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Consejos en línea

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Consejo, del latín consilĭum, es el parecer o la opinión que se emite o se recibe para hacer (o no hacer) algo. El consejo es "un juicio, la creencia o la consulta referida a una acción o un hecho" según la página en línea: Definicion.de.

A lo largo de nuestra vida nos vemos envueltos en distintas situaciones, algunas de ellas las denominamos problemas o dolores de cabeza que no nos permiten estar en calma, pero muchas de las veces no sabemos si tomaremos la decisiones correctas y por esto es que recurrimos a buscar un consejo.

Las personas buscan consejo para aliviar sus penas, no siempre los aplican pero así desahogan sus frustraciones para después, ya ligeros, volver al círculo vicioso del autosabotaje, pues aunque parezca ridículo, muchas personas sólo quieren ser escuchadas ya que no reúnen el valor suficiente para salir de la postura de víctima y tomar así las riendas de su vida.

Dicen por la ahí "la vida no es difícil, uno se la hace difícil", y en realidad así es, todo impacta a nuestra vida según cómo reaccionamos y si no tenemos la capacidad de levantarnos de los escombros y seguir el rumbo, es entonces cuando los consejos sólo son palabras que se las lleva el viento.

Así como existen personas que quieren consejo buscando sólo un receptor que escuche sus múltiples problemas para aligerar los síntomas sin derrumbar la enfermedad, también hay otras tantas que se la pasan quejándose con cualquiera que se cruce por su camino; estos individuos buscan también ser escuchados pero jamás quieren ni piden el consejo y si por atrevimiento optamos por sugerir algo, expresan negatividad absoluta a cualquier solución que les proporcionamos.

A veces pareciera que los consejos existen para no llevarse a la práctica, pues nadie experimenta en cabeza ajena y aunque a veces la solución sea fácil y práctica, muchas personas prefieren complicarse la existencia o ir a su ritmo. Entonces para dar o recibir consejos primero hay que definir qué es lo que se quiere y por la otra parte pues entender que cada cabeza es un mundo y muchos sólo buscan el reconocimiento (o tal vez la razón) y el apapacho.

"Todo tiene solución", "el mañana siempre será mejor", "no hay mal que por bien no venga", estos y otros dichos son consejos comunes que pues bien los oímos pero pocas veces los escuchados y otras menos los llevamos a la práctica para hacer nuestra vida más ligera.

Entonces, si estamos tan abrumados y aunque los consejos abundan, ¿por qué no podemos solucionar nuestros problemas?, ¿qué debemos hacer?

Primero que nada debemos ser sinceros con nosotros mismos y preguntarnos: ¿Realmente quiero realizar un cambio en mi vida? O tal vez esta rutina es lo mío y disfruto mucho quejándome o haciéndome la víctima para que así los demás me pongan atencion. En este punto es cuando también debemos reflexionar sobre lo importante que es tener una autoestima alta para así tener la capacidad de ver más allá de cada situación que se nos presenta en la vida diaria.

Segundo, es muy importante meditar sobre la situación que nos aqueja pero de manera positiva, es decir, debemos evitar ver el problema como tal y concentrarnos en la idea de que es un reto que demanda nuestra creatividad e inteligencia para la solución. En el momento que dejamos de ver lo malo abrimos en nuestra mente la capacidad de mirar posibles soluciones.

Tercero, hay que definir si realmente la situación es tan compleja como parece, en este punto se debe preguntar ¿el conflicto es por mi actitud o por la actitud de alguien más? ¿Vale la pena complicar tanto el asunto? O tal vez preguntar ¿estoy afligido porque no me dan la razón? En fin, el punto aquí es que hagamos conciencia del impacto de la situación, ya que muchas veces solemos hacer una tormenta en un vaso de agua o sufrir por cosas banales que en realidad tienen una rápida solución.

Cuarto, debemos echar a andar nuestra creatividad e imaginación y empezar a buscar o crear soluciones, leer libros, buscar información en Internet, en fin, establecer la meta de resolución en nuestra mente y mientras surgen las soluciones, también establecer los posibles escenarios de cada una para así al final tomar la más certera y eficiente.

Finalmente, cuando hemos hecho la introspección de la situación y de cómo estamos ante ella, podremos aclarar nuestra mente para así dejar de padecer el constante sufrimiento de vivir cada día con la amargura de queja o el victimismo. Siempre hay una luz al final del túnel y si en el trayecto alguien toma nuestra mano, aceptemos escuchar para así tener varios caminos, entre más herramientas nos de la vida, más fácil será construir nuestro futuro.

La sabiduría radica en la aplicación práctica de cada conocimiento.


Fadme Yamila Jimenez Helu

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