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¿Está evolucionando la muerte en el siglo XXI? (Parte 2)

Píldoras-sonrientes-depresión

No me queda duda que la medicina es indispensable en ciertos casos y también admito que la vida de ciertos personajes históricos podría haber sido mejor gracias a la intervención de ciertos medicamentos, pero creo que también hay ciertos aspectos negativos (malos escenarios o circunstancias) que se buscan solucionar, por no decir tapar, con la prescripción de ciertos fármacos.

Para dar un ejemplo me remito al mismo caso citado en el artículo anterior. Cornell padeció problemas de depresión que fueron tratados con medicamento y, posteriormente, también tuvo que enfrentarse a otros problemas como la ansiedad. No conozco el expediente clínico, pero sé que hay varios padecimientos que van de la mano, la depresión y la ansiedad son uno de esos tantos combos y el tratamiento con sustancias no es negativo, pero ¿es suficiente?

Jamás podré juzgar el caso en concreto porque desconozco mucha información, pero lo que sí me queda claro es que hay ciertos factores que pocas veces se buscan cambiar para mejorar la condición de los pacientes con condiciones como ésta y que no tienen que ver con la genética o los padecimientos a nivel fisiológico. Para evitar centrarme en una sola persona mencionaré a Van Gogh, cuyo caso tiene muchos más años de haber acontecido y cuyas circunstancias fueron distintas.

En la época de Van Gogh ni siquiera había un desarrollo concreto de las ciencias psiquiátricas por lo que su caso pasó desapercibido y no fue tratado de manera objetiva, pero podemos hacer un ejercicio mental. Si el mismo tipo de persona se encuentra en nuestra época y le damos un tratamiento y una terapia, podría haber buenos resultados, como seguramente nos demostrarán psiquiatras y médicos especialistas, pero no creo que funcionen de manera automática si las condiciones a las que está sometido el sujeto no son las mejores a las que puede estar expuesto. La depresión y la ansiedad están relacionadas, pero ¿qué factor causa ambos padecimientos? Más allá de los biológicos.

Que la norma de una sociedad sea mantener a la gente en un estado de productividad y creación de bienes, intelectuales o materiales, no significa que sea lo más sano para el cuerpo humano. Que se hayan olvidado de las jornadas máximas de ocho horas al día y se pugne por 10 o más horas de trabajo, tampoco significa que el cuerpo humano lo pueda aguantar sin pasar factura y que estemos habituados a pasar por la vida como consumidores sin reflexionar tampoco significa que eso sea suficiente para vivir bien, pero “la sociedad así funciona” y “no se puede cambiar” ¿verdad?

Mientras escribo estas palabras me pregunto cuántos psiquiatras habrán recomendado a sus pacientes cambiar de trabajo para reducir sus niveles de estrés y cuántos terapeutas habrán comentado con sus pacientes la posibilidad de cambiar de rumbo en la profesión o el estilo de vida para tratar la depresión. Es claro que este factor no es el único que contribuye al desarrollo o la cura de una depresión o un cuadro de ansiedad, pero creo que también es un factor importante, no sé si incluso sea el desencadenante.

La reflexión también me lleva a pensar que probablemente estamos conduciéndonos hacia una vorágine y que finalmente terminaremos por ser peor aún de lo que algunos científicos han declarado al decir que nos comportamos igual que los virus. Por ahora tengo dos frases en la mente y ninguna de ellas es alentadora “el hombre es el lobo del hombre” y “la sociedad está hecha para matar artistas”. Aunque la muerte de cualquier hombre es insignificante vista desde la lejanía y soy consciente de que la cantidad de población humana actual rebasa la capacidad del planeta, me gustaría pensar que no estamos encaminándonos hacia una sociedad en la que valga más el dinero, después la muerte y al final la vida.

Las prioridades actuales me parecen incorrectas y las condiciones de vida que nos ofrece el sistema son cada vez menos soportables. La solución no está sólo en frascos de pastillas y divanes, hace falta cambiar la organización y pensar en una restructuración completa para volver a un estado de alegría natural en donde los avances médicos realmente sirvan para liberar de esos estado a los que lo necesitan y no para convertirse en herramientas para quienes valorar la productividad y el dinero por encima de cualquier otra cosa. Aunque es muy tarde para algunos, espero en verdad que los cambios lleguen pronto y el encuentro que tengamos con la muerte para quienes estamos todavía aquí sea diferente.


Elisa E.

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