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Cómo un fuerte invierno obligó a un lagarto a evolucionar

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Los científicos dicen que una sola temporada inusualmente fría alteró el curso de la historia para un reptil americano. Los anolis verdes que sobrevivieron al invierno de 2014 eran los que podían soportar el frío, un rasgo que pasaron a sus descendientes. Los investigadores publicaron sus hallazgos en la revista Science. El anolis verde, Anolis carolensis, también conocido erróneamente como el camaleón americano, es un pequeño lagarto vibrante que tiene su hogar en el sureste de Estados Unidos y el Caribe. Su población se extiende desde Texas y tan al norte como Oklahoma. Esto es inusual para los reptiles, cuyos cuerpos de sangre fría típicamente los restringen a climas más cálidos.

Para conocer más sobre cómo los anolis lograron esta hazaña, Shane Campbell-Staton, de la Universidad de Illinois, visitó cinco poblaciones dispersas en 2013. Recogió muestras y algunos lagartos vivos de cada grupo para probar su ADN, su expresión génica y tolerancia a bajas temperaturas.

Campbell-Staton encontró una considerable variación entre las comunidades del lagarto. Aquellos en Oklahoma habían evolucionado claramente para tolerar el clima allí, mientras que los especímenes de más al sur no podían soportar el frío. Satisfecho con sus datos y conclusiones, Campbell-Staton se preparó para concluir el proyecto. Entonces llegó el invierno. Probablemente muchos recuerden el invierno de 2014, cuando un vórtice polar creó temperaturas bajas a niveles récord y causó tormentas terribles a través de los Estados Unidos, incluyendo en territorio del anolis verde. Campbell-Staton no podía dejar de preguntarse cómo, o si los lagartos de clima cálido habían sobrevivido al frío.

La primavera y el verano siguientes, él y sus colegas hicieron otro circuito a través del país del anolis y recogieron más muestras. Las familias de Oklahoma no habían salido demasiado mal. Pero hacia el sur, las cosas habían cambiado definitivamente. El código genético de los lagartos texanos se parecía más a sus primos del norte, y los individuos eran mucho mejores en la tolerancia a bajas temperaturas. El equipo de investigación se dio cuenta de que el invierno brutal había matado a la mayoría de los lagartos intolerantes al frío, dejando sólo a aquellos que tenían genes más parecidos a sus primos del norte. Esos lagartos se reprodujeron, creando nuevas generaciones de individuos preparados para el frío. Pero eso no es necesariamente algo bueno. "Uno podría pensar, '¡Oh, ellos respondieron!' Ahora están mejor", dijo Campbell-Staton en un comunicado. "Pero la selección siempre tiene un costo, es decir, la muerte, básicamente.Tal vez los animales que no sobrevivieron a esta tormenta tenían las variantes genéticas para sobrevivir a una ola de calor, una sequía o algún otro evento extremo, y ahora esos linajes han desaparecido."


Baudilio Sosa Mayonga

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