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¿Qué hacer con los tímidos en la oficina?

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Aunque no debería de ser un problema para las personas el que convivan o no con los compañeros de trabajo, la realidad es que eso siempre es un factor determinante y puede empeorar el ambiente de trabajo. La BBC ha señalado en un artículo que no hay consecuencias con los jefes cuando de timidez se trata, el asunto, no obstante, es distinto cuando se trata de los compañeros de trabajo.

Pese a que no debería representar mayor problema, algunas personas consideran que ciertas actitudes de timidez reflejan antipatía para con los compañeros de trabajo e incluso pueden llegar a considerar ciertas actitudes como señales de superioridad.

Comer con los compañeros, hacer bromas o mantener un perfil alto, socialmente hablando, parecen ser requisitos indispensables para que las relaciones laborales sean armónicas en la oficina.

Más allá de las distintas causas que pueden estar detrás de la timidez, que algunas veces incluyen padecimientos o trastornos psiquiátricos, debería procurarse que los ambientes laborales siempre respeten las distintas personalidades y formas de ser.

Aunque entiendo que los seres humanos somos seres sociales, también es verdad que ciertas circunstancias y características personales puede volver más complicada la socialización en ciertos entornos. Además, el hecho de que uno no conviva de manera regular con la gente no debería de afectar la calidad del trabajo realizado pues, si mantenemos las labores que nos corresponden cubiertas, no debería haber problemas entre las partes que conforman el aparato laboral.

Si adicionalmente consideramos que la tensión en el ambiente laboral puede reducir la producción calidad de lo hecho, entonces entenderemos que más allá de la socialización está la calidad del trabajo hecho. Para dejar las cosas más claras, si tienen compañeros de trabajo que suelen comer solos, no hacen bromas ni parecen mostrarse muy amigables, es preferible no juzgar más allá del cumplimiento en tiempos y formas de los trabajos que estén a su cargo.

Porque personalmente considero que vale más el trabajo hecho que las sonrisas compartidas. Afortunada o desafortunadamente, el trabajo no suele ser tierra fértil para cultivar amistades, así que es mejor no amargarse ni amargar a los demás por no entablar un relación de diez con todos los compañeros en el trabajo.

Lo complicado es cuando esa sensación de antipatía orilla a quienes lo sienten a presionar a los pobres de los tímidos. Entonces cualquier error es considerado una falta mayor y merecedor de la pena máxima. La vida se vuelve complicada y, una de dos, o el empleado tímido explota y saca lo que piensa o se desparrama en la intimidad de su hogar.

Por eso, si tienen compañeros que no hablan mucho, o que comen solos, que suelen ser reservados, pero cumplen con su trabajo,  procuren no molestarlos porque la vida es de por sí complicada para ellos. Echarles en cara su falta de habilidades sociales, créanme, sólo terminará por afectar su desempeño y los orillará, en muchos casos, a renunciar.


Elisa E.

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