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¿Qué Dice la Biblia Sobre el Discipulado?

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Discipulado, en el sentido cristiano, significa seguir a Jesucristo. La Baker Encyclopedia of the Bible da esta descripción de discípulo: “Alguien que sigue a otra persona u otra forma de vida y que se entrega a la disciplina (enseñanza) de ese líder o forma.”

Todo lo involucrado en discipulado está deletreado en la Biblia, pero en el mundo moderno ese camino no es fácil. A través de los evangelios, Jesús le dice a su gente “Síganme”. Él era mayoritariamente aceptado como el líder durante su sacerdocio en la antigua Israel, grandes multitudes se acercaban para oír lo que tenía para decir.

Sin embargo, ser un discípulo de Cristo requería más que sólo escucharlo. Él estaba enseñando constantemente y daba instrucciones específicas de cómo comprometerse con el discipulado.


Obedece mis órdenes

Jesús no se deshizo de los Diez Mandamientos. Él los explicó y los cumplió por nosotros, pero acordó con Dios Padre que estas reglas son valiosas. “Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos” (Juan 8:31, NVI).

Nos enseñó en repetidas ocasiones que Dios es indulgente y acerca a las personas a él. Jesús se presentó a sí mismo como el Salvador del mundo y dijo que quién creyera en él tendría vida eterna. Los seguidores de Cristo deben ponerlo de primeros en su vida por encima de todo lo demás.


Amarse los unos a los otros

Una de las formas en las que la gente reconocería a los cristianos es por el camino de amarse los unos a los otros, dijo Jesús. El amor era un tema constante a través de las enseñanzas de Jesús. En sus contactos con los demás, Cristo era un curador compasivo y un oyente sincero.

Ciertamente su genuino amor por las personas era su cualidad más atractiva.

Amar a los otros, especialmente a los no amables, es el reto más grande de los discípulos modernos, sin embargo Jesús demanda que lo hagamos. Ser desinteresado es tan difícil que cuando se hace con amor, inmediatamente separa a los cristianos de los demás. Cristo pide a sus discípulos a tratarse los unos a los otros con respeto, una cualidad poco común en el mundo actual.


Dar mucho fruto

En sus últimas palabras a sus apóstoles antes de su crucifixión, Jesús dijo, “Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.” (Juan 15:8, NVI)

El discípulo de Cristo vive para dar gloria a Dios. Dando mucho fruto, o llevando una vida productiva, es un resultado de entregarse el Espíritu Santo. Esa fruta incluye servir a otros, llevar la palabra del evangelio, y dar un ejemplo piadoso. Usualmente la fruta no son acciones “de iglesia” sino simplemente preocuparse por las personas de forma de que el discípulo actúe como la presencia de Cristo en la vida de otro.


Hacer discípulos

En lo que ha sido llamado la Gran Comisión, Jesús le dijo a sus seguidores que “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones...” (Mateo 28:19, NVI)

Uno de los deberes clave del discipulado es llevar las buenas nuevas de la salvación a los demás. Eso no requiere que un hombre o mujer personalmente se convierta en misionero. Ellos pueden apoyar a las organizaciones misioneras, ser testigos de otros en su comunidad, o simplemente invitar a las personas a sus iglesias. La iglesia de Cristo es un cuerpo con vida y creciente que necesita la participación de todos sus miembros para mantenerse con vida. Evangelizar es un privilegio.


Niégate a ti mismo

El discipulado en el cuerpo de Cristo toma valor. “Dirigiéndose a todos, (Jesús) declaró: Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga.” (Lucas 9:23, NVI).

Los Diez Mandamientos advierten a los creyentes de la tibieza respecto a Dios, respecto a la violencia, la lujuria, la avaricia, y la deshonestidad. Vivir al margen de las tendencias de la sociedad puede resultar en persecución, pero cuando los Cristianos se enfrentan a malos tratos, ellos pueden contar con la ayuda del Espíritu Santo para resistir. Hoy en día, más que nunca, ser un discípulo de Jesús es contra-cultural. Toda religión parece ser tolerada excepto el cristianismo.

Los doce discípulos de de Jesús o apóstoles, vivieron siguiendo estos principios, y en los primeros años de la iglesia, todos menos uno de ellos tuvieron la muerte de mártires. El Nuevo Testamento da todos los detalles que una persona necesita para experimentar el discipulado de Cristo.

Lo que hace al Cristianismo único es que los discípulos de Jesús de Nazaret siguen a un líder que es completamente Dios y completamente humano. Todos los otros fundadores de religiones murieron, pero los Cristianos creen que solo Cristo murió, se levantó de entre los muertos y sigue vivo el día de hoy.

Siendo el Hijo de Dios, sus enseñanzas vinieron directamente de Dios Padre. El cristianismo también es la única religión en la que toda la responsabilidad de la salvación reposa sobre el fundador, no en los seguidores.

El discipulado a Cristo comienza después de que una persona es salvada, no a través del sistema de trabajos para obtener la salvación. Jesús no demanda perfección. Su justicia es acreditada a sus seguidores, haciéndolos aceptables para Dios y herederos de su reino de los cielos.


Miriam Juana Hernández Gerena

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