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Cuatro virtudes que deberías conocer

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¿Qué es la virtud? Es fundamentalmente una excelencia humana, referida a cómo poder hacer uso de nuestras potencialidades para alcanzar el mayor grado posible de perfeccionamiento intelectual o moral. Ellas hacen posible que podamos comportarnos de una manera ética, responsable y justa, dotándonos de una humanidad que no parece existir en el reino de la naturaleza. En este artículo abordaré algunas virtudes que deberías tomar en cuenta para crecer personalmente:

1. Prudencia

La prudencia fue conocida como phronesis por los griegos y nos habla de una habilidad para saber escoger medios y fines. Los fines a los que debemos dirigirnos deben garantizar nuestro bienestar futuro, y por esa razón debemos ser capaces de seleccionar nuestras metas y distinguir cuáles nos convienen entre una miríada de opciones dañinas. Por otro lado también debemos mostrar inteligencia al momento de saber qué tipo de medios nos podrían llevar a satisfacerlas y cuáles obstaculizarían su alcance. Por ejemplo, si queremos conseguir un trabajo debemos reconocer qué tipo de acciones serán conducentes a nuestra contratación. Debido a esto se considera a la prudencia como una forma de sabiduría práctica o de virtud intelectual.

2. Templanza

En alguna ocasión el filósofo Epicuro escribió estas palabras: “Es imposible vivir una vida placentera sin vivir sabiamente, bien y justamente. Y es imposible vivir sabiamente, bien y justamente sin vivir una vida placentera”. La escuela fundada por él pregonaba que debemos buscar el placer disciplinado para ser felices. En otras palabras es necesario el dominio de sí mismo, de las pasiones y los instintos. A esto se refiere la templanza o moderación.

¿Por qué es importante esto? Basta con pensar en qué consecuencias puede traernos la voluptuosidad o una búsqueda constante y obsesiva de nuevos goces. Tomemos el ejemplo de la comida. Comer es agradable, pero comer demasiado puede llevarnos a la obesidad y a una necesidad imperiosa, angustiosa e incontrolada por ingerir más alimentos. ¿O qué pasa, por ejemplo, con la búsqueda del sexo? Si se torna descontrolada puede llevarnos a la promiscuidad y el abandono de otros quehaceres.

Para ser felices debemos ser moderados. De lo contrario nos arriesgamos a enfermarnos con nuestros deseos y pasiones.

3. Justicia

La justicia nos habla de una virtud que busca la equidad entre los seres humanos. Cuando decimos que nos han hecho una injusticia nos referimos a que no nos han dado lo que nos correspondía o nos han quitado algo que era propio de nosotros. Es justo que no se nos quite la vida o se nos prohíba pensar de cierto modo, por ejemplo.

Al desarrollar la justicia como virtud nos volvemos seres humanos capaces de ver más allá de nuestro propio egoísmo y darle a cada uno lo que le corresponda. La persona justa no comete fraudes ni trata de engañar alevosamente a sus congéneres.

4. Generosidad

La generosidad se distingue de la justicia en que somos generosos con otra persona cuando le damos algo que no necesariamente le corresponde. Más bien se lo ofrecemos como consecuencia de una bondad natural o de una espontaneidad dulce que únicamente quiere complacerse en el puro dar desinteresado. Esta virtud es mucho menos racional que la justicia. En los tribunales jurídicos exigimos el respeto de la justicia (queremos que el juez decida qué es lo que cada uno merece). Por este motivo la generosidad no se puede institucionalizar. Es un sentimiento que viene del corazón de cada persona.

Estas son algunas virtudes que deberías tener en cuenta en tu día a día. Sin embargo, éstas no son todas. Si te interesa conocer más acerca de qué tipo de virtudes existen puedes revisar el tratado “ética a nicómaco” de Aristóteles o “el pequeño tratado de las grandes virtudes” de André Comte-sponville. 


Un Dasein cualquiera

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