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¿Qué hace que una mujer sea deseable?

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¿Qué hace deseable a una mujer? ¿Qué rasgos corporales o intelectuales debe poseer una chica para atraer a varones y hembras? Estas preguntas son difíciles de responder, pues en primer lugar, una cuestión de una magnitud como la de la atracción es imposible de reducirse a una sola receta. Por el contrario, en los últimos 20 años hemos visto cómo han proliferado las formas de atracción, vinculados particularmente con la diversidad sexual y las múltiples formas de experimentar los fetiches.

Sin meternos mucho en los embrollos posmodernos de la diversidad sexual y los problemas políticos, sociales y culturales que han traído, podemos aquí hacer un recuento sencillo de algunas cualidades que convierten a las mujeres en algo deseable.

Podemos iniciar mencionando lo más obvio: el aspecto físico. Vivimos en una sociedad que desde temprana edad nos bombardea estándares de belleza con los que determinamos lo bello y lo feo. Por supuesto que nacemos ya con una programación biológica que hará que ciertos rasgos sean más atractivos que otros, sin embargo este factor, en conjunto con las estructuras que se involucran en la construcción socio-cultural de nuestros gustos, son los que dan como resultado lo que nosotros consideramos como bello o feo.

Siguiendo los modelos convencionales manejados por los medios de comunicación, una mujer será deseable cuando tengo un aspecto físico adecuado. Esto quiere decir, que tengo labios gruesos, piel lisa, rasgos finos, nariz promedio, pómulos algo abultados y senos y glúteos bien proporcionados.

Sin embargo, yo creo que la belleza está en otra parte: los ojos. Sólo mirando los ojos de una persona podemos descubrir la verdadera belleza de una persona, esa que va más allá de partes corporales que atraen meramente a nuestros órganos sexuales. Sentirse atraído por una mirada es sentirse atraído por un alma. Mirar la profundidad galáctica que se oculta en un iris es nadar en nebulosas de colores infinitos.

Dentro del atractivo físico de la mujer el atuendo también es muy importante. No pocas veces un hombre cae enamorado al ver el vestuario de una chica. Y no es que los hombres seamos tan observadores como las mujeres con la ropa o nos preocupemos inmensamente por los gustos y la moda preferentes de las chicas que cortejamos. Más bien, al mirar la ropa, identificamos a la mujer con una cultura o subcultura. Pongamos un ejemplo sencillo: no será lo mismo ver a una muchacha con atuendo hipster que a una mujer con atuendo buchón. Igual con todo el tipo de estilos y vestuarios.

Pero bueno, no podemos quedarnos únicamente en lo corpóreo. Para que una mujer sea deseable importa mucho su “forma de ser”. Debe tener pues, actitudes que sean atractivas según el tipo de hombre al que se busca cortejar. Nuevamente caemos en la inmensidad de los gustos.

A muchos hombres les gustan las mujeres sumisas, que no cuestionan nada y que en realidad siguen los patrones de conducta de la mujer convencional. Esto es, que es obediente a los designios del hombre, que gusta de permanecer en casa realizando tareas domésticas y cuidar de los hijos. No tiene nada de malo sentirse atraído por este tipo de chicas, cuyas actitudes generales pudieran ser lindura, la inocencia o la maternidad.

Sin embargo, habemos otros a quienes nos atraen las mujeres que representan un desafío, rasgo muy particular de las mujeres inteligentes. Aquellas féminas que resultan ser una compleja caja de paradojas bellas y feas. Aquellas mujeres que te cuestionan pero también te hacen conocer y aprender cosas que tú nunca te hubieras imaginado. Son aquellas mujeres que te abren las puertas a otro mundo las que, en mi opinión, más valen la pena.

La sociedad contemporánea, tan mediatizada por las redes sociales y el mundo del espectáculo, del Internet y los medios convencionales, suele vendernos la idea de que una mujer deseable es únicamente la mujer sexy, o aquella que representa el cliché del amor romántico —esto es, una mujer sumisa e inocente, a la espera de su príncipe azul—.

Por suerte, son cada vez más las personas que desafían estos estándares, al darse cuenta de que existe todo un universo de formas de ser mujer, así como una multiplicidad de formas femeninas atractivas y deseables. La verdadera pregunta aquí entonces es: ¿Qué resulta deseable en una mujer para ti, y por qué?

Respondernos personalmente estas preguntas no sólo nos ayudarán con nuestras búsquedas amorosas, sino que también nos proporcionarán conocimientos profundos sobre nosotros mismos, con lo que estaremos un paso más cerca de comprender por qué somos como somos. 


Dogo Filósofo

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