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Instructivo para abrazar

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Para abrazar a alguien hay que tener en cuenta varias cosas, la primera y más obvia seria saber y/o definir, ¿qué significa abrazar?, la segunda y menos obvia consiste en preguntarnos más allá del simple ¿qué significa?, y hacer un ejercicio de introspección, ¿para mí que implica el abrazar? y sobre todo ¿queremos abrazar?. Si la respuesta fuese no, no tendría caso seguir leyendo un instructivo como este, pues abrazar sin la intención de hacerlo podría resultar en un acto poco agradable, tanto para quien realiza el acto como para quien sea el receptor de la acción. Si la respuesta fuese positiva haríamos bien en pasar a una segunda etapa de planeación antes de proceder al acto de ceñir a alguien con nuestros brazos.

Bien, como explique en el párrafo introductorio, para abrazar a alguien es menester el saber tanto el significado como lo que implica el abrazar a alguien. Siguiendo este orden lo primero que deberíamos hacer es recurrir a lo diccionarios, siendo español el idioma que empleamos lo más óptimo sería recurrir a la RAE (Real Academia Española), una vez hecho esto, veríamos que el abrazar no es mas que el acto de ceñir, sostener, o rodear a alguien con ambos brazos, a veces sin motivo, y a veces para demostrar cariño. Si nos encontramos en el primer caso y fuésemos una de las personas que busca el abrazar por abrazar sin un motivo afectivo, cabría el entrar nuevamente en la implicancia y preguntarnos una vez más ¿necesitamos saber el significado de un abrazo?. Después de todo, el hecho de saber que podríamos estar realizando la misma acción, pero sin intensiones afectivas que disminuirían el hecho, convirtiéndolo en un sin sentido al momento de saber que existe la posibilidad de una comparación.

Habiendo establecido que en efecto sabemos en qué consiste el acto de abrazar y lo que podría implicar, estamos en proceso de consumar el acto, siendo uno de los últimos pasos el definir el destinatario de nuestro abrazo. La primera opción que tenemos siempre será la madre, esto debido a que la mamá siempre estará dispuesta a ser receptáculo de una de nuestras muestras de afecto, esté o no acostumbrada a recibirlas podemos dar por hecho que la posibilidad de ser rechazado es prácticamente nula (hablaremos más hondamente acerca de la posibilidad de ser rechazado más adelante). Una segunda opción que sigue por el mismo rumbo que el primer posible destinatario seria algún otro miembro de la familia, ya sea un padre, un hermano, un abuelo, una abuela, o incluso una mascota.

Mas allá de los lazos de sangre, también podemos optar por abrazar a un amigo, con la notable diferencia de que quizá en estos casos requiramos de un motivo que dé la pauta al acto. No hace falta que se trate de una de las ocasiones en las que un abrazo es protocolo (cumpleaños, año nuevo, un funeral), bastara con que antes del abrazo intuyamos si el amigo en cuestión está dispuesto a recibir la muestra de afecto de nuestra parte, esto podemos deducirlo leyendo su lenguaje corporal, o si quisiéramos estar seguros por completo, preguntando o diciendo en voz alta nuestra intención, teniendo cuidado de no mirar a los ojos al momento de decirlo, esto para no caer en malas interpretaciones, así en voz fuerte y clara podríamos expresar la acción que planeamos realizar y la intensión con la que lo hacemos.

Los abrazos de amor son quizá el tipo de abrazo con mayor grado de dificultad, ya que no basta con saber el significado de un abrazo, o tener buenas intenciones, esto debido a que la persona a quien deseamos abrazar debe estar en un estado de enamoramiento cuando menos igual al que nos encontramos nosotros. Estos abrazos pese ser los de mayor dificultad también pueden ser los más satisfactorios, puesto que para saber si la otra persona está en tal estado receptivo no podemos valernos tan solo del lenguaje corporal o de una mera anticipación verbal, y deberemos recurrir a la intuición, a sabiendas de que podríamos estar equivocados, en cuyo caso es alto probable que suframos un rechazo.

Ya sea en cualquiera de los casos el acto de abrazar se deberá efectuar de la siguiente forma, el primer paso será definir qué tipo de abrazo deseamos dar, uno cariñoso o amoroso (nunca uno hipócrita), extenderemos los abrazos a manera de formar un ángulo de aproximadamente 180 grados de abertura entre el izquierdo y el derecho, de manera suave mas no lenta, nos aproximaremos al sujeto que deseamos abrazar y una vez estemos a una distancia prudente acortaremos el ángulo hasta tener a la otra persona completamente rodeada, evitando que nuestras dos manos se toquen, o abrazar demasiado fuerte puesto que esto podrá resultar incómodo, de igual manera deberemos procurar que el abrazo no se prolongue por encima de los 5 segundos de duración, y en el caso de los abrazos cariñosos los 30 segundos.

Una vez consumado el acto deberá pasar un periodo de espera prudente antes de volver a intentar el acto (esto si deseamos que el siguiente abrazo tenga un impacto igual al anterior).


Joaquin Garcia Flores

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