Go Back

No olvides esas caras

QueBusca-Politicos-Mexicanos

Aunque no sea políticamente correcto, nuestros instintos de conservación y dignidad nos incitan a pensar que, si tuviéramos la oportunidad, llenaríamos de balas los cuerpos de los políticos corruptos. Tenemos imágenes grabadas de sus caras. Algunas las hemos olvidado pero, como dice Nietzsche: «no existe el olvido». Así que cuando volvemos a verlas recordamos parte de alguna noticia putrefacta sobre los beneficios ilegales que recibieron durante sus cargos públicos.

La película El Infierno, de Luis Estrada, ilustra muy bien la solución que ha pasado por nuestras cabezas sobre la situación del país en el momento final cuando el actor Damián Alcázar dispara contra el grupo de políticos y dueños del pueblo mientras daban el grito de Independencia. Otra escena de película es el final de V de Venganza, cuando el protagonista acaba con todo un escuadrón mientras pronuncia frases memorables como «no puedes acabar conmigo, porque no soy un hombre, sino una idea», y posteriormente el pueblo reunido asiste a la explosión del Parlamento en Londres, como forma simbólica y real del poder que reside en las gentes y no en las instituciones, en caso de que estén llenas de gusanos.

Afortunadamente, lo políticamente correcto se ha ido diluyendo, en tanto grandes sectores de la población pueden utilizar las herramientas de comunicación y con ellas apuntar, atacar, criticar, analizar e insultar a quienes consideran susceptibles de ello. Desafortunadamente, ese mismo fenómeno se desparrama hacia causas de todo tipo. Algunas muy nobles. Y ya no sólo a causas sino que el hervidero de las redes sociales provoca que cientos de publicaciones de todos los días sean comentadas por usuarios que se sienten en la total libertad de decir lo que les plazca; lo cual es de celebrarse, y que sin embargo lo que nos place publicar suele ir manchado de nuestros prejuicios, rencores, miedos y deseos escondidos.

Lo más sencillo sería entrar a Facebook y ver cualquier publicación, cualquiera, que roce apenas un tema polémico respecto a los derechos de las personas. Pero no es en el pueblo llano donde únicamente residen estas actitudes. Qué bueno que haya la libertad de expresarlas y qué triste que las expresiones sean los residuos internos de una tripa. Bien, decía que no sólo ahí están esos residuos sino en las cuentas digitales de gente importante; de gente que tiene un puesto desde donde se toman decisiones que afectan a miles, o millones, y a veces a decenas de millones de personas.

Si la calidad del género humano se midiera por el carácter de TODAS las publicaciones, posiblemente estaríamos en un papel muy poco favorable respecto a los seres que el 15 de marzo del 2017 aterrizaron en un extraño artefacto en Haridwar, uno de los siete lugares que se consideran más sagrados en la India. Estas «personas» que llegaron a Haridwar sostuvieron un prolongado encuentro al aire libre con los residentes pero lamentablemente la noticia no fue cubierta o descubierta como el interés mundial lo hubiese querido. Lo que se dijo, apenas la memoria de los asistentes lo guarda. En fin, se dice que vinieron como consejeros, y yo me pregunto si no cabría entre todos sus consejos la fantasía de cualquier oprimido, es decir levantarse, aniquilar con un palpitar violento a quienes considera sus opresores y luego volver a comenzar, con nuevos materiales, nuevas vidas y nuevos proyectos. Personalmente creo que una solución así es poco probable que haya sido aconsejada por estas «personas», pero no tengo pruebas de ello.

Por otra parte, las ideas, las relaciones entre unas ideas y otras, los engaños, los disfraces, las corrupciones, las grandes estructuras mentales y materiales que se alzan sobre nosotros, y además nos envuelven en cada minuto de nuestra vida para mantenernos distraídos, ya están llenas de explosiones, de asesinatos y cabezas degolladas. Habría qué intentar otra cosa, de otras formas, pero entiendo que no se nos borran de la mente las caras de las ratas ya conocidas, y sus sonrisas sinvergüenzas, y sus aspiraciones a mayor poder, y nosotros confundidos.


Cochito de Balandra

Create your own