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Lo entrego todo, pero no es nada (Carta de un padre trabajador)

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Mi nombre es Jesús Villamizar. Soy un hombre de 43 años y mi esposa se queja de que mi trabajo es lo único que me importa...

Confieso, no soy el más expresivo, pues soy de Medellín y provengo de una familia machista en la que el hombre es el músculo económico y es quien lleva la comida a la casa. Mi madre muy bien me lo dijo: “Trabaje, que es usted quien debe atender a su mujer. Trabaje, que es usted quien debe mostrar que su familia vale la pena por lo mucho que va a luchar por ellos”. Lo entendí desde lo más esencial hasta lo más banal. En mi casa cuando llego, es el momento en que mi mujer sirve la mesa, pero es ahí donde empiezan los conflictos.

Mi trabajo me demanda horas extras en las que debo mantener a mis colegas en orden y así lograr un mejor rendimiento en el área financiera del Banco Mundial. Mi mujer nunca lo entiende, sin embargo, hay algo que yo sí comprendo; ellos me esperan para cenar, mi mujer y mis hijos. Si yo no llego a las 7 a mi casa, ellos se quedarán esperando sin comer hasta que yo llegue, a pesar de que yo les repita innumerables veces que comiencen sin mí, que yo como cuando llegue.

Mi mujer también dice que mis hijos, uno de 16 y otro de 13, no conocen a su papá. Yo no lo siento así, pero a ratos medito la idea de que no sé nada de ellos y le doy la razón a mi esposa. Yo justifico todo esto con que debo trabajar para poder mantener la casa y tener todo lo que necesitemos y en su defecto queramos. El vivo ejemplo es que cada integrante de mi casa tiene su propio carro, vivimos en una de las zonas mejor ubicadas de la ciudad de Bogotá y aún con eso ellos viven un poco insatisfechos.

Pero muchas veces entiendo su posición, ya que es probable que quieran pasar más tiempo conmigo. Yo hago lo que puedo. Los he llevado de viaje por todo el mundo. Cada vez que mis hijos salen a vacaciones tenemos un viaje a algún sitio increíble con todo pagada, pero tampoco es suficiente.

Ahora me encuentro pensando que quizá lo que ellos menos quieren es más billetes, al parecer, lo que ellos más desean es un abrazo por siempre de papá.


Santiago Gómez Schrader

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Comments

Rebeca Aragon Obrado     22 November 2017

Muy realista e interesante.

Juan Camilo Penagos     17 November 2017

Esta excelente amigo!

Laura Patricia Mateo Rojo     17 November 2017

Esto era algo que se veía antes, ahora los dos padres tienen que trabajar y no tienen tiempo para educar a sus hijos.

Melissa Martha Mora     17 November 2017

Si lo entiendo lo mismo pasaba con mi papa, pero después entendí que el era el responsable de nuestra familia y aunque trabajaba mucho para que no faltara nada a nadie aun así queríamos que el estuviera con nosotros, cuando uno esta joven no lo entiende, hasta después.

Juana Moyes Barcena     17 November 2017

Pues parece que el problema es la falta de comunicación. Cuando cenan en familia pregúntale a los hijos como estuvo sus día. Trata de tomar interés en sus pasatiempos.