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Tres tabúes que comparten todos los mexicanos

Chicos-hombres-gays

Un tabú es todo aquel objeto, práctica cultural, deseo u palabra cuyo deseo, expresión o realización está estrictamente prohibido por la norma social de un contexto particular, generalmente derivados de costumbres ideológicas donde el respeto y los prejuicios juegan un papel determinante. Lo anterior puede sonar muy complejo, pero en realidad es muy sencillo de entender, pues todos hemos experimentado un tabú alguna vez en nuestras vidas.

Pongamos un ejemplo sencillo: estás en una cena familiar por el cumpleaños de tu padre. Durante el transcurso de la velada no llega tu hermano mayor, pues desde hace años tu padre cortó toda relación con él tras descubrir sus inclinacines homosexuales. En un acto espontáneo, originado a partir de un recuerdo súbito de aquellos tiempos de la infancia en que todos convivían juntos sin problemas, preguntas en voz alta si tu hermano no vendrá a festejar con toda la familia esa noche. Se interrumpe toda conversación y el silencio irrumpe en toda la mesa, así como las miradas acusatorias e incriminatorias de todos los presentes. Se ha roto el tabú.

Así pues, todo grupo social, por más pequeño o grande que sea, tiene sus respectivos tabúes. En dado caso se prohíbe comer algo, en otras, mencionar a alguien o hablar de cierto tema en particular.

Si bien la sociedad mexicana es híper-diversa, existen en el país muchos elementos que nos integran entorno a una identidad nacional en común. Dentro de estos puntos de encuentro, los tabúes también ocupan un espacio particular. A continuación mencionaremos 3 tabúes que todos los mexicanos compartimos:

Hablar de sexo

Suena irreal que estando en pleno siglo XXI el dialogar abiertamente sobre sexo siga siendo algo prohibido en algunas sociedades “avanzadas”. Pero, en efecto, compartir experiencias, dudas e inquietudes sobre el sexo en México sigue siendo algo que es visto como un tabú. Ojo, que hablar de sexo con seriedad no es lo mismo que atascar las cadenas televisivas nacionales de mujeres semidesnudas.

Prueba de que el diálogo sobre el sexo sigue representando una repulsión y silencio masivos son las múltiples manifestaciones que diversos grupos de la iglesia católica han expresado en lo últimos meses entorno a la inclusión de imágenes gráficas con fines educativos en los nuevos libros de texto.  

Si eres mexicano puedes hacer la prueba tú mismo. Ponte la meta de prestar atención extra durante las conversaciones familiares del próximo mes, y te darás cuenta de que el sexo nunca es tocado por ningún familiar mayor de 30 años sin algún atisbo de humor. Eso es en sumo interesante, pues una particularidad de los tabúes es que los objetos prohibidos sí pueden ser mencionados a manera de broma o sátira, pero nunca con seriedad.

Preferencia sexual homosexual

Continuando con el tema sexual y la intromisión de la iglesia católica en este asunto podemos mencionar el asunto de la homosexualidad. Cualquier mexicano millennial sabrá de antemano que, a pesar de los saltos progresistas que los jóvenes hemos dado en torno al tema, en nuestro país todavía persiste un gran atraso en cuanto a la aprobación de la comunidad homosexual en México.

Al igual que con el tabú anterior, la iglesia es gran responsable de este retraso. Tan sólo hace seis meses pudimos atestiguarlo al ver como seis millones de mexicanos salieron a protestar contra el matrimonio igualitario bajo el llamado del “Frente Nacional por la Familia”, una organización social de origen católico.

Para hablar de homosexualidad de manera argumentada, racional y seria en México falta que maduremos culturalmente, y eso no ocurrirá hasta por lo menos unos 10 años, cuando se lleve a cabo el inminente cambio generacional millennial.

Consumo de marihuana

Si bien hace unas semanas la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) aprobó un dictamen histórico con el que legalizó el consumo medicinal de la marihuana bajo ciertas condiciones, hablar de consumir marihuana de forma recreativa sigue siendo uno de los tabúes más expandidos en México.

Esto se debe en parte a motivos obvios, siendo la guerra contra el narcotráfico el más evidente. Ante tanto derramamiento de sangre, es inútil siquiera considerar la posibilidad de hablar abiertamente con los padres sobre el consumo recreativo de esta planta. Sin embargo, el tabú también persiste porque entre gran parte de la población sobreviven varios perjuicios infundados difundidos durante el Siglo XX, como parte de una campaña negra contra el consumo (y los consumidores) de marihuana.

Así pues, a pesar de haber millones de consumidores de "mota" en México, el diálogo abierto sobre la afición por esta planta sigue siendo algo prohibido en la mayor parte del tejido social.

 

Quisiera cerrar este artículo con una reflexión sobre los tabúes mexicanos. Como se podrá dar cuenta el lector racional y crítico de este artículo, los tabúes aquí mencionados son totalmente absurdos, y más que promover el desarrollo de una sociedad más “sana”, terminan por crear una cadena de represiones que devienen no sólo en conflictos familiares (por ejemplo, el mencionado al principio de este texto), sino que llegan a alcanzar niveles donde la falta de diálogo sobre el tema genera ignorancia que, tarde o temprano, se convierte en violencia y muerte. En las manos de las nuevas generaciones está la tarea de cambiar este panorama. Pongamos de nuestra parte para alcanzar una sociedad con menos tabúes, y más tolerancia.


Dogo Filósofo

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