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Infierno en un Bolso

perro, mano

Thorstein Veblen, en su libro de 1899, La teoría de la Clase Ociosa, hace una lista de perros falderos prominentemente entre las posesiones que constituyen un síntoma de lo que él determinó como “consumo conspicuo”. Esa observación ha disfrutado de renovada vindicació con el reciente advenimiento de una nueva ola de obsesión por los apropiadamente llamados “perros toy”. Disponible en un número de permutaciones, este canino miniatura alcanza un tamaño que puede entrar fácilmente en una bolsa —o, como es común en estos días, en un doblez de bíceps bien engrasados— en su madurez. La gimnasia genética necesaria para producir esta compañía de bolsillo resulta tener efectos secundarios muy desagradables. Con el fin de alcanzar niveles de disminución que conducen a morar en un bolso de mano, los inescrupulosos criadores a menudo recurren a la “retrocruza”, o cruzar los perros con sus parientes inmediatos, con la esperanza de incrementar las posibilidades de que la cría sea igual de pequeña. El resultado de estas cruzas, que pueden sobrepasar a sus padres en miniaturización, son acosados por una sombra de desórdenes congénitos decididamente desligados de la accesorización.


Amor de cachorro

El deseo humano de acentuar características como el enanismo parece ir más profundo de lo que las recientes tendencias sugieren. Parece que los perros, conocidos por haber sido los primeros animales domesticados (de los lobos, hace unos 12,000 años atrás), han sido consistentemente escogidos por una serie de cualidades, entre ellas, el pelaje suave, naturaleza afectiva y manejabilidad —que, como resulta, imita las cualidades exhibidas sólo por los cachorros de lobo. Ningún lobo adulto que se respete se involucraría en actividades como la adulación y el mendigar —ni siquiera en el ladrar— que se ha convertido en la condición canina por excelencia. La retención de estas características en la adultez es conocida como neotenia. La neotenia —un fenómeno observado en el espectro biológico, desde cactus hasta salamandras y hasta, en ciertos aspectos, humanos— ocurre cuando un organismo continúa presentando características juveniles aún siendo sexualmente maduro. Mientras que la neotenia ha sido ventajosa en naturaleza ocasionalmente —como en el caso de ciertos pájaros isleños que evolucionaron para conservar la energía al retener sus alas de jóvenes al ser adultos, donde su entorno les permite vuelos superfluos —los perros toy representan un caso extremo. Se ha postulado que los seres humanos tienen una “respuesta linda” innata que engendra sentimientos de protección hacia las criaturas de aspecto indefenso —una cualidad ventajosa en las especies que tienen crías excesivamente altriciales o poco desarrolladas. Bajo examinación, los perros toy parecen adaptados para super-estimular sólo ese instinto. Ellos son, en esencia, fetos fuera del útero. Sus miembros y extremidades en escorzo, orejas flojas, y, en algunos casos, sistemas cardiovasculares y respiratorios subdesarrollados son típicos de los fetos de los animales.


Desarrollo Atrofiado

Mientras que puede ser una cosa si el genoma canino fuese infinitamente plástico y resiliente, la realidad es que el medio genético es limitado. La estatura contraída de los perros toy tiene un precio —uno que puede ser calculado en términos de la neotenia. Los hocicos en escorzo de perros como los Chihuahua “de taza”, los pugs y los Spaniels japoneses (Chins) pueden conducir a problemas dentales y pérdida temprana de los dientes debido a espacio insuficiente en el mentón. Las razas “de taza”, el tipo más pequeño, que presentan cabezas alargadas, sufren con frecuencia de fontanelas abiertas —las que son, como muchos padres nerviosos sabrán, los espacios cubiertos de membrana entre los huesos y el cerebro que, durante un desarrollo normal, eventualmente se cierra a medida que los huesos crecen. Ya que los cráneos de estos desafortunados perros han sido seleccionados para retener sus características fetales, permanecen sin fusionar durante la vida del perro, dejándoles en riesgo de daño cerebral. Otras razas, tales como los Spaniel del Rey Charles, están en riesgo de desarrollar cerebros muy grandes para sus cráneos. Muchas de las razas toy también sufren del trastorno de tráquea colapsada porque el cartílago en la tráquea no está lo suficientemente desarrollado, la tráquea colapsa en ocasiones, sofocando al perro momentáneamente. La lista continúa: corazones débiles, pelo en los canales auditivos (en el caso de algunos toy poodles), deformidades lumbares en los perros de patas cortas tales como los Tucxies —un verdadero circo de fenómenos de errores genéticos ampliamente comprobables.


Detén a tu criador

Es posible cruzar a estos perros miniatura de manera responsable. Sin embargo, requiere de paciencia y planificación. Un criador ético tendrá que tomar una ruta de muchos más circuitos que uno poco ético para desarrollar, digamos, una línea de Chihuahuas con cabello largo, porque generaciones de entrecruzamiento (cruzar con perros con los que no se guarde relación) son necesarios para mantener la integridad genética de la línea y para compensar el inevitable retrocruzamiento para seleccionar la característica deseada. Desafortunadamente, la implacable búsqueda de combinaciones novedosas de proporción, color y pelo llevan a algunos criadores a tomar el camino que oponga menos resistencia —y consecuencias más graves para los perros. Las camadas producidas luego de varias generaciones de endogamia usualmente presentan cachorros nacidos muertos o con deformidades de manera predominante, entre los que uno puede resultar viable, aunque enervado por su genoma debilitado.


Tristemente, con los Terriers Yorkshire (una raza que, especialmente en sus variedades miniatura, es víctima frecuente de endogamia) recientemente sobrepasó aún a los golden retrievers en popularidad en los Estados Unidos. Los criadores que buscan expandir el mercado de las mascotas miniaturas son bien conocidos por ignorar los dictámenes de la ética genética y persisten en criar en la línea de fondo. Sin legislación regulando la endogamia, poco se opone en su camino.


Tempestuosos sobre Miniaturas

Algunos han argumentado que los clubes de perreras comparten la responsabilidad por las prácticas de cría que conducen a los trastornos congénitos en virtud de la presión de los clubes en la importancia del tipo —las especificaciones que se espera que las razas tengan para competir en la arena de espectáculo— por sobre los problemas de salud que pueden producirse por la persistente selección de una apariencia extrema. El American Kennel Group acepta la práctica de la endogamia —de hecho, la considera inevitable—, pero recomienda que sólo los criadores expertos la intenten. Sin embargo, en 2008 el Kennel Group británico fue motivado a revisar esta condición por el clamor de las masas para revisar los estándares de raza con el fin de eliminar los ideales (tales como el drásticamente acortado rostro de los Pequineses) que representan obvias discapacidades de salud. Aunque algunas organizaciones como Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA, por sus siglas en inglés) han  piqueteado eventos de perros pura raza de alta alcurnia, tales como el Show Canino de Westminster, intentando llamar la atención al problema, tratar operaciones de cría de patio irresponsable y molinos de cachorros son proposiciones mucho más retadoras.


Jacinta Chalco Oliveri

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