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¿Cuándo renunciar a la política?

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Y bueno, el cuento de Mariana sigue así...

La familia de Mariana pertenece a una “acomodada” clase media, aunque no siempre fue así. Durante su infancia, la familia tenía recursos limitados pero mientras fueron pasando los años, y después de mucho trabajo por parte de sus padres, empezaron a escalar posiciones hasta llegar a tener varias propiedades dentro y fuera del D.F. Sin embargo, sus papás insistían en enseñar a Mariana a ser solidaria con los menos favorecidos. Por esto supo desde muy pequeña el bello y raro concepto de humildad.

Es hija única. Su papá es pediatra y su mamá es ama de casa. Para ella, lo más importante son sus estudios. Sus pasatiempos favoritos son leer y escribir cuentos.

Como cualquier otra persona, Mariana tiene sueños; unos se cumplieron, otros no. Uno de ellos era poder estudiar en la máxima casa de estudios de México, la UNAM. Así que en cuanto vio publicada la convocatoria, comenzó a prepararse para su examen, día y noche estudiaba. Lo presentó y logró entrar a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; le esperaba un futuro donde se convertiría en un científico social.

Al concluir el primer año de carrera en Ciencias Políticas, tuvo oportunidad de entrar a laborar al PAN (Partido Acción Nacional) como asistente de un asistente de un candidato a jefe delegacional. ¿Un poquito enredado, no? En pocas palabras, era asistente de todos los involucrados en la campaña y también de algunos involucrados en negocios establecidos en la delegación Miguel Hidalgo.

Con el tiempo se fue desenvolviendo muy bien; ganaron la campaña y a ella la nombraron administradora de varios negocios, entre ellos pedir cuotas a los ambulantes de la delegación.

Ahí fue cuando comenzaron los problemas.

Mientras más entraba al medio, más se deprimía. Ganaba mucho dinero. De hecho, los únicos ahorros que ha tenido fueron gracias a ese trabajo. El dinero nunca fue el problema, había mucho para todos. Pero también existían por doquier los acosos, robos, fraudes, cuotas sin sentido, intimidación, derroche de dinero.

Todo el ambiente simplemente era la antítesis de Mariana.

Un día se cuestionó: “¿Esto es lo que realmente quiero? ¿Riqueza a manos llenas a cambio de mis principios? ¿O prefiero vivir una vida austera con bondad?”

Hoy, Mariana vive en un pequeño departamento.

Le pagan por leer y escribir cuentos. 


Angie Tovar

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Comments

Sierra Lojan Donaldson     13 November 2017

Me gustaría saber cuantos piensa así como Mariana, pero creo que se la respuesta, no muchos.

Laura Patricia Mateo Rojo     10 November 2017

Me gustaría que todos tomaran conciencia al igual que Mariana y así Mexico seria un país mucho mejor.

Arturo Vega Estrada     9 November 2017

Esto es un cuento de Adas no creo que exista alguien así todavía.

Alicia Carolina Zazueta Lucio     8 November 2017

Muy bien por Mariana ojala todos pensaran como ella.

Marta Eugenia Baldero Enjuanes     8 November 2017

Hay personas en el gobierno de México que ganan más dinero que el presidente de los Estados Unidos. Se hace ridículo comparando el salario mínimo en México al salario mínimo de los Estados Unidos.

Alison Ruigomez Bellera     7 November 2017

Me gustaría que los politicos tuvieran un tiempo de reflexión para que sus inconscientes les dictara lo que deben hacer por su país y su gente.

Deborah J. Albarado     7 November 2017

Lo que les falta a los politicos es el amor a su país, a su pueblo y a su gente.

Aileen Rivera Diaz     7 November 2017

Ojala todos tomaran conciencia como Mariana y cambiaran para bien, pero desgraciadamente los politicos ven a la política como un cajero automático.

Paola Olabuenaga Navedo     7 November 2017

Muy bien por Mariana. Si no fuese por los partidos políticos de México y la corrupción, ya seriamos un país capaz de rivalizar a los Estados Unidos.