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Tratamientos alternativos en las enfermedades mentales

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Todas las personas somos diferentes, todos tenemos gustos y disgustos por otras cosas, y esas no siempre son las mismas a las que otros se aficionan o desprecian. Asimismo, varias personas tienen personalidades que no son similares a otras, aunque hayan vivido en un contexto parecido. De esta misma manera ocurre con los enfermos de manera biológica o en un contexto psicológico.

La Medicina ha logrado que los medicamentos se adecuen a las enfermedades que han aparecido desde hace siglos. Ha evolucionado desde los primeros métodos de curación hasta los más recientes, en los cuales se busca encontrar la cura a enfermedades mortales. Y esto no es muy diferente a lo que sucede con las enfermedades psicológicas o mentales.

En la Psicología abundan las teorías para abordar al ser humano. Desde las que creen que el ser humano es una máquina que responde a estímulos externos del ambiente, hasta las que piensan que es una persona llena de intención, objetivo, emociones y autorrealización. Las hay también que creen que está conectado a elementos astrológicos o las que por una característica se puede explicar todo de él, como la frenología, el estudio de los cráneos.

Ambas disciplinas tienen una explicación para las enfermedades mentales, tanto que la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) ha logrado editar un compendio de las que cree son todas las enfermedades y las describe con criterios para ayudar a diagnosticar. El DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) se basa en la terapia cognitivo conductual y combina la Medicina y la Psiquiatría con la misma Psicología.

El problema comienza cuando algunos trastornos son más “fuertes” y la psiquiatría ahonda más en ellos al recetar medicamentos para controlar y frenar la misma enfermedad, pero no para curar. La abundancia de estos tratamientos es abismal, teniendo en cuenta que debería haber primero un diagnóstico psicológico y médico, y si en dado caso la enfermedad es mayor, entonces entraría la Psiquiatría.

Otro problema es que no se toma en cuenta el mismo diagnóstico para recetar. Varios “profesionales” deciden ir directo a los medicamentos y es sorpresivo conocer que menos de la mitad son quienes realmente lo necesitan.

¿Quién no conoce a una persona que sufra una enfermedad mental? ¿Trastorno alimenticio, trastorno obsesivo compulsivo, de ansiedad, límite de la personalidad, etc.? Todos ellos deben ser, primero, trabajados bajo una terapia adecuada psicológica e interdisciplinaria.

Es cierto que los medicamentos tienen su base en evidencia, pero los tratamientos en Psicología también los tienen. Con ellos, miles de personas han logrado sobrevivir sin ser medicados. En el caso de las pastillas, los jarabes o cualquier medicamento, son usados como “remedio” por personas que no conocen siquiera su profesión (hay sus excepciones, por supuesto), pero si su doctor les receta un medicamento fuerte y no tienen nada, ¿no tendría un resultado grave?

El autismo o la hiperactividad son dos grandes ejemplos de nuestros tiempos. Se cree que estas dos enfermedades (o trastornos) son reales, pero el paso del tiempo ha hecho que la evidencia y los investigadores comiencen a desmentir su gravedad. El autismo sí forma parte de los trastornos, pero no sólo es uno, hay varios espectros, y no todos ellos requieren medicación. En cuanto a la hiperactividad sigue habiendo un debate ya que no se está seguro de que se considere como un trastorno, es por ello que sólo se toma como criterio para el Trastorno de Déficit de Atención (TDA).

Sin duda, los medicamentos pueden ser de gran utilidad y nos pueden ayudar en diversas situaciones en las que se encuentren en complicaciones nuestra salud. Pero hay un sinfín de otras situaciones en que es mejor encontrar tratamientos alternativos para las enfermedades mentales.

Y puede haber un gran debate en lo que se pueda considerar “alternativo”. Algunos pueden considerarlo como la herbolaria, como la acupuntura, o la lectura de los astros, y están en todo su derecho porque ninguno de todos ellos es generalizable, y para eso existen. El inconveniente es cuando uno de ellos quiere que todos usen el mismo remedio. Podemos verlo cuando a uno le funciona tomar una pastilla para el resfriado, pero a otro no. Es cuestión de unicidad. Y la unicidad también incluye a los trastornos mentales. No todos deben ser diagnosticados y medicados.

¿Cuál es tu opinión al respecto? Cuéntame en los comentarios y no te olvides de darle like y compartir el artículo en tus redes sociales.


Thomas Walker

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Comments

Paola Olabuenaga Navedo     27 October 2017

En México muchas personas se autorecetan medicamento y la aparición de las medicinas genéricas ha empeorado la situación.

Arturo Vega Estrada     19 October 2017

Es algo que aveces uno no sabe si tomar esto o aquello, pero al final contar de mejorar uno toma lo que sea.

Luis Camacho Rodriguez     18 October 2017

Yo tengo más confianza a la ciencia de la medicina que a los tratamientos alternativos. Pero si uno está enfermo, uno haría todo lo posible para mejorar la salud como lo es usar tratamientos alternativos.

Marta Eugenia Baldero Enjuanes     17 October 2017

Pero muchas de la "medicina alternativas" no pueden probar que si funcionan. A cada rato escuchamos de un nuevo producto milagroso que lo cura todo y lamentablemente la mayoría de los casos son falsos porque estos productos no aportan nada al organismo.

Casia Cifres Valdivia     16 October 2017

Muy interesante, soy una de las persona que casi no le gusta tomar medicamentos, por la sencilla razón que tal vez te alivia el dolor, pero después con el tiempo afecta algo mas.