma de vida no es la única forma de vida que existe te hace una persona más humilde.

9. Ser más saludable

Sólo toma una simple búsqueda en línea para encontrar todos los estudios científicos que prueban que viajar disminuye el estrés, promueve la actividad física y mejora la salud mental. El agotamiento es normal, y ¡hay una razón por la que la mayoría de los empleadores ofrecen días pagos de vacaciones! No hay necesidad de sentirse culpable por tomarse una semana libre y embarcarse en un escape —responsabilízate por tu salud, disfruta algo de sol y hermosas vistas, y bebe un vaso de agua o dos entre el vino y las margaritas.

10. ¡La vida es muy corta para NO hacerlo!

Esto puede parecer un poco mórbido, pero la realidad de que no tenemos garantía de otro día de vida siempre me lleva a sacar lo mejor de cada oportunidad que tengo. No esperes hasta estar jubilado para viajar por el mundo, o hasta que tus hijos crezcan. No te vas a arrepentir de tachar destinos de tu lista, pero estarás amargamente decepcionado si lo prolongas por tanto tiempo que seas incapaz de llevarlo a cabo.


Casia Cifres Valdivia

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