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La más fascinante historia de la creación

Ritual-fuego-noche

Existe una cultura que agradece a diario mediante la realización de rituales su creación y su existencia, para conocer esta cultura tendríamos que conocer la India, allí viven aproximadamente mil millones de hindúes que representan la tercera mayor fe del mundo; los hindúes tienen varios Dioses y muchos relatos de la creación. Uno de los más famoso gira en torno al río que les da la vida, “El Ganges” o “Ganga”.

El río Ganges es para los hindúes el más sagrado de los ríos sagrados, también es el centro del universo hindú; es una corriente hídrica pura, sacra y que proviene de los cielos.

El Ganges no es solo un río, sino también una Diosa. Los hindúes creen que al principio el Ganges fluía en la vía láctea, es decir, en los cielos donde se ven las estrellas; pero al Ganges lo capturó el Dios creador del Dios brahmán, luego brahmán decidió enviar el río Ganges a la tierra; pero había un problema, el río Ganges tenía tantísima fuerza que si venía a la tierra la ahogaría, así que el Dios Shiva se interpuso en la caída del Ganges y acumuló sus aguas en los mechones de su pelo; entonces Shiva abrió un solo mechón de pelo y el Ganges tal cual lo conocemos hoy en día comenzó a fluir.

El río Ganges es considerado para los hindúes como “la verdadera madre”, porque del Ganges nace todo. Es decir, que este río sagrado procede del río celestial que conocemos como “vía láctea”, incluso hay quienes piensan que la vía láctea es en realidad un reflejo de las aguas que existen aún más allá.

Los científicos cifran la edad del universo en unos catorce mil millones de años; pero, los hindúes ¿cuánto tiempo creen que tiene nuestro universo?

Los hindúes no creen en una sola creación, dicen que hay ciclos de creación; éste es un asunto de difícil comprensión, porque según el hinduismo, el Dios Brahmán creó el universo, pero entonces la gente pregunta: ¿Quién creo a brahmán?

Se cree que cuando los grandes sabios entraban en trance, algunos lograban tener una revelación de cómo tuvo lugar la creación, pero obtener este entendimiento implica ascender a un nivel superior de conciencia; la gente normal sencillamente no logra comprender este tipo de conocimiento debido a que nuestro espíritu e intelecto es limitado e impreparado.

La filosofía hindú no intenta resolver el dilema de la creación; lo que consistiría en explicar a ciencia cierta cómo ocurrió el origen del universo, de nuestro planeta, de la vida y de la especie humana, y hace cuánto tiempo. Sino que da gracias cada día por las fuerzas que nos permiten estar aquí y nos siguen sustentando, entre ellas el río Ganges.

A orillas del río sagrado del Ganges se celebra cada noche desde hace siglos un ritual llamado Aarti, la oración de este ritual reza: “Dios, eres como mi padre, eres como mi madre, toda mi existencia eres tú, yo solo soy como una sombra, soy un recipiente que te contiene.” Durante esta ceremonia, siete sacerdotes ofrecen todos los elementos al Ganges; agua, aire, tierra en forma de flores, y lo más importante, la luz del fuego que representan nuestras almas.

Al final de la ceremonia, la gente se reúne en la orilla del río sagrado del Ganges para depositar la luz de su propia alma representada en una vela dentro de un diminuto recipiente, esta es una forma individual de ofrecerse al río, y las velas llevan la luz del alma a sus aguas, y se le ruega por que la lleve a donde crea que es bueno para el creyente.

La versión hindú de la creación es sencillamente apasionante: Afirma que los Dioses ni siquiera existían cuando tuvo lugar la creación original. En el Rigveda, que es el texto más antiguo de la India, escrito en antiguo sánscrito védico, tienen un dicho fantástico sobre el origen, dice: “que no había inexistencia ni existencia”, esta frase nos dice que la idea escapa a la definición humana de la creación, escapa al intelecto humano, y así hay que aceptarla.

Conclusión

No todos conocemos ni compartimos la misma historia sobre el origen; después de todo, procedemos de lugares y culturas distintas que tienen creencias diferentes entre si; pero todos nosotros, creamos lo que creamos, podemos compartir algo en común: El asombro y la gratitud por el mero hecho de existir y disfrutar de un entorno rebosante de vida, color, aromas y diversidad.


Sergio Augusto Alvarez Vargas

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Comments

Casia Cifres Valdivia     30 June 2017

Me encantó el artículo, me acuerdo cuando salió la película de La vida de Pi, me fascinó ver como explicaba el protagonista un poco de las creencias de la India, es maravilloso aprender de diferentes culturas aunque no compartamos las mismas creencias

Rebeca Aragon Obrado     29 June 2017

Qué hermoso, ha de ser muy increíble ver esa celebración con todas las flores flotando en el Ganges