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Una historia acerca de sueños rotos y ser "realista"

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Cuando era niño estaba enamorado del dibujo. Para mi, dibujar era igual o incluso mejor que ir al parque. En algún punto de mi infancia decidí volverme algún tipo de artista pero las críticas sobre mi vida me hicieron darme por vencido rápidamente. Apuesto a que has escuchado los mismos tipos de clichés:

"El arte es genial, pero no es una meta realista a futuro", "puede que sea un gran pasatiempo, pero en realidad no puedes vivir de eso", "serás sólo otro artista muerto de hambre".

Cuando niños, asimilamos todos estos mensajes negativos y los repetimos. Si los adultos lo dicen, debe de ser verdad, ¿no? En la adultez, siempre que tenemos una pequeña esperanza, somos los primeros en desecharla:

"Dibujar es bonito pero no necesario. Como sea, nunca seré tan bueno como los profesionales. Ni siquiera tengo un título de una escuela de artes acreditada."

Por años me detuve antes de siquiera intentarlo. Tenía miedo de lo que la gente pudiera llegar a decir. Estaba asustado de que todos pudieran llegar a odiar mi arte. Tenía miedo de que llegara a fracasar como un artista.

Cuando el miedo te toma, tus preciadas metas siempre se sienten como si fueran inalcanzables. Pero no termina ahí, ¿o si?

Si no la atiendes, la infecciosa mordida del miedo y la inseguridad se pueden expandir. Inconscientemente empiezas a cuestionar tus conocimientos y habilidades en todo lo que haces y si eres como yo, querrás desesperadamente encontrar una cura.

Un fatídico día me di cuenta de que intentar derrotar a mis inseguridades no recuperaría mi confianza. Si quería creer en mí mismo, necesitaba de encarar a mis inseguridades y tener la voluntad para poder hacerme cargo de ellas. Antes miraba a mis inseguridades como un monstruo chupa vida. Ahora me doy cuenta de que en realidad sólo es una criatura con miedo, furia y perdida llorando por ayuda.

Así como el miedo, la felicidad y la tristeza son parte de la naturaleza humana y necesitan ser entendidos. Si quieres ser mejor, necesitas domar a tus inseguridades, no pelear contra ellas.

Eso significa prestar atención a cómo reaccionas ante las cosas, entender la raíz de tus inseguridades y tomar los pasos necesarios para hacerte cargo de tus miedos.

Ahora ya no me digo, "nunca seré un buen artista", en su lugar me pregunto, "qué puedo hacer para ser mejor?" y doy pequeños pasos.

Empecé dibujando cada ciertas semanas, después cada semana y ahora cada dos o tres días. Replantearme mis inseguridades también me ayudó a sobrellevar otros retos,  como el empezar de manera exitosa un pequeño negocio.

Las inseguridades no tienen que ser tan monstruosas mientras sepamos cómo tratarlas. Todo depende de la perspectiva. Los siguientes consejos te ayudarán a manejar tus inseguridades.

Identifica y calma tus inseguridades

Aprender a reconocer cuando tu voz interna toma su turno para lo peor es crucial. Cuando te escuches diciendo, ¨No puedo¨ o ¨No se cómo¨ o ¨Qué tal si¨, debe de salir una bandera roja. En lugar de decirte, ¨No puedo hacer X¨, di ¨No puedo hacer X aun. Pero estoy trabajando en ello¨. O si comienzas a preguntarte, ¨¿Qué tal si fallo?¨, puedes responderte diciendo, ¨Entonces lo intentaré otra vez¨. Hacer esto transforma una situación negativa en una oportunidad para crecer. Al final, todo se trata de darte una oportunidad.

Deja de escuchar a la gente tóxica

La gente tóxica está convencida de que todo es imposible y rápidamente desechan ideas. Ellos envenenan tu mente y la llevan a un estado de desesperanza.

No dejes que se roben tu energía sólo porque ellos han perdido la suya.

En su lugar, rodéate de personas que te apoyen y sean apasionadas, que puedan inspirarte y sacar lo mejor de ti. Los puedes encontrar entre amigos, familia, libros o blogs como Tiny Buddha.

Ellos te harán sentir mejor cuando estes mal y te ayudaran a ver el lado brillante de tus miedos más oscuros e inseguridades.

Recuerda tus logros

Esto es dificil. Cuando te sientes mal, es más fácil recordar los malos momentos en lugar de los buenos y a veces las palabras de ánimo no funcionan.

Así que sugiero hacer una lista. Toma una hoja de papel o una pequeña libreta o abre un documento en blanco, ahora escribe tus logros, ya sean grandes o pequeños.

Si eres un poco tímido sobre tus logros, pregunta a alguien más de confianza que te diga las grandes cosas que cree que hayas hecho. Es refrescante y una gran manera de subir la confianza.

Y por último, mantén tu lista contigo todo el tiempo. Te ayudará a volver al camino siempre que te sientas perdido.

Cree y ámate a ti mismo

Probablemente has pasado la mayor parte del tiempo siendo tu peor enemigo en lugar de ser tu mejor amigo.

Pere mereces tratarte mejor. Después de todo, tienes que pasar el resto de tu vida contigo mismo.

Piensalo de esta manera: ¿Abusarías y tratarías mal de manera psicológica a tus seres queridos? ¿Dejarías que sufrieran en tiempos de necesidad? Si no, por qué te harías esto tu mismo?

Así que sé amable. Vales y puedes hacer más de lo que crees.

Date la oportunidad de intentarlo… e intentarlo

Las inseguridades nunca desaparecen. Con el tiempo, solo te vuelves mejor al lidiar con ellas.

Te darán la bienvenida siempre que fracases o salgas de tu zona de confort y cada que trates de hacer algo bien.

Pero debes de saber que no es algo por lo que tengas que sentir miedo o resentimiento. Tus inseguridades son solo pensamientos, no tu futuro.

Por supuesto, algo puede salir mal. Pero si nunca lo intentas, estás perdiendo una oportunidad de mejorar tu vida.

¿Acaso piensas arriesgarte a eso?


Taciana Bañuelos Sauceda

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