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¿Cómo destruimos el arte?
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Arthur Danto, espejo, museo

¿Qué es el arte? Esta pregunta habita recurrentemente en nuestras galerías, museos y eventos de arte. Esto ha sido especialmente cierto desde el siglo XX, cuando comenzaron a quebrarse un gran número de cánones artísticos y muchos artistas quisieron romper con el modo tradicional de pintar, escribir, hacer música, esculpir o llevar a cabo cualquier otra expresión artística tradicional. A partir de entonces comenzaron a cosecharse corrientes experimentales, las cuales impactaron fuertemente en su tiempo y cambiaron el arte para siempre, aunque actualmente resuenen con familiaridad en nuestra mente: dadaísmo, surrealismo, cubismo, futurismo, teatro del absurdo, música minimalista, arte conceptual, arte pop, etc.

Toda esta enorme variedad de expresiones artísticas produjo un clima de misterio en el mundo del arte, pues éste parecía transformarse con cada una de ellas. Pero esta realidad alcanzó su clímax con una escultura conocida como “la fuente” de Marcel Duchamp, quien ha sido considerado por muchos críticos como uno de los más grandes artistas del siglo XX. “La fuente” es un objeto particularmente curioso porque se trata simplemente de un urinario común, sin ningún tipo de adorno artístico adicional. El único aditamento a la obra es una firma de Duchamp que reza: “R. Mutt”. Esta obra inició una auténtica revolución en el mundo del arte, porque mostró cómo podíamos ver en un objeto común a una obra artística, con tal de que lo pusiéramos en un museo o en un lugar artístico. Únicamente debíamos cambiar su contexto.

Posteriormente llegaría el Pop Art y Andy Warhol. Warhol es conocido principalmente por su pintura de la sopa Campbell, aunque también realizó otras obras importantes. Entre ellas están sus “cajas brillo”, expuestas en 1964 en Nueva York. Estos objetos eran cajas de madera que habían sido serigrafiadas de acuerdo con el formato de las auténticas cajas brillo, por lo cual eran reproducciones mecánicas y exactas de las originales. Ni siquiera tenían una firma del artista, como en el caso del urinario de Duchamp. ¿Por qué llamarlas arte? No eran físicamente diferentes a las cajas brillo de los supermercados. La única diferencia era que unas habían sido hechas con una intención artística y las otras no.  

Arthur Danto, un filósofo del arte de esa época, tomó a Warhol como referencia para afirmar que el arte había llegado a su final. Al decir esto, no estaba diciendo que no se produjeran más obras artísticas, sino que el arte había sido liberado de cualquier discurso o de cualquier intento de definirlo. El arte podía ser cualquier cosa. Por lo tanto, todos los intentos anteriores de capturarlo (del surrealismo, el cubismo o cualquier otro ismo) habían quedado en el pasado. Danto consideraba esto desde un punto de vista positivo, pues se había desencadenado al artista de reglas y normas, dándole permiso de explorar plenamente su creatividad, ingenio e inventiva.

Desde entonces, no hemos dejado de ver el imparable paso de todo tipo de obras extrañas, confusas o aparentemente inexplicables. Muchas de ellas no son bellas, ni nos inspiran ningún sentimiento estético. Han dejado de intentar seducir al público con su técnica, colores o formas, o de representar algo comprensible. Ante este panorama, no es poco común preguntarse si no estamos siendo estafados, tal y como ha dicho Avelina Lester con insistencia.  De acuerdo con ella una obra artística debe ser hecha con técnica, con maestría, como ocurría con las grandes pinturas del arte renacentista. Lo que es importante entender es que Avelina está juzgando el mundo del arte de acuerdo con ideas clásicas que han quedado muy atrás. Danto ha triunfado. En algunos sentidos se podría decir que el arte ha sido destruido, si entendemos por eso la destrucción de cualquier ideología en torno a la actividad artística.

¿Y tú qué piensas? ¿Consideras que deberíamos volver a una concepción más tradicional del arte y el artista?


Un Dasein cualquiera

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Comments

Juana Moyes Barcena     16 March 2018

Las últimas veces en que he ido al museo, me he encontrado con piezas de arte que hacen que me pregunte cómo es que han llegado hasta ahí, incluso yo podría haberlo hecho.