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Profecías bíblicas por cumplirse (Cuarta Parte)

Profecias-Angeles-Destruccion

El surgimiento de una superpotencia oriental y la construcción de una gran presa- (Apocalipsis, capítulo 9, versículos 14, 15 y 16): 14 diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates. 

15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. 

16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número.

Los reyes de Oriente cruzarán el río Éufrates para la guerra- (Apocalipsis, capítulo 16, versículos 12 y 16): 12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.

16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

Para desglosar los pasajes bíblicos arriba referenciados, comencemos por decir que cuando las escrituras hablan de los reyes de oriente, se refiere a que los Países del lejano Oriente invadirán Oriente próximo; Gengis Kan, que fue uno de los guerreros y conquistadores más grandes de la historia, unificador de las tribus mongoles, casi lo intentó pero nunca lo hizo, para él no era estratégicamente importante conquistar Oriente próximo, por eso no lo estimo adecuado.

Siguiendo con el análisis de las citas bíblicas, tenemos que las únicas naciones del mundo que podrían reunir un ejército de doscientos millones serían las de extremo Oriente (China, Corea del Norte, Vietnam…). Algunos estudiosos de la biblia han especulado sobre si será Qin, el antiguo nombre de China. Sea como sea, deberá cruzar de conformidad con lo dicho por el Apocalipsis el río Éufrates.

De otro lado, al tenor de lo previsto en estás profecías, el río Éufrates se secará; pues bien, sea coincidencia o no, ahora mismo hay una represa en Turquía que podría restringir o incluso bloquear la circulación de las aguas que se dirigen hacia el delta mesopotámico, es decir, hacia el creciente fértil del río Éufrates, esta gran represa podría hacer que esa profecía se cumpliera.

De hecho, hace algunos años fue noticia en esta región que este embalse de Atatürk (En Turquía), estaba secando el Éufrates y había provocado la pérdida de extensas áreas de cultivo en Irak, lo que impidió que se llevara a cabo la cosecha.

Continuando con la especulación de que China sea probablemente el país que al que hace referencia el libro del Apocalipsis; hemos presenciado como recientemente el gigante asiático mira cada vez más hacia Oriente próximo en busca de saciar sus necesidades energéticas, particularmente de petróleo. Además, China se ha sumado junto a otras potencias regionales y mundiales, en el suministro de material bélico y capacitación militar a algunos de los bandos que se encuentran en conflicto en estos momentos en Siria.

Con lo anterior no quiero decir que vaya a ser concretamente China el pueblo al que se refiere el Apocalipsis como el reino que proviene del lejano oriente; pero no hay muchas más posibilidades, y por lo que está ocurriendo geopolíticamente ahora en esa parte del mundo, esta teoría está empezando a convertirse en una posibilidad factible.

El ministro Jacob Prasch, estudioso de las profecías bíblicas, al tocar el tema del ejército de los doscientos millones, la batalla que podría sucederse si avanzan hacia Oriente próximo cruzando el gran río Éufrates y la muerte de la tercera parte de los hombres ha dicho: “A pesar de los esfuerzos desesperados, el mundo será testigo del mayor holocausto de todos los tiempos, eso se predijo, pero ¿ocurrirá?

Conclusión

Pareciera que conforme la tecnología de las armas sigue avanzando, las profecías bíblicas cobran cada vez mayor velocidad. Podemos decir que esto ocurrirá en el futuro, en un futuro lejano o no muy lejano, o que de plano nada va a pasar. Por lo que solo se pueden sacar dos conclusiones:

La primera, es que todo esto son tonterías, nada es verdad y nada va a pasar, por lo tanto, no hay nada de que preocuparse y no hay nada que temer, por lo que hay que seguir con nuestras vidas tal como y están. Y la segunda, es aceptar que esto es lo que ocurrirá en el futuro, y empezar a pensar cómo lo vamos a afrontar y qué podemos hacer.

Para mí, la segunda opción es la más difícil, lo fácil es olvidarse. Ha sido muy interesante y preocupante indagar y escribir sobre las profecías, tanto que me he quedado con las ganas de saber más. Quisiera que todos aquellos que lean esta saga de artículos estudien las pruebas y los hechos que he puesto a su consideración, estoy convencido que las personas reflexivas se quedarán atónitas con la conclusión a la que llegarán.


Sergio Augusto Alvarez Vargas

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