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Sistemas de creencia parental: las consecuencias psicológicas para los hijos

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Hablar hoy en día de los sistemas de creencia parental es un tópico difícil de abordar. La revolución ideológica que se ha dado en los últimos 20 años ha dado pie a una serie de vacíos ideológicos que van abriéndose más con cada psicólogo que dice que los paradigmas deben romperse, y en cierto punto tienen razón, pero no pueden deshacer o cambiar radicalmente las formas de educar de los abuelos o los padres de la generación X. El fallo de estas nuevas olas ideológicas de educar a los hijos es totalmente visible. Basta darle una mirada rápida a lo que pasa últimamente con nuestros niños en las redes sociales, las escuelas, el mismo vecindario donde viven.

Como muestra un botón. ¿Qué pasó en Monterrey?

La generación de hoy, los “millennials” y los nacidos después del 2000, están en una crisis donde lo cotidiano es enterarse de capítulos suicidas, viven deprimidos y absortos en una sociedad que no les muestra que hay autoridades, que no pueden ir por la vida creciendo como flores salvajes. Nos hemos vuelto una sociedad permisiva con los hijos y eso les está afectando. Necesitamos volver a las raíces de los valores, de saber escuchar a los mayores, debemos volver a enseñarles que en la vida hay reglas, autoridades y consecuencias a sus actos, enseñarles la empatía por el prójimo. No es descabellado lo que estoy hablando.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí con nuestros niños?

La respuesta se da si retrocedemos unos años. Hemos visto cómo en nuestra absurda persecución de una sociedad perfecta hemos ido deteriorando la misma. Cómo hemos tratado de matar un modelo tradicionalista por uno al que le agregan y quitan según las corrientes de psicólogos y pedagogos nuevos y vamos haciendo de ello una sátira obsoleta con la que el sólo mencionarla hace que marchen las hordas en contra de quien se atreva a atentar contra ello y los mandan a la hoguera de su propia inquisición.

Lo hemos visto tan inocentemente que creemos que no pasa nada, que está bien todo lo que nos ponen. Hacemos de la figura de respeto y autoridad del padre en la casa, una caricatura con daño mental y nos burlamos de él, le damos el nombre de Homero Simpson y lo vamos buscando en cada padre que vemos o conocemos. Eso es sólo un ejemplo de lo permisivos que nos hemos vuelto ahora, hoy es muy normal que los hijos no tengan figuras de autoridad o respeto porque simplemente se las hemos quitado, y además, también debemos ver íntimamente y de forma muy sincera la culpa que hemos tenido nosotros mismos al exponerlos a imágenes que están en todos lados y que por lo mismo creemos que es “normal” o habitual y que por lo mismo no los dañará.

Yo recuerdo cuando era niña, mi padre me tapaba los ojos cuando Brooke Shields besaba a su novio o Charles Bronson cazaba al malo de la película, ahora pareciera que lo más normal es ver escenas de sexo explícito o mirar de forma muy gráfica cómo asesinan brutalmente a otra persona. Estas imágenes se quedan en el subconsciente del niño y los trastocan.

Las figuras de autoridad y la censura visual para los menores funcionaron una vez y pueden seguir funcionando. Siempre vemos que en Estados Unidos hay muchachos que ya dañados psicológicamente por sus video juegos, sus compañeros o su misma familia disfuncional, toman una escopeta y asesinan a sus compañeros, que van paseándose por la escuela mientras tienen al colegio en vilo y escondidos en sus pupitres y baños para que no los vea el compañero que perdió la razón y el juicio. Vemos con horror cómo un jugador de la NFL asesina a su pareja en una discusión y se dirige a sus compañeros a terminar el acto suicidándose y lo miramos a la distancia y nos horrorizamos y pensamos: “Qué locos los gringos, pero es que viven con tanta violencia en su vida cotidiana que pierden los estribos”. Pues a México nos alcanzó lo mismo.

Mi pregunta para finalizar esta síntesis taciturna y amarga es ésta: ¿Realmente hemos hecho bien con lo que hemos dado en términos de educación a nuestros niños? ¿De verdad lo hemos hecho mejor que nuestros padres o nuestros abuelos?

Estas nuevas generaciones son los que están suicidándose, cortándose las piernas y brazos creando tribus urbanas como los “Emos” y las generaciones pasadas fueron los que levantaban el brazo y luchaban por los derechos de los hombres en general, los que nos dieron a Serrat, Los Beatles y el Rock, mismas que fueron a la luna, los que derribaron los muros en Alemania y Rusia. Entonces, ¿realmente está tan mal educar como lo hacían nuestros padres y abuelos?


Angie Tovar

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