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¿De dónde proviene el mal?

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Aún con la gran capacidad que tenemos los seres humanos de hacer el bien, el impulso de hacer el mal ha asolado la historia de la humanidad desde tiempos inmemoriales; si todos queremos vivir en un mundo justo y virtuoso ¿Por qué debe existir el mal? ¿Cómo el mal se abre camino para invadir nuestras vidas?

Para entender por qué existe el mal, deberíamos saber primero de dónde proviene; algunas religiones lo contemplan como una fuerza invisible que impregna el mundo entero, como demonios que acechan en la oscuridad.

Por ejemplo para el cristianismo el mal podría ser el mismo diablo, desde esta óptica el mal constituiría una fuerza externa que nos corrompe; pero ¿el mal no podría ser mejor un instinto que surge de nuestro interior?

La neurociencia se esfuerza en tratar de entender los motivos que empujan a la gente a cometer actos terribles, para algún día ayudar a evitar la maldad y el delito. En psiquiatría existen unos criterios que permiten diferenciar la conducta de las personas saludables mentalmente de aquellas llamadas psicópatas o que presentan desórdenes psicopáticos de la personalidad; estas últimas, adolecen de falta de empatía, falta de control de sus impulsos y falta de planificación; por lo que son proclives a cometer todo tipo de actos malvados.

Se ha analizado mediante la realización de resonancias magnéticas el cerebro de cientos de psicópatas (que bien pueden ser la encarnación del mal), los neurocientíficos han logrado determinar que el comportamiento de los psicópatas obedece a una red neuronal diferente, es decir, su estructura cerebral es peculiar.

Los psicópatas se encuentran sin duda en el extremo del comportamiento humano, pero la cuestión es que todos tenemos elección, después de todo, hasta los psicópatas tienen la capacidad de elegir cometer un crimen atroz o no.

Relación entre el mal y la religión

Los primeros líderes de la Iglesia sitúan el origen de nuestra tendencia a pecar con Adán y Eva, quienes comieron el fruto prohibido, es decir, el pecado original.

Pero, ¿el pecado original significa que todos somos malos?

De conformidad con la tradición cristiana, el “pecado original” se refiere a aquel deseo primario que todos tenemos, es un impulso humano muy básico; como Adán pecó, el pecado original se transmitió de generación en generación, perpetuándose generación tras generación hasta el fin de los tiempos.

Así las cosas, como la humanidad está manchada por el pecado original, todos tenemos inherentemente algo que hace que nos inclinemos a la muerte y la violencia. Nacemos con la capacidad de hacer el mal en nosotros, por eso todo buen cristiano debe luchar durante toda su vida para resistir a la tentación de alejarse de la voluntad de Dios, que siempre será el bien.

Sin embargo, esto quiere decir que el mal solo está en nuestro interior ¿No podría el mal provenir del exterior?

El Zoroastrismo es una religión que surgió hace unos tres mil quinientos años en el actual Irán, por lo tanto este credo es anterior a las religiones abrahámicas (Judaísmo, Cristianismo e Islamismo), su creador fue Zaratustra. Y aunque no lo crean, esta religión fue la primera en predicar la división entre el bien y el mal

El Zoroastrismo es una religión inspirada en la derrota del mal, su símbolo es una llama sagrada que representa la iluminación, que es el camino para alejarse del mal.

De hecho, doctos historiadores han investigado como las creencias zoroástricas dieron forma al Judaísmo, Cristianismo e Islamismo; por ejemplo los Zoroástricos crearon el concepto del “diablo”; y Zaratustra postuló que para derrotar al mal en el mundo deberá sucederse una batalla cataclísmica en la que Dios y el diablo lucharan entre si (muy parecido al Apocalipsis de la creencia cristiana).

Los historiadores sostienen que los israelitas vivían sin diablo hasta que llegaron a Babilonia, allí los judíos conocieron el Zoroastrismo y empezaron a asimilar sus ideas, al volver a Jerusalén, el diablo comenzó a aparecer en la literatura judía, esas ideas de que el diablo causaba el mal calaron profundamente en la gente; e incluso en la época de Jesús ya hasta le habían puesto nombre el diablo “belcebú”.

Así pues, esta es la manera en que se explica como la idea zoroástrica del diablo (que es la representación del mal) la adoptaron el Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo.

El lema Zoroástrico es “buenos pensamientos, buenas palabras, buenas acciones”.

Pero, ¿es posible conquistar el mal sin la amenaza del diablo o de un eterno castigo dado por una entidad superior?  

Algunos psicólogos sociales afirman que necesitamos creer que nos vigilan para poder eliminar el comportamiento egoísta, y así mantener el mal a distancia. Esto es lógico, después de todo ¿robarías un banco si creyeras que nadie se enteraría jamás? Siendo sinceros, muchos entraríamos y nos llevaríamos todo el dinero del banco; entonces, para determinadas religiones, el hecho de que haya una deidad moralista que todo lo ve y es omnisciente, omnipotente e intervencionista, ayuda a que la gente se decante por el buen camino.

Para muchos de nosotros, la recompensa del cielo y la amenaza del castigo eterno en el infierno nos mantiene alejados del mal.


Sergio Augusto Alvarez Vargas

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