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Pedalea el circuito de la corrupción

Bicicleta-hombre-camino-ciclismo

Me ubicaba en el Sauzal (en la ciudad de Ensenada) y decidí tomar mi bici para dar una vuelta por la ciudad, agarre rumbo por la carretera Transpeninsular dirigiéndome  al centro de Ensenada. El camino estaba bastante bien, muy diferente a cuando vas en carro, donde la cantidad de baches que te encuentras no es nada placentero, el día, no muy soleado y la sensación de pedalear al lado del mar simplemente incrementa el placer de tomar la bici. Me detuve por algunos momentos para apreciar al fondo la isla Todos Santos, los alrededores y la bahía en algunos parajes, aunque existe infraestructura, ya sea casas o qué se yo, que estorban la vista apropiándose del espacio hacía el mar (algunas construcciones puedes ver que están en la Zona Federal Marítimo-Terrestre, ZOFEMAT).

Seguí mi camino desviándome por la calle Gastélum, en ese momento cambié mi objetivo y decidí llegar hasta la entrada del Cañón de Doña Petra, una de las pocas reservas de área verde que se encuentran en la ciudad, idónea para realizar asados, días de campo, ciclismo, caminata y actividades al aire libre. Para llegar desde la Gastélum, me desvíe en la calle Ambar para incorporarme a la Ruíz, hasta que se convirtió en prolongación Ruíz. Continue hasta que me encontré con un letrero que señalaba la entrada.

El paisaje que define a la entrada del Cañón de Doña Petra sobresale por manchones de vegetación. Un puente que cruza un pequeño arroyo te invita a quedarte un rato y disfrutar de ese día o simplemente adentrarte en los senderos, lo único malo es que mi bicicleta no estaba apta para probar la terracería. Sin embargo tenia que seguir pedaleando aun era temprano y no me sentía nada cansado,  así que sin más tome la desviación que te lleva al libramiento de Ensenada para definir un nuevo rumbo.

El libramiento prácticamente es un camino solitario, una obra con inversión de 200 millones de pesos y que comenzó en el 2012 que a la fecha parece estar abandonada y en procesos de deterioro. Cuando miras la obra y sus alrededores, te hace pensar: ¿dónde quedo todo el dinero? ¿Cuándo van a terminar? ¿Quiénes son los responsables?

Sin ir más a cuestiones políticas, tome el libramiento con dirección hacía la carretera El Sauzal-Tecate. La ruta se vuelve singular, antes de llegar al libramiento, parte del camino por los dos sentidos se encuentra bloqueado por tierra y piedras, lo que genera un solo carril, así que hay que tener un poco de precaución. Antes de llegar al libramiento existe una vista donde sobresale  la zona norte de la ciudad. Se alcanza a ver la presa entre el desarrollo urbano y manchones verdes que probablemente se urbanicen en un par de años.

Al llegar, la carretera luce desolada, un par de carros circulan en un sentido o en el otro. Después de quietud por unos instantes, empiezo a pedalear. Entre el paisaje sobresalen los cerros partidos por la mitad, se les puedes ver el alma de piedra. A lo lejos por partes del camino puedes ver cerros completos. Pedaleo unos tramos y me encuentro con un paraje desde donde se aprecia otra vista hacia el mar, esta vez más lejana y a un poco más de altura.

Es sorprendente que para arruinar el paisaje, mucha gente usa la carretera como vertedero de desechos, puedes notarlo a lo largo del camino y en distintos parajes, lo cual vuelve desagradable algunos tramos. Aun no alcanzo a comprender cómo la gente lo hace.

La ruta en realidad es muy tranquila y divertida, a mi paso me encuentro a algunos otros ciclistas en sentido contrario al mío y motociclistas, tal vez con la misma idea que yo: explorar un poco más allá del ritmo ciudadano normal. La ruta al final no es muy larga y existen muchos parajes con paisajes diversos, también hay escenarios de partes abandonadas de la obra y constructoras  que pueden formar parte de películas apocalípticas.

Entronco con la carretera y regreso a El Sauzal, un circuito bastante divertido y no muy complicado, al que le llamo ahora el “circuito de la corrupción”.


Jorge Sánchez

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