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Mi mejor Amigo. No perro, no eres tú
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Desde pequeños nos han acostumbrado a hacer uso de la palabra “Hola”, todo con el ánimo de incentivar en nosotros un sentido de lo que llaman educación, bueno, mi abuelita me regañaría y me diría que tengo que decir buenos días, buenas tardes o buenas noches, ustedes saben como son las abuelitas. Pero seamos sinceros, la gente le otorga al “Hola” el valor de confianza necesario para comenzar una amistad.

Es más, es la táctica más sutil para romper el hielo; no, no el de la nevera, el de la frialdad emocional. Es la manera más práctica de acercarse a una persona, lo sé, muchas veces es incómodo que un extraño lo haga, pero en fin, logra su cometido: comenzar la interacción intrapersonal.

Es por esto que tenemos que hacer de esta palabra nuestra mejor amiga, piénsalo de esta manera, cuando quieren conocer a una persona que es amiga de un amigo, siempre él puede ser el puente. Es toda una filosofía. Es como cargar en el bolsillo esa sonrisa que a veces no se ve tan natural.

Sin embargo, no podemos dejar esta palabra solitaria, abandonada o acompañada del cliché: ¿Cómo estás? Bien, Me alegra. Pobre de ella que ha sido utilizada para salir del paso. Este proceso de hacer amigos es algo más. Por esto, aunque no lo crean, todas las personas a veces no saludan, no se comunican y no se abren socialmente, no tanto porque tengan miedo a hablar, sino por el contrario,  porque no saben de qué hablar o aún peor, porque no saben  si lo que se va a hablar es de agrado o no del otro. ¿Suena tonto, verdad?

O sea, regresen a sus años de infancia cuando les enseñaban a hablar. Yo no me acuerdo de algún momento en el que no veía la intención de pronunciar lo primero que se me viniera a la cabeza, de sobre manera, todos lo que estuvieran dispuestos a jugar conmigo eran amigos míos. Yo sonreía, él o ella sonreían y sólo decíamos “Vamos a jugar”. Por ejemplo: sonríanle a un bebé o a un niño y van a ver que él hace lo mismo, en algunos casos es porque quiere imitarlos, en otros, es buena energía, pero en ambos casos si ya tienen algo en común, ¿por qué no ser amigos?

Por esto mismo, y aunque sea difícil de creer, todos tenemos un punto en común, ya sea porque nos gusta el fútbol, ya sea porque me gusta el Real Madrid o el Barcelona, o hasta porque somos seres humanos. Digamos, sería curioso preguntarle al perro, tu mascota, cuáles cree que son tus errores como amigo, no creo que empiece: “¡Ush! Es que ese Camilo se la pasa con unas amistades de lo peor, entonces creo que ya no quiero ser su amigo”, para eso está el regaño de tu mamá. Por ahora COMUNíCATE.


Camilo Andrés Severiche Ortegón

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Comments

Mercedes Marquez Manota     4 April 2018

Toma tiempo llamar a alguien tu mejor amigo.