Go Back

¿Y si en vez de procrastinar, nos organizamos?

Procrastinar-hombre-jugar-destructed

Procrastinar es el acto de atrasar o postergar actividades que debemos hacer, y reemplazarlas por otras más agradables o, incluso, irrelevantes. La palabra abarca desde el asunto más pequeño hasta el más importante de tu año.

A primera impresión puede parecer un tema sencillo y sin demasiado rollo; sin embargo, yo, una curiosa incansable, no puedo evitar preguntarme ¿Por qué? En toda mi vida no he conocido a una sola persona que no procrastine aspectos importantes de su vida. Y yo no sé muy bien si es porque subestimamos al tiempo o, mejor dicho, le tenemos miedo. Sí, miedo. Miedo de enfrentarnos con lo que realmente queremos, miedo de que lo que sospechamos se haga realidad. Miedo de repetir historias y patrones, miedo de fallar, de fracasar. Si procrastinamos no empezamos, y si no empezamos... no fallamos. Piensa en la gente que tienes alrededor y reflexiona ¿Cuántos de ellos van por sus sueños? Entre más grande es la meta, más tiempo de procrastinación. Así es la cuenta. Aplazar una cita con cualquier profesional de la salud,  ¿qué quiere decir? ¿No me cuido, no me quiero? Este es un tema para replantearse seriamente, dado que si yo no me quiero bien, no me valoro, no me doy importancia ¿Quién me lo dará?

Un taller de ese pasatiempo que tanto me gusta, rendir el último examen para terminar la universidad, llamar a ese familiar o amigo con el que hace rato no converso, pedir ese perdón que no me animé a decir, ir a la librería que hace rato tengo ganas, comprarme ese perfume con el que me identifico; son pequeñas cosas que, aun así, postergamos una y otra vez. Y cuando nos damos cuenta, son las mismas que sentimos pendientes. ¿Por qué? Quizá esta “cultura del aplazo” radique en la falta de motivación o, mejor dicho, en la desvalorización del tiempo. Creemos que el tiempo no corre, que el día X va a tardar en llegar, que nunca vamos a tener más de treinta años y que todo, absolutamente todo, puede esperar. El problema surge cuando un hecho sorpresa nos abre los ojos de golpe y nos muestra que no, que tanto el tiempo, como los sueños, y las ganas, tienen fecha de caducidad. Es la vida misma.

Cuando se acepta y se procesa que el único momento que existe es el presente, hay algo dentro de nosotros que cambia, se enciende. Es un motor que se acciona, y empieza a tirar fuerza. Es energía, motivación. Sí sé que el tiempo que estoy viviendo aquí y ahora es con lo que realmente cuento, lo que en verdad vale, lo utilizo, invierto, y disfruto diferente. No lo gasto en procrastinar, sino en hacer. Y una buena forma de hacer es por medio de la organización, particularmente si tenemos asuntos pendientes o atrasados que decidimos ya hemos aplazado lo suficiente. Es hora de cambiar.

Una herramienta que nos ayuda a ver el panorama completo es: la lista. Hacer listados de tareas a realizar a corto plazo, es decir, en el día o en la semana, es una forma de organizarnos, así podremos dividir tiempos estimados para cada tarea e ir marcando cuando una de ellas ya está finalizada. Esto también motiva. Escribir es materializar y cuando vemos por escrito lo que ya hemos hecho, por más pequeño que sea, sirve de impulso. También se pueden armar listas con objetivos aún mayores, para cumplir a mediano o largo plazo, como las ya conocidas “metas para nuevo año” o a lo largo de un período, como por ejemplo, un semestre de universidad.

Empezar a organizarnos en vez de aplazar nuestras actividades requiere de voluntad, pero una vez que lo hayamos logrado, y tengamos la alegría de haberlo conseguido, no podremos volver atrás. Porque la vida puede ser larga, suave, dulce, divertida y sencilla. Pero una vida llena de actividad y objetivos cumplidos…. Tiene un sabor especial. Es una vida hecha, realizada.


Candel escribe

Create your own

Comments

Aileen Rivera Diaz     13 October 2017

Es mejor, al mal paso darle prisa como dicen por ahí. De todas formas tarde o temprano tendremos que hacer eso que no nos alienta, pero es mejor si de una vez lo hacemos y así ya no tenemos que estarlo pensando.