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Tragedias y desastres naturales: ¿Cómo podemos ayudar?

En este último tiempo distintos países han atravesados grandes tragedias a causa de desastres naturales. En algunos de esos lugares, como Puebla, Morelos, Tlaxcala, Oaxaca, Guerrero y Chiapas, en México, Puerto Rico o Florida, en Estados Unidos, los desastres naturales han causado tal estrago que se necesitó que toda la población se movilice para ayudar a los más afectados. Sin embargo, muchos todavía no saben con qué se puede contribuir, por eso aquí les damos algunos ejemplos:

Apoyo psicológico

  • Hay que tener en cuenta que quienes han sido afectados recientemente por un hecho traumático, necesitarán de apoyo y comprensión para que sean capaces de afrontar la situación y ayudar a sus allegados. En un comienzo pasarán por distintos estados anímicos como negar lo sucedido, querrán encontrar culpables, se sentirán confusos y desorientados, entrarán en estado de duelo en caso de que hayan perdido a un ser querido, tendrán pesadillas y hasta pueden re-experimentar el suceso traumático. Todas estas manifestaciones son completamente normales. Es importante prestar atención a esto y hacer un acompañamiento desde la comprensión, para ello es primordial mantener la familia unida, explicar la situación con calma y firmeza, e intentar adelantarse a lo que pasará. Muchas de estas personas perdieron sus hogares, por lo que deberán encontrar un lugar donde dormir.

  • Es posible que las víctimas necesiten de nuestra ayuda y compañía. Debemos escucharlas, dejarlas expresarse libremente y no juzgarlas. Permitirles pasar por todos sus estados, de llanto, rabia e ira. Evitemos caer en la comparación y no contar sobre otros sucesos similares. No dar consejos y respetar sus espacios, darles su espacio si lo necesitan.

  • Podemos también fomentar actividades de recuperación y comunicación dentro del seno familiar e incluir a los niños.

  • Muchas personas no pueden expresar la angustia que les generan los hechos traumáticos y buscan aplazar sus sentimientos por medio del alcohol y las drogas. No permitamos que caigan en esta trampa.

  • Cada persona tiene un ritmo diferente, pero si desde el suceso traumático transcurren de 4 a 8 semanas y no disminuye la intensidad de los síntomas debemos recurrir a un profesional.

Prevención

  • Generalmente, cuando se produce un sismo, pueden desencadenarse en consecuencia otros desastres igual de graves. Por ejemplo, tsunamis, réplicas o erupciones volcánicas. Es por esto que necesitamos de un plan de prevención para estar preparados en caso suceda otra tragedia. Para ello, es necesario reunir a la familia que ya fue afectada, acordar una estrategia en conjunto o un punto de encuentro en caso estén separados al momento. Deben enseñar a los niños a detectar las señales de peligro y los números telefónicos de emergencia. También es recomendable preparar un kit de supervivencia con elementos básicos como alimentos, agua, ropa, medicinas  y herramientas. O directamente unirse a algún centro de acogida de víctimas o albergues públicos.

Donaciones y voluntariado

  • Como bien sabrán, los desastres naturales causan grandes tragedias y las pérdidas, tanto de vidas como materiales, son irrecuperables. Por eso es necesario estar alerta a todos los sectores donde podemos contribuir con colaboraciones.

  • La primera de las opciones, y quizá la que está más al alcance de cualquiera, es realizar donaciones de dinero a organismos nacionales e internacionales. Los más renombrados son la Cruz Roja y Unicef.  

  • Quienes no dispongan de dinero, pero quieren contribuir de alguna manera, pueden ir a cualquier centro de acopio de víveres. Cuando es una tragedia de alcance nacional, en  hospitales, universidades, organismos estatales aceptan todo tipo de donaciones. Siempre es recomendable contribuir con medicinas, elementos de curación como alcohol, gasas, agua oxigenada, cubre bocas, solución salinas, artículos de higiene, agua mineral, ropa y alimentos no perecederos.

  • También está la opción de sumarte como voluntario a cualquier organización. Las profesiones más aclamadas son médicos, enfermeros, paramédicos y rescatistas. De todas maneras, si no formas parte de estas profesiones puedes acercarte a cualquier zona afectada e informarte con las autoridades en qué puedes ayudar.

  • Si no dispones de tanto tiempo también puedes brindar alojamiento a quienes hayan perdido su hogar o poner tu auto a disposición para transportar a quien lo necesite. Otra forma para ayudar es realizando donaciones de sangre para las víctimas más graves en los hospitales más conocidos de tu ciudad.

Las tragedias por desastres naturales suelen unirnos a todos. ¿Y a ti se te ocurre otra forma de ayudar? Cuéntanos en los comentarios.


Noelia Marisa Santillán

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