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El silencio: fuente vital del introvertido

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Desde pequeño, siempre he sido de aquellas personas que gozan del silencio, momentos de tranquilidad, y ese espacio en el que yo pueda pensar y crear. Siempre me he identificado como alguien introvertido. Hubo un tiempo en el que admito era tímido, pero cuando puse a un lado mi timidez, mi comportamiento era casi igual. Estos dos conceptos suelen confundirse muy seguido. Tanto, que en este instante en el que le pido a Word que me arrojé un sinónimo de introvertido me da tímido, cohibido, y miedoso. Qué triste. Ser tímido significa que existe un temor a que la sociedad nos juzgue como individuos, quizá por nuestras creencias, o apariencia; en cambio, el ser introvertido es una forma en la que nosotros como individuos reaccionamos a los estímulos que se nos presentan en la sociedad. Por ejemplo, personas que tienen la característica de ser extrovertidos necesitan de grandes dosis de estímulos para mantenerse activos, mientras que los de personalidad introvertida, con menores estímulos se sienten vivos y activos. Cuando estos factores se presentan, se generan más ideas y se logra pensar con claridad.

Estamos en una sociedad en la que el ser introvertido lo hemos relacionado con alguien que no tiene iniciativa y que difícilmente podrá sobresalir en los diferentes aspectos de la vida, ya sea socialmente o profesionalmente; sin embargo, es una gran mentira. En la historia hemos visto a grandes personajes los cuales al igual que muchos de nosotros, eran introvertidos. Por ejemplo, personajes como Gandhi, Picasso o Albert Einstein en algún momento de sus vidas comentaban que tenían características de introvertidos. Personajes más actuales como Mark Zuckerberg y Bill Gates también han mencionado ser introvertidos, y aun así han demostrado ser bastante capaces de sobresalir como grandes pensadores e innovadores.  

Nos damos cuenta que incluso en las escuelas a veces a los alumnos se les pide realizar trabajos en equipo con demasiada frecuencia, que no digo sea algo malo, se debe enseñar al alumno a trabajar de manera colaborativa, pero también a que brillen de manera individual. En mi experiencia como docente, he interactuado con alumnos que son introvertidos, y en vez de querer hacer un trabajo en equipo prefieren hacerlo por su cuenta. Como introvertido, entiendo perfectamente. Los introvertidos trabajando de manera individual suelen generar mejores ideas; igualmente se debería de inspirar a extrovertidos a generar sus propias ideas de manera individual y después juntarse todos para hacer ese intercambio que es tan enriquecedor.

Decir que ser extrovertido es mejor que ser introvertido o viceversa es totalmente ilógico cuando ambas son dos personalidades que tienen tanto que aportar. Necesitamos crear un espacio para que dejemos que los introvertidos hagan lo que mejor saben hacer que es generar y hacer fluir la creatividad, mientras que los extrovertidos realizan la actividad que necesitan, con quizá un poco más de iniciativa en el aspecto social. Ahora, no quiero decir que los introvertidos no puedan. Creo que el ser introvertido y extrovertido completamente no existe, siempre habrá algunas características del otro esperando salir. Pero sí es cierto que solemos inclinarnos hacia una de estas personalidades.

Como introvertido, puedo decir que las mejores horas de productividad que he tenido en mi vida han sido cuando me encuentro aislado de cierta forma. Esos momentos en los que puedo escuchar mis propios pensamientos más claros y tan pulsantes es cuando sé que mi creatividad está fluyendo. Hay tantos jóvenes que están en una edad en la que creen que necesitan modificar o adaptarse a esta visión que todos tenemos de ser extrovertidos y sobresalir en sociedad, y creen que son extraterrestres en su propia mente.

Aceptemos al introvertido tal y como es, al igual que al extrovertido; reconozcamos que ambos tienen grandes elementos que aportar a nuestra sociedad. Hay una frase de Albert Einstein que dice: Todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil. Este pensamiento aplica bastante en las inteligencias múltiples, pero si lo vemos desde la perspectiva del introvertido y extrovertido queda perfectamente. Aunque realmente todo está bastante relacionado. Si conoces a un introvertido, invítalo a ser como es y no esperes algo más, si conoces un extrovertido no le pidas que baje la voz, es su energía, y el silencio la fuente vital del introvertido.


Abraham Aragón

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