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Psicología conductista, la ciencia del comportamiento

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El conductismo es una rama de la psicología que se desarrolló a lo largo de todo el siglo XX y constituyó un movimiento científico muy importante en Estados Unidos y otras partes del mundo. En este artículo explicaré brevemente en qué consiste, por qué es importante y cuáles pueden ser sus aplicaciones prácticas en una terapia, una empresa o nuestra misma vida.

Lo primero que es importante entender es que el conductismo se preocupa fundamentalmente por la conducta, tal y como lo dice su mismo nombre. Esta manera de estudiar al ser humano se diferencia mucho de otras escuelas psicológicas que intentan investigar la mente o el inconsciente, como sería el caso del psicoanálisis. Para el conductismo lo más importante es observar el comportamiento de las personas, analizarlo y hallar maneras de corregirlo o de cambiarlo, en el caso de que se considere deseable hacerlo.

Pero antes de continuar avanzando, es necesario entender la diferencia entre dos tipos de conductismo: el clásico y el operante. El primero apareció a partir de las investigaciones realizadas por el fisiólogo ruso Iván Pavlov, a quien se le llegaría a dar el premio nobel de fisiología. Lo que él hizo fue mostrar cómo es que un estímulo puede ser asociado con otro en el sistema nervioso, de tal manera que se pueda ver una reacción en la conducta. ¿Qué es un estímulo? Puede ser cualquier sonido, imagen, olor o sabor, es decir, algo que afecte a nuestros sentidos.

El experimento más famoso de Pavlov es el del perro y su salivación. Él demostró que podía usar una campana para llamar a los canes antes de alimentarlos, de tal manera que éstos pudieran relacionar el sonido de la campana con el de la comida. De esa manera la salivación que normalmente causaría el alimento, podía ser producida al escuchar el llamado de Pavlov. La campana (lo que se ha llamado el estímulo neutro) se volvía un estímulo condicionado, pues el perro aprendía que cada vez que ésta sonaba, la comida estaba por llegar.

Es como cuando vamos a comer a un lugar y nos enfermamos del estómago. Es posible que asociemos ese espacio con el malestar físico, de tal manera que volvamos a sentir náuseas cuando volvamos. O lo que pasa cuando vinculamos una canción o un perfume con alguna persona que amamos, por lo cual su aparición evoca ciertas reacciones físicas de amor.

El conductismo clásico fue muy importante y dio lugar a muchísimos estudios. El más conocido es el de Jhon W. Watson, quien tomó a un niño pequeño (“el pequeño Albert”) y lo condicionó para que aprendiera a tenerle miedo a una rata blanca, por la cual no existía ningún temor antes, al relacionarla con un sonido fuerte. El experimento fue exitoso, fuera de las dificultades éticas y morales que éste planteaba.

Posteriormente llegó el conductismo operante de Frederic Skinner. Lo que Skinner descubrió es que había otras maneras de influir en el comportamiento, al hacer uso de reforzamientos y castigos. ¿Qué es un reforzamiento? Es un estímulo agradable o placentero, como una galleta o un beso. (Aunque es importante recordar que cada persona puede gozar cosas diferentes, de tal manera que es importante saber qué puede contar como reforzador para alguien). La característica principal de los reforzadores es que incrementan una conducta, mientras que los castigos, siendo estímulos desagradables, la disminuyen.

Por esto las multas dadas a los malos conductores funcionan; disminuyen el riesgo de que sigan pasándose semáforos o incrementando su velocidad en donde no deben hacerlo. Es también por eso que una estrellita en la frente de un niño cuando participa en una clase puede incrementar la cantidad de veces que éste vuelve a levantar su mano.

Pero Skinner no se quedó aquí sino que a lo largo de los años desarrolló con mucho detalle la manera en que funcionan los castigos y los reforzadores. ¿En qué momento deben aplicarse para resultar más efectivos? ¿Con qué frecuencia e intensidad? ¿Con qué duración? ¿Qué otras cosas deben ser consideradas? Todo esto hizo del conductismo operante una escuela psicológica tremendamente importante.

Hoy en día se usa en una gran variedad de contextos para corregir un gran número de conductas indeseables. Es posible usarlo para eliminar malos hábitos como comerse las uñas o fumar cigarros, o cambiar comportamientos rebeldes o daños en los niños. En las empresas puede ser usado para mejorar la productividad o disminuir la posibilidad de que se presenten errores en cierto tipo de tareas. Todo esto hace que sus métodos y técnicas sigan siendo tan relevantes en muchas áreas.

¿Interesante verdad? ¡Tú mismo las puedes probar!


Un Dasein cualquiera

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Comments

Juan José Perez Gonzalez     23 October 2017

Esto se aprecia mas fácilmente con los perros. Si se comportan bien les damos un premio pero si no se comportan bien, entonces les damos un castigo o no les damos el premio.

Melissa Martha Mora     20 October 2017

jajaja, creo que mi mama también lo hacia con migo.

Melissa Martha Mora     20 October 2017

jajaja, creo que mi mama también lo hacia con migo.

Arturo Vega Estrada     19 October 2017

Eso se ve muy seguido en todas partes, hasta yo recuerdo que mi mama también lo hacia con migo jejeje.

Marta Eugenia Baldero Enjuanes     19 October 2017

Yo ayer vi un ejemplo de esto: una mamá llevo a su hijo a la estética a cortarse el pelo pero el niño no se estaba quieto así que la mama trato de comprar su buena conducta diciendo que si se portaba bien le iba comprar una bolsa de papas fritas.