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Seis cosas que he aprendido sobre la docencia

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La vida me permitió dedicarme a la enseñanza y vivir en carne propia tanto las alegrías como los disgustos del oficio. Dado que esa oportunidad no se les presenta a todos, quiero aprovechar este espacio para referirme a algunas de las cosas que he aprendido sobre la docencia. Mi expectativa es que, al igual que yo, quienes me leen puedan entender un poco mejor a los responsables de las angustias estudiantiles que perturbaban o aún perturban sus horas de sueño.

  • Corregir no es pan comido.

Es nuestro deber revisar los trabajos y exámenes que asignamos a los educandos, así sea una labor dura. Y si tenemos bastantes estudiantes, entonces esa actividad puede dejarnos exhaustos. Todo sea por brindarles una formación de calidad a quienes tendrán la misión de tomar riendas del país en un futuro lejano. Nada del otro mundo, ¿verdad?   

  • Los resultados positivos inspiran.

En ocasiones, mientras corregimos, surgen dudas respecto al porvenir del alumnado. Las notas decepcionantes siembran en nuestro interior más preocupaciones de las que podemos manejar. Por suerte, nunca faltan estudiantes que no sólo cumplen con las expectativas, sino que las rebasan. Entonces nuestra fe en las nuevas generaciones resurge de sus cenizas.  

  • Hay que luchar contra el robo de ideas.

El plagio es uno de nuestros peores enemigos, de esos que se miran con los ojos entrecerrados. Cada pacto que forja ese villano con algún alumno constituye una falta inaceptable. Por eso nos toca vestirnos de superhéroes y prepararnos para detectar cualquier indicio que delate su malvada presencia. No vaya a ser que se salga con la suya.

  • La clave está en mantener la atención de los estudiantes.

Aun cuando es responsabilidad del alumno aprovechar al máximo cada clase, el docente le facilita la tarea de mantenerse interesado si evita que las lecciones caigan en la trampa del aburrimiento. La enseñanza y el conocimiento pueden aliarse con la creatividad y la imaginación sin que ello implique reducir los niveles de exigencia.    

  • El ruido dificulta la enseñanza. 

Una buena plática en el aula de clases no le hace mal a nadie…, a menos que uno sea el profesor. En ese caso, el alboroto del grupo puede echarnos a perder el ánimo y las ganas de trabajar. La única alternativa para salvar la lección que con tanto tesón preparamos es buscar un hechizo que calme las lenguas díscolas. Rendirse no es una opción.

  • El espíritu de superación estudiantil motiva al educador.

Aunque a veces nos impacientemos y queramos arrancarnos los cabellos, la docencia nos obsequia momentos especiales. Los alumnos dispuestos a aprender ocupan un lugar privilegiado en nuestra memoria. Sin importar cuántas veces encontremos casos así, siempre alegrará constatar que los deseos de superación pueden llevar a nuestros estudiantes al éxito.  

Puede que lo leído no baste para hacerte querer a tus profesores, pero tal vez te ayude a comprender mejor a aquellos que, a su manera, trataron de hacer de ti un ciudadano y un profesional de bien.


José Court

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Comments

Marta Eugenia Baldero Enjuanes     11 December 2017

Se nota muchas fallas de ortografía o de gramática en el Internet. Me sorprende que la gente no les de vergüenza cuando escriben una sentencia con muchas fallas.

Laura Patricia Mateo Rojo     8 December 2017

La educación en Mexico ha cambiado mucho la educación hace unos diez años era muy buena hoy en día les dan una o dos horas de historia y de matemáticas a la semana, pero les dan 2 horas de ingles y de deportes diario, Creo que no esta bien balanceada hoy la educación y esto es solo un ejemplo, ya que eliminaron civismo y otras materias que son importantes para la educación se los digo yo como maestra de colegio.

Juana Moyes Barcena     8 December 2017

Estoy de acuerda con este blog, no es fácil ser un maestro o maestra. Tener que enseñar a 30 o más alumnos y tratar de darle ayuda a cada alumno individualmente está difícil.

Melissa Martha Mora     8 December 2017

Si estoy de acuerdo aunque los chicos de hoy no son como antes ahora no los puedes corregir mucho por que se ofenden