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El orador

Dentadura-postiza-chocolate

Un viejo orador tenía tanta prisa por llegar a una de sus conferencias que cuando llegó y se sentó en la mesa principal, se dio cuenta de que había olvidado su dentadura postiza.

Volteando al hombre junto a él, dijo: "Olvidé mis dientes."

El hombre le contestó: "No te preocupes." Metió la mano en su bolsillo y sacó un par de dientes postizos, "Pruébese éstos".

El orador se los puso. "Demasiado flojos", dijo.

Entonces el hombre le dijo: "Tengo otro par. Intente con éstos."

El orador se los probó y respondió: "Demasiado apretados."

El hombre, sin problema alguno, volvió a buscar: "Tengo un par más. Pruébese éstos."

El orador dijo: "¡Están perfectos"

Con sus dientes prestados, procedió a comerse su lonche y después dio su discurso. Después de haber terminado, el orador fue a agradecer al hombre que le había ayudado.

"Quiero darle las gracias por ayudarme. ¿Dónde está su oficina? He estado buscando un buen dentista por ya bastante tiempo."

El hombre respondió: "No soy un dentista. Trabajo en la morgue."


Eira Regalado Cavazos

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