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Los niños comerán sus vegetales después de dejar de sobornarlos

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Algunos niños tienen un amor natural por los chícharos, los betabeles y las zanahorias pero no los suficientes. Este país tiene demasiadas personitas obstinadas que simplemente no comen cosas que no sean color blanco. Las estadísticas de salubridad de Estados Unidos dicen la verdad: en el 2012, casi un tercio de los niños de 2 a 19 años en los Estados Unidos tenían sobrepeso u obesidad.

Así que…¿cómo le haces para que los niños coman mejor, además de mezclar brócoli en la pizza o esconder zanahorías en las hamburguesas? Hay un fuerte debate, tanto entre psicólogos como entre padres, si los padres y los educadores deben sobornar a los niños para comer sanamente. Investigaciones recientes sugieren que, mientras que puede haber desventajas en esta estrategia, también puede funcionar.

En un estudio publicado en la revista Health Economics en enero, los investigadores llevaron a cabo un experimento de campo para tratar de motivar a ocho mil niños en diferentes escuelas a comer más sano. Encontraron que darles a los estudiantes un pequeño incentivo por comer sanamente, en este caso un incentivo que podían gastar en la tienda de la escuela, carnaval o en la feria del libro, y doblaban la cantidad si los niños comían al menos una porción de frutas o vegetales.

Los investigadores también encontraron que los efectos permanecían después de que el experimento terminara, a pesar de que si disminuyeron. Dos meses después de que terminara el experimento, los niños que habían sido recompensados por su comportamiento saludable por un periodo de cinco semanas seguían comiendo un 44 por ciento más de frutas y vegetales que antes de que comenzara el experimento.
Los autores argumentaron que el estudio provee evidencia que los incentivos a corto plazo pueden ayudar a formar comportamientos perdurables y que las intervenciones por un período más largo de tiempo eran más efectivas al cambiar el comportamiento que los cortos.

Existe una desventaja obvia a esas prácticas. Estudios psicológicos han demostrado que, mientras que premios externos como los sobornos son efectivos para hacer que las personas adopten ciertos comportamientos, pueden disminuir lo que se conoce como motivación intrínseca, el impulso interno de una persona para realizar una tarea, por ejemplo, porque lo hace sentir más autónomo o competente.

En un análisis en 1998 de 128 estudios previos, los investigadores encontraron que darle premios a las personas sí reducía significativamente su motivación a continuar esa actividad que cuando no se les daba un premio. En términos más simples que probablemente son más obvios para los padres: darles sobornos a los niños puede malcriarlos.

Incluso cuando esto es verdad, sin embargo, existe otra fuerza al trabajar que quizás sea más importante al cambiar el comportamiento de las personas a largo plazo: hábitos saludables. Una vez que las personas hacen algo una y otra vez, puede volverse subconsciente, casi involuntario, una inclinación. Y los estudios recientes sugieren que esos hábitos sanos tienen mayor poder de adherencia que cualquier otro incentivo de soborno o premio.

Los hábitos son cosas poderosas. La mayoría de las personas tienen ciertas pistas, como ciertas emociones, lugares, amigos o tiempos del día, que disparan una necesidad poderosa de hacer un hábito, ya sea morderse las uñas, fumarse un cigarro o comer una galleta. Pero los hábitos también pueden ser increíblemente útiles, si las personas pueden tomar su poder para eliminar malos comportamientos a largo plazo.

Otro estudio realizado en 1,500 niños en Chicago publicado en el 2014 apoya la idea de que pueden hacerlo. Al darle un premio a los niños que comían sanamente, (una pluma, una pulsera de plástico un pequeño trofeo de plástico) los investigadores elevaron la proporción de niños que elegían un aperitivo saludable de un 17 por ciento a un 75 por ciento. Pero cuando dejaron de dar los premios, encontraron que más niños continuaron eligiendo la opción saludable, que sugiere que la intervención quizás haya ayudado a formar un hábito saludable.

El debate a menudo incluye el lenguaje que las personas usan, ya sea que lo llamen soborno, premio o incentivo.


Ovidio Toro Griego

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