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Amanda Palmer y el arte de pedir

Amanda Palmer-mujer-famosa

Es probable que tenga ya más de año y medio el descubrimiento de una artista que me sorprendió por las nociones que planteaba a la gente y, de manera particular, a los artistas. Si pienso un poco, no tengo claro el porqué llegué hasta el video de Amanda, lo que sí sé es que cambió mi manera de pensar sobre el arte, la gente y la vida que uno puede hacer como artista.

El video es una charla de esas tantas que circula por internet cuyo tema central era, traduciéndolo del inglés: el arte de pedir. En su conferencia, Amanda planteaba que la utopía de los artistas, (poder vivir de su obra), era posible y que lo único que faltaba era pedírselo a la gente. Mediante la anécdota, Palmer narró cómo se ganó la vida en un tiempo como estatua viviente, como esas que hay en el centro, y el impacto que tuvo después en su vida.

Para ponerlo sencillo, después de que ella y su compañero de grupo firmaran contrato con una disquera, ésta decidió terminarlo porque las cifras no alcanzaban los números estimados por la gente de la empresa: diez mil copias vendidas en una semana no era suficiente. Evidentemente para Amanda oír esa cifra era exorbitante y más que suficiente, ni ella ni su compañero de grupo pensaron que tuvieran tantos seguidores, pero la compañía consideraba lo opuesto, no bastaba porque no les generaba las utilidades que habían calculado y les dijeron adiós sin más.

Más allá de darse por vencidos, Palmer y su compañero, conocidos como los Dresden dolls, decidieron pedir ayuda mediante una de las muchas plataformas de crowdfunding, tal y como ella lo hizo al trabajar en las calles, no por nada, sino por un trabajo que a un grupo específico de personas les daba más de lo que otros podían pensar. El resultado no sólo fue positivo sino que sobrepasó las expectativas y la cifra que ellos habían estimado necesaria para llevar a cabo el proyecto a término con todos los procesos que implicaba (pagar un estudio, grabar, masterización, maquila y otras cosas más).

Después de esta experiencia, Palmer comenzó a pensar que sólo bastaba pedir ayuda y ahí estaría alguien dispuesto a darle la mano: desde lugares para ensayar, con el equipo necesario, hasta estancias en habitaciones de casas de sus seguidores, los Dresden dolls lograron grabar su segundo material discográfico y realizar una gira de manera independiente.

Amanda misma descubrió en este modo de trabajar una manera de llevar a cabo proyectos que de otro modo no habría logrado concretar. Eventualmente el grupo se separó, pero Palmer, hasta la fecha, sigue viviendo de su arte gracias a que una base de seguidores de su obra aportan una cantidad de dinero por cada proyecto que lleva a cabo mediante una plataforma de crowdfunding más especializada que retoma la idea de los mecenas desde una perspectiva moderna.

No puedo asegurar que dicho método pueda ser efectivo para todos, porque yo misma, y pese a mis ganas enormes de probarlo, no lo he hecho, pero ver que existen unas cuantas personas en el mundo que han logrado cambiar la manera en que se hacen las cosas es mucho más que una ráfaga de aire fresco para mí.

En alguno de mis próximos artículos trataré a un escritor que también ha logrado cambiar el modo de trabajo con las editoriales al abrir el mercado digital a las licencias creative commons sin renunciar a los derechos de autor y la distribución que todos conocen de los libros impresos. Mientras tanto, a los que estamos empezando nos queda probar las estrategias para ver qué de todo lo existente nos convence más y, porqué no, revolucionar un poco más al mundo con nuestro trabajo.


Elisa E.

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Comments

Arturo Vega Estrada     19 October 2017

No se debe de rendir por nada.

Jacinta Chalco Oliveri     18 October 2017

Me gusta como no se dio por vencida cuando la rechazaron. Tu sueño se acaba cuando te rindes.

Aileen Rivera Diaz     17 October 2017

Es un articulo interesante, gracias

Sierra Lojan Donaldson     16 October 2017

Me parece muy interesante.