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Tus ideas y mis ideas. ¿Cómo las combinamos?

QueBusca-Discusiones-Hombres

Si discutes mucho para probar tu sabiduría, pronto probarás tu ignorancia.
Muslih-Ud-Din Saadi (1184-1291) Poeta persa.

Todas las personas tenemos formas de pensar, gustos y maneras de ver la vida muy diferente, aunque algunas veces congeniamos con alguien en algún aspecto, pocas en todo. Dado que somos producto de una cadena biológica muy extensa, nuestros pensamientos son variados dado que pueden ser innatos o adquiridos. Aprendemos de muchas maneras, algunas cosas vienen con la herencia pero otras son el resultado de años de educación o tal vez de domesticación.

Todo lo que nos enseña nuestra familia no siempre es igual a la familia de nuestro vecino, del amigo o del compañero. El matrimonio es la mayor prueba de cómo educaciones distintas deben encontrar el curso en una nueva y mejorada, aunque muchas veces resulta contraproducente, ya que en ocasiones las diferencias no logran embonar y se citan variados sucesos que en lugar de prosperar, aminoran la individualidad de cada uno de los involucrados.

Todos queremos que nos escuchen y pensamos que nuestras ideas son las únicas que valen la pena; si viviéramos en una isla desierta no habría problema, pero como no es así debemos aprender a congeniar con los otros e integrar los conocimientos de dos o más para generar así algo nuevo y sorprendente.

Muchas personas son testarudas y les irrita el aceptar que otra persona puede saber más o tener razón y es ahí donde se generan los conflictos porque esta negación impide que el canal de comunicación fluya y se den acuerdos satisfactorios donde la meta sea ganar.

Hay que ser muy asertivo y esto quiere decir que debemos aprender a coordinar nuestros pensamientos para poder exponer nuestras ideas sin dañar a los demás, es decir, es nuestro derecho expresarnos pero siempre y cuando el respeto sea un valor fundamental. Algunos dicen: “es que yo soy muy sincero y pues que se aguanten”, pero ¿realmente es sinceridad?, no será afán de controlar todo o tal vez la presencia del ego. Podemos decir lo que pensamos pero siempre cuidando el impacto que se generará nuestro discurso, hay que procurar no dañar a los otros y a su vez exigir el respeto que merecemos.

Los acuerdos se dan cuando las personas escuchan sin juzgar, buscando siempre soluciones y no razones para refutar el discurso del opuesto. Se da que muchas veces las personas no escuchan al otro porque su mentalidad es cerrada y lo único que les cabe en la cabeza es lo que ellos piensan, por ello la importancia de tomar humildad y abrir completamente los canales receptores acompañados de una actitud positiva que permita observar las bondades que se aportaran a la solución del problema en cuestión.

Habiendo aprendido a tener una escucha efectiva y con una disposición de respeto nos evitaremos muchas discusiones innecesarias, que lo único que producen es una pérdida de tiempo enorme. El respeto forma parte de la asertividad y la escucha efectiva, estas son parte de un todo y aisladas no son tan poderosas, estas herramientas son vitales en todo proceso de comunicación y si se practican con paciencia producirán relaciones e ideas transformadoras.

Aunque también existen los casos donde una parte tiene una excelente actitud pero la otra es agresiva y mandona, dando la impresión de que todo lo que se le dice es para ofenderle, en estos casos hay que tener mucha paciencia para no caer en el juego del victimismo, a veces ciertas personas se sienten atacadas por el mundo y esas actitudes negativas lo único que ocasionan es una pérdida de energía enorme. Entonces es mejor dejar todo por la paz y resolver por nuestra cuenta.

Siempre que nos encontremos con situaciones donde se genera un trabajo en equipo, ya sea para resolver un problema, para mejorar procesos o simplemente es convivencia diaria, como en el caso de la familia; es fundamental comprender que nuestro enfoque debe centrarse en la solución no en la queja, jamás debemos recriminar o juzgar, lo más productivo es extraer lo mejor de las partes que interactúan y cerrar la llave del ego evitando controlar lo que sucede.

Debemos dejarnos llevar por el mar de ideas que surgen y en consenso decidir qué es lo más conveniente y productivo para la ocasión, una persona puede producir muy buenos resultados pero sumar a alguien puede dar una perspectiva que tal vez brinde una visión nueva y más enriquecedora.

Todos poseemos talentos y capacidades que permiten que este mundo sea diversamente mágico, el anular la participar es un crimen que nos impide crecer. Siempre se aprende algo nuevo y nunca se puede saber todo, sin importar la clase social, religión o género, cada individuo tiene un potencial que si somos astutos podemos aprovechar para mejorar muchos procesos de la vida cotidiana.

La inseguridad nos genera miedo que provoca rechazar nuevas ideas o nos hace sentir que el que alguien proponga una mejor idea es mejor que nosotros, nadie es más ni menos solo somos parte de un gran sistema donde las piezas deben embonar para trabajar a la perfección.

Seamos humildes y tengamos una actitud de disposición, porque lo más importante no siempre es tener razón en todo, a veces vale la pena escuchar a los otros y aprender algo nuevo. La fusión de ideas permite crear e innovar los modos tradicionales de vida.

Bendita la diferencia que nos hace cada vez más humanos.


Fadme Yamila Jimenez Helu

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