Go Back

La depresión, el vacío y cómo deshacerse de ellos
1

Que-Busca-Depression

¿Qué es la depresión? La depresión —o estar deprimido— es sentir que la vida no vale nada, que no hay sentido alguno en seguir tomando un trago de aire cuando bien podrías ahogarte (o ahorcarte) en un estanque, adentro de esa densidad líquida donde ya no tendrías que preocuparte ni siquiera de parpadear.

Estar deprimido es irse a lo profundo, al fondo del océano, sentirse cómodo en medio de la tormenta, estar de acuerdo con esa sensación de pesadez, de infinita gravedad. Deprimirse es nadar boca abajo entre las olas, mirar el abismo y sentirse cobijado por la muerte, es querer abandonar las responsabilidades, la carga pesada que representa el existir, es querer morir recostado en la cama para no levantarse jamás.

Pero bueno, también podemos pensar la depresión sin tanto sentir poético. Según la Real Academia Española (RAE), el significado psicológico de depresión es ''síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos''. En otras palabras, podríamos decir que la depresión es la enfermedad de la tristeza, que suele desembocar en una baja autoestima, una pérdida de interés por todo y una voluntad arrastrada por los suelos, hasta la risa termina enterrada bajo el suelo cuando uno se deprime.

Pero, ¿por qué nos deprimimos? Los motivos son infinitos, y dependen por completo de nuestra construcción psíquica, de nuestro temple mental y nuestra historia personal. Muchos se deprimen cuando no encuentran el amor y se ponen a nadar en la piscina del “me quedaré solo para siempre”. Otros, por otro lado, se deprimen cuando terminan una relación amorosa, situación que puede estar muy relacionada con la pérdida del autoestima y pensar que “no se vale nada” sin esa otra persona (nada más equivocado).

Uno de los motivos más comunes por los que la gente se deprime es la pérdida (mortal) de un ser querido. De hecho, la muerte suele dejar un rastro de depresión entre los familiares de aquel que se lleva, y cómo no hacerlo, si ello implica no volver a estar nunca más con esa persona que tanto significó para nosotros; y ese vacío puede ser uno de los más difíciles de tapar.

Otro motivo común de depresión es no cumplir con las metas que uno se fija, ya sean laborales, deportivas, artísticos, académicas, etcétera. Uno se siente inútil cuando eso sucede, como si la incapacidad y la impotencia lo inundaran todo y ocultaran incluso los triunfos pasados. La falta de dinero o trabajo también son razones muy extendidas para deprimirse.

Hay otras personas que, aunque suene raro, les encanta estar deprimidos. Ejemplo de ello pudiera ser la tribu urbana de los “emos”, ese grupo social que en la primera década del Siglo XX se pusiera de moda entre los jóvenes. Desde la música hasta la vestimenta, los emos siempre utilizaron la depresión y las “emociones tristes” (como la melancolía) como signo identitario y requisito de pertenencia.  

Sin lugar a dudas, un grupo que nunca se salva de la depresión son los adolescentes. Durante esta etapa del desarrollo humano, los jóvenes atraviesan infinitos cambios, tanto en su conciencia como en su cuerpo, lo que les genera incertidumbre, miedo al rechazo, y en algunos casos aislamiento. Estas sensaciones, que entre las mujeres se combina con cambios hormonales y estados de ánimo volátiles por el periodo menstrual, suele traducirse en depresión cuando los adolescentes no se apoyan en sus seres queridos o actividades artísticas o deportivas para salir adelante.

Lo cierto es que muchos dicen que la depresión no es algo pasajero, sino una enfermedad crónica que debe ser atendida con cuidado y a largo plazo, pues de no hacerlo, puede desembocar en una soledad tremenda que en ocasiones lleva incluso hasta el suicidio.

Es esencial recordar que todos y cada uno de los seres humanos sufrimos, todos nos entristecemos cuando alguien pasa a mejor día, todos tenemos días en los que sentimos que nada tiene sentido y momentos en que pareciera muy atractiva la idea de tirar la toalla. Pero la muerte llega tarde o temprano, y no hay ningún motivo justificable para querer adelantar la hora del sueño eterno.

Para todos aquellos que se encuentren en depresión, yo les aconsejaría que salgan a caminar o a correr, que se ejerciten y se muevan tanto a nivel mental como corporal. Tomen un libro o vean una película que los sacuda emocionalmente. Llámenle a esas amistades de confianza con las que pueden abrirse y derramar lágrimas sin que los juzguen, busca ayuda con su familia o quien los hace reír a carcajadas.  

Todos necesitamos de lazos humanos para mantenernos de pie, y lo peor que podemos hacer al estar en depresión es alejarnos de nuestros seres queridos. Yo soy partidario de que la depresión es más que nada una decisión, así que déjate de excusas, sal de la cama y ve a conquistar el mundo, ¡demuestra de lo que estás hecho! Ponte metas nuevas, enfócate en las posibilidades que se abren con el final de una relación amorosa, piensa en lo que esa persona recién fallecida le gustaría que hicieras. Derrotar la depresión no es fácil, pero tampoco es imposible, así que ¡adelante y duro con ella! 


Dogo Filósofo

Create your own

Comments

Deborah J. Albarado     18 May 2018

Para la persona con depresión, curarse podría sonar imposible, ya sea porque no piensen que hay algo mal o porque no vale la pena; de cualquier manera, sólos difícilmente saldrán del trastorno.