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México: un país que discrimina

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El mes pasado tuve la oportunidad de viajar con mi hija a Estados Unidos para visitar a mi familia. Nuestro avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Miami; fue ahí donde vivimos un acto de discriminación.

Al llegar a Aduanas, nos formamos en la fila 5. En realidad no importaba en cuál porque todo estaba vacío. Los agentes platicaban entre sí, riéndose, mientras más personas llegaban a formarse. Aproximadamente cinco minutos después me percaté que ya estaban llenas todas las filas y fue hasta entonces que comenzaron a trabajar.

Nos pusieron luz verde y al llegar con el agente, rubio con ojos azules, sin mirarnos exigió mis documentos: “Papers!”. Así, nada más: “Papers!”. Entonces respondí: “No entiendo inglés, ¿podría hablarme en español, por favor?” (Lo cual no es cierto; tuve oportunidad de aprender el idioma en Vancouver, Canadá pero me molestó sobremanera su actitud). Entonces él, muy enojado pero aun sin verme gritó: “¡Papeles!”. Le dije: “¡Ah! Aquí están...”. Arrebató mi pasaporte y visa, y sin decir nada arrojó los papeles hacia donde estaba yo. Después extendió su mano hacia mi hija y sin mirarla y malhumorado gritó: “¡Papeles!”. Y ahí fue donde perdí el control y le dije: “How rude!”. Entonces se paró de la silla, se puso frente a mí y mirándome a los ojos dijo: “What did you say?”. Sólo respondí, mirándolo a los ojos: “How rude you are! She's just a child!”.

Salió de su cubículo enojadísimo y dijo: “Fucking mexicans!”. Yo respondí al insulto diciéndole: “Fucking asshole!”. Sin detenerse y mirándome, se dirigió a otros agentes aduanales. Yo llevaba mi cámara fotográfica en la mano ya que es algo que tengo gracias a mucho sacrificio; la cuido mucho y no quería que sufriera algún daño al transportarla. Los agentes se acercaron a mí y preguntaron si pertenecía a algún medio; les dije que sí pertenecía a un medio mexicano (lo que no les dije es que soy fotógrafa en conciertos de rock). Entonces ellos dijeron que lamentaban la situación y que pasara a la fila 8.

Mi hija no podía creer lo sucedido. Era la primera vez que experimentaba en carne propia la terrible discriminación en otro país por el simple hecho de ser mexicana. Y entonces, al salir del aeropuerto, ella me dijo: “Lo bueno es que en México esto no pasa”.

No podría estar más equivocada. Lamentablemente en México la discriminación es un hecho de la vida cotidiana. El marco ideológico del mexicano permite toda esta discriminación hacia lo que no se percibe como occidental. Un claro ejemplo sería la segmentación educativa donde claramente dejan de lado cualquier dialecto: es español o inglés.

¿Cuántas veces hemos escuchado “¡Pinche indio, pareces de pueblo!”? Como si ser de pueblo fuera motivo de vergüenza. Hace poco escuché a alguien decir de manera despectiva: “Tus gustos agropecuarios”... como si eso fuera motivo de vergüenza. O algo que vi hace dos días en Facebook, eso que llaman ‘memes’: era la imagen de una bella y colosal cabeza olmeca arruinada por una peluca rubia puesta con Photoshop, y a manera de burla traía una leyenda: “como cuando quieres ser güerita pero tu cara delata tus raíces prehispánicas”... como si eso fuera motivo de vergüenza.

En Miami sufrimos discriminación sólo por parte de un agente aduanal. Afortunadamente la gente con la que tuvimos trato posteriormente fue muy amable. Nos llevamos un bello recuerdo de la sociedad estadounidense.

Seamos sinceros y preguntémonos: ¿Y si hubiera sido un centroamericano teniendo un roce con un agente aduanal mexicano?

En México discriminamos por todo. Si es güerita(o) sólo puede ganarse la vida por cómo luce y si llega a puestos directivos, seguro llegó ahí acostándose con alguien. Si eres moreno pareces agricultor, nunca un galán de telenovela o un empresario exitoso. Si eres mujer eres muy tonta para manejar.

Es así como en México tenemos muchas maneras de discriminar. Necesitamos leyes estatales que garanticen la protección contra la discriminación vigilando a las autoridades pero también las acciones ciudadanas.

Necesitamos un verdadero cambio en políticas públicas pero también de la sociedad, una idiosincrasia en donde se respeten los derechos humanos fundamentales de todos los que habitamos el territorio mexicano.


Angie Tovar

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Comments

Anastasiia Saraeva     11 September 2017

Los idiotas existen en todas partes. Y si, las personas que tiene que tratar con extranjeros ya sea en la entrada o dentro del país deberían ser educadas y NO discriminar. Pero ese es el chiste: yo soy extrajera en Mexico y CADA vez que voy a inmigración las autoridades se rehúsan a hablarme en ingles, y el ingles nisiquiera es mi idioma nativo, hablo inglés porque lo conozco mejor que el español y porque obviamente no hablan ruso.