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El reloj súper tecnológico

Reloj

Ricardo estaba batallando al caminar por la estación del metro por andar cargando dos enormes y visiblemente pesadas maletas cuando un extraño se le aproxima y le pide la hora.

Ricardo, suspirando, pone sus maletas en el suelo y observa su muñeca: “Son quince para las seis.”

“Oye, ¡ese es un reloj muy elegante!”, exclama el extraño.

Ricardo se ilumina un poco: “Sí, no está mal. Observa esto.” Y le enseña un indicador de las zonas horarias, pero no sólo de cada zona horaria, si no de las 86 ciudades más grandes del mundo.

Presiona algunos botones más y de algún lado del reloj una voz dice: “La hora es: once para las seis” en un acento norteño.

Unos cuantos botones más y la misma voz dice algo en japonés. Ricardo continúa: “Puse un acento regional para cada ciudad”

El reloj es de una calidad increíble y la voz es simplemente sorprendente. El extraño queda anonadado de la admiración.

“Eso no es todo”, dice Ricardo. Presiona algunos botones más y un diminuto mapa, pero de muy alta calidad, de la Ciudad de México aparece en la pantalla. “El punto parpadeante muestra nuestra ubicación por posición satelital,” explica Ricardo. “Alejar” ordena Ricardo, y la pantalla cambia para mostrar el lado este de la Ciudad de México.

“¡Quiero comprar este reloj!” dice el extraño.

“Oh no, aún no está listo para la venta. Sigo trabajando en algunos errores”, dice el inventor.

“Pero mira esto…”, y procede a mostrarle que el reloj también posee un pequeño receptor de radio FM con un sintonizador digital, un sistema de navegación que puede medir distancias de hasta 125 metros, una impresora de papel térmico, y lo más impresionante de todo, la capacidad de poder grabar mensajes de voz, tan largos como el volumen de 300 libros tamaño estándar. “Aunque sólo he grabado 32 de mis favoritos hasta este momento”, dice el inventor totalmente orgulloso.

“¡Tengo que tener este reloj!” dice el extraño.

“No, no entiende, aún no está listo”

“¡Le daré mil dólares por el!”

“Oh, no, es que he gastado más que eso…”

“¡Le daré cinco mil por el!”

“Pero no es eso…”

“¡Le daré quince mil!”, y el extraño saca su chequera.

Ricardo se detiene a pensar por un momento. Sólo ha invertido 8,500 dólares en los materiales y el desarrollo, y con 15,000 mil podría hacer otro y tenerlo listo para la venta en solamente seis meses. El extraño frenéticamente termina de escribir el cheque y lo ondea frente a él. “Aquí está, listo para usted. Quince mil dólares. Tómelo o déjelo”, le dice el extraño.

Ricardo toma su decisión abruptamente. “OK” dice y se quita el reloj. Hacen el intercambio y el extraño comienza a retirarse muy feliz.

“¡Espere!” Ricardo señala las dos maletas con los que había estado batallando tanto, “¡Está olvidando sus baterías!”


Baudilio Sosa Mayonga

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Comments

Paola Olabuenaga Navedo     22 December 2017

El smartphone puede hacer la mayoría de las funciones que tiene el reloj del blog pero no lo puede hacer todo. Tal como lo es grabar mensajes de voz de 300 libros tamaños estándar porque esto requiere mucho espacio de almacenaje. Aunque hay smarthpones con más capacidad de almacenaje estos son muy caros.

Laura Patricia Mateo Rojo     22 December 2017

Creo que yo no pagaría tanto por un reloj, ademas ya ni se usan jajajaja

Melissa Martha Mora     22 December 2017

Hummmm es algo interesante, me pregunto si lo que hace este reloj lo podría hacer un smartphone también?, soy una de las personas que no le gusta traer reloj, pero siempre traigo my teléfono.

Marta Eugenia Baldero Enjuanes     22 December 2017

Jajaja es chistoso que el reloj necesite dos maletas pesadas como fuente de poder. Mejor me compro una laptop y el laptop puede hacer todo lo que puede hacer ese reloj.