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El valor de la paz

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Mi abuelo materno era Libanés y dice mi madre que siempre hablaba sobre evitar peleas, que cuando dos personas no coordinan una idea o no pueden llegar a solucionar un problema, lo mejor es retirarse hasta que los ánimos se calmen.

El llegó a México y recorrió un largo camino de lucha para por fin establecerse y formar una familia, cuenta mi madre que siempre lo veía llorar cuando leía en el periódico las noticias sobre los conflictos en su país, y cuando le preguntaban si quería regresa, con mucha tristeza decía que no.

Hace unos días estuve mirando unos videos del conferencista japonés Yokoi Kenji y me llamó mucho la atención como en uno de ellos hablaba sobre lo mismo que comentaba mi abuelo, evitar la pelea, ceder y así mantener la paz. Nunca había entendido completamente esa filosofía hasta que el conferencista mencionó lo mucho que su país sufrió con la guerra, los bombardeos y desastres naturales, cuántas vidas se habían perdido y terminaba diciendo “más vale perder una discusión, la vida importa más.”

Entonces pude por fin entender que muchas veces vamos por la vida intentando marcar nuestro dominio y supremacía, mientras vivimos asustados siempre esperando el golpe o la burla de alguien más, pensamos que todo lo que pasa es para hacernos daño, que el resto del mundo se levanta una mañana pensando que nos va a atacar y así vamos peleando por todo y contra todos.

A veces hacemos un problema tan grande y nos ahogamos en un vaso de agua sin poder solucionar nuestros problemas, solo exponiendo nuestras inseguridades, tristezas y miedos, en lugar de dar paso a la comprensión y la empatía.

Este comportamiento me recuerda mucho cuando vamos manejando y sentados desde nuestra trinchera peleamos con todos y queremos hacer carritos chocones, alguien comete la osadía de meterse en nuestro carril y retrasar nuestro paso, ocasionando que pensemos que lo hace con afán de dolo, originando así que la pelea comience.

Dicen que las personas que no se defienden son cobardes e inseguras, que aquel que no responde a una grosería, siempre será tratado sin respeto, pero lo cierto es que todo depende del concepto interior de cada persona, si esta evita una pelea o a personas conflictivas, no quiere decir que valga menos, si no que tiene la madurez suficiente para gastar su energía con emociones o situaciones más productivas.

Existen muchas teorías del porqué actuamos con agresividad o porque siempre pensamos que hay un complot en nuestra contra, pensando que el mundo se ha confabulado para hacernos mal. Algunos dicen que muchas personas son así por lo mal que lo pasaron en su infancia, tal como los animales que cuando los tratan mal pues ya siempre están con los dientes de fuera esperando el golpe. Existen personas sumisas y agresivas, pero a veces las más inseguras no son siempre las que no se defienden, lo ideal es esperar lo mejor de cada persona, de cada situación y dejar de actuar con ira, comprendiendo que no siempre lo que vemos los demás lo ven igual.

Si un día usted entra a una sala donde hay muchas personas y esboza un gran saludo y nadie responde, no lo tome a mal, existen muchas situaciones de nuestra vida que no podemos controlar y por esta razón no debemos de olvidar que el momento es hoy y más vale vivirlo con plenitud pues mañana no sabemos qué va a suceder.

En la mente de cada persona hay un mundo de problemas, de situaciones y muchas veces lo que otros hacen no quiere decir que lo hacen para ofendernos.

Vayamos por el mundo con fe, esperando que otros sean el mejor reflejo de nosotros, porque un mundo mejor sólo va a suceder cuando seamos capaces de empezar por nosotros.


Fadme Yamila Jimenez Helu

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