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Conflictos familiares tras el mal comportamiento en el aula

Trabajando como docente, he visto cosas hermosas como aquel gesto de gratitud que muestran los alumnos hacia los maestros, aquellos convivios con el plantel educativo, los días festivos con los estudiantes, y esos días en los que todo está yendo de maravilla. Sin embargo, hay unas circunstancias que simple y sencillamente el maestro no tiene las ganas de lidiar con ello, pero está dentro de la bella labor como docente y eso es el mal comportamiento de un alumno dentro del aula. Al principio, es fácil tomar ese comportamiento como un simple berrinche cómo coloquialmente se le conoce. Pero en realidad, ese berrinche tiene su razón de ser y su origen.

Hace un tiempo me encontré con la oportunidad de ser maestro de primaria y secundaria. Lo primero que me vino a la mente fue ¿que pasaría si algo se saliera de control y no lograra solucionarlo? Pensar en ello me causaba algo de temor, aun así dije, ¡Hagámoslo! Iniciando clases, logré ver que tenía alumnos muy inteligentes y otros que claramente requerirían más atención.

En varias ocasiones, me pregunté, ¿a qué se debe su comportamiento? No fue hasta que un día, durante una junta de maestros, comentamos algunos puntos relacionados con el desempeño de los alumnos. Llegamos a la conclusión de que hay muchos factores que pueden repercutir en el desarrollo académico y social de los alumnos. Por ejemplo, de los padres un niño que recientemente había tenido un nuevo hermanito, estaban dándole más atención ahora al bebé. El hecho de que sus padres ya no le estuvieran poniendo tanta atención tuvo un gran impacto en su rendimiento escolar. La atención que no le estaban dando en su casa la quería obtener en el salón de clase. En ocasiones, trataba de conseguir esta atención por medio de agresión verbal, psicológica, y a veces física.

Hay diversas razones por las cuales un alumno pudiera tener problemas con las expectativas académicas y sociales; como lo son: las mudanzas repentinas, los divorcios, un nuevo integrante a la familia, cambios bruscos dentro del aula, como en un caso que explicaré a continuación, y entre otras circunstancias.

Dentro del mismo salón, también tenía a una joven, que no estaba demostrando avances en las clases. Iba atrasada en los temas, no tenía una buena interacción social con sus compañeros. Cuando nos juntamos los maestros para platicar sobre el rendimiento escolar de los alumnos, tocamos el tema de esta joven. En la transición de primaria a secundaria, hubo algunos cambios en el grupo, varias de las niñas del grupo habían abandonado la escuela, dejándola a ella con sólo una niña más dentro del salón. Y esta niña a su vez tenía la característica de ser tímida lo cual le impedía desenvolverse de una forma asertiva dentro del aula, lo cual hacia casi imposible que la otra niña pudiera interactuar con ella.

Debido a lo anterior, la alumna mostraba una apatía en todo lo relacionado a la escuela, lo único que le interesaba era convivir con su hermana mayor junto con sus amigas de otro grado más elevado.

En ocasiones, uno como docente podría ver estas señales en los alumnos y quizá no prestarle tanta atención porque son rasgos no tan marcados al principio; sin embargo, si se deja que esto escale a otro nivel será más difícil poder tratar el problema. La labor del docente está combinada con la enseñanza y la educación, es por ello que tenemos el rol como educadores, reguladores de comportamiento, tratando de hacer que el ambiente dentro del aula sea placentero para poder alcanzar un mayor desempeño académico para nuestros alumnos. Fácilmente, se puede ignorar un problema y hacer cómo si no estuviese ahí, que es algo que la mayoría de nosotros en algún momento hacemos. Pero, ¿A caso no sería mejor enfrentarnos al obstáculo, buscando alguna solución asertiva para desenterrar el problema desde la raíz?

Hagamos algo, la próxima vez que veamos a un niño de mal comportamiento, observemos y no digamos nada, no juzguemos, lo más probable es que tenga algún problema familiar y esa sea la causa de su comportamiento. Ubicar y tratar la raíz del conflicto es la solución.


Abraham Aragón

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