Go Back

¿Por qué no veo progreso en mi cuerpo si sigo las indicaciones del instructor?

gente-ejercicio-deporte-gimnasio

Muchas personas incorporamos dentro de nuestro proyecto de vida el tener un cuerpo musculado, saludable y hermoso; es decir, un cuerpo que nos permita disfrutar de una vida plena, que nos dé una mayor posibilidad de gozar de él, y que nos satisfaga estéticamente.

Pero, ¿será que se asegura la construcción de un cuerpo atlético con levantar kilos y kilos de hierros día tras día o correr kilómetros y kilómetros cada mañana?

Veamos: La práctica sistemática de ejercicios físicos, gimnásticos y de pesas, encaminada al desarrollo simétrico de los músculos del cuerpo se denomina “culturismo”. Eso quiere decir que, todos los que queremos moldear o desarrollar nuestro físico somos en menor o mayor medida “culturistas”.

En consecuencia, como la actividad de desarrollar nuestro físico requiere de planificación, de un método y suficiente información, ésta (culturismo) es una actividad considerada como un verdadero deporte-ciencia. Incluso, el culturismo posee métodos de comprobación y principios universales.

Eso sí, te advierto que si quieres un desarrollo notable de tu fuerza y masa muscular enmarcado en un cuerpo armonioso, requerirás de un poco más que disciplina, necesitas tener un verdadero estilo de vida y deberás desarrollar tu capacidad intelectual; aunque todavía hoy hay quienes piensan que los músculos se contraponen, o anulan la inteligencia.

Hay muchas personas que después de consagrarse con una devoción religiosa al gimnasio lo único que consiguieron fueron dolores articulares y musculares, dificultad para conciliar el sueño, falta de apetito y todos los malestares que se puedan imaginar, sin que obtuvieran ningún desarrollo significativo de su fuerza y volumen muscular; aunque también hay tercos que piensan que todo ese dolor y malestar es porque están entrenando bien.

Hay muchos mitos y desinformación que nos alejan de nuestro objetivo de obtener un cuerpo atlético, que no tienen que ver con este deporte-ciencia.

Si te ha pasado que entrenas disciplinadamente siguiendo la rutina que te diseñó tu instructor sin obtener el efecto deseado; luego te acercas y le consultas en busca de una respuesta y te dice “yo creo que tu programa de ejercicio es así”; pues amigo mío, ese “yo creo que es así” no tiene ninguna validez. El creer en algo es una cuestión relativa, cualquiera puede creer cualquier cosa, y como ya dije: el desarrollo muscular es un deporte-ciencia que tiene métodos de comprobación y principios, no una cuestión de creer o de fe.

Si le preguntamos a un profesor cuántas series debemos hacer para tal o cual músculo, digamos el pecho o la espalda, suele darnos una cifra de 8 o 10, he visto a algunos entusiastas del ejercicio que se lanzan sin titubear a hacer las 10 series, pues ellos entienden que el profesor sabe.

Pero, te has preguntado ¿Por qué el profesor nos dice que 10 series desarrollan el pecho o la espalda? ¿Por qué no sirven 6 u 11 series? Lo más probable es que este gurú del ejercicio responda “porque lo recomienda este u otro campeón” o “porque yo creo que 10 es el número ideal para el desarrollo de tu pecho o tu espalda”.

Como deje entrever, la estructuración de un cuerpo musculado y armonioso no depende de lo que se cree saber. Debemos forzosamente aprender a aplicar el principio de “causa y efecto”; es decir, el desarrollo muscular será el efecto producido por el método de entrenamiento, el régimen dietético, el descanso y la suplementación, estos factores adecuadamente planificados y articulados nos proveerán de más y mejores ganancias.

Es sumamente frustrante cuando el tiempo pasa y no progresamos, además, hay que reconocer que no ayuda mucho creer en la palabra de aquellos que guían nuestros primeros pasos sin dudar de sus conocimientos.

La duda que todos queremos responder cuando nos solemos estancar a pesar de tanto esfuerzo y disciplina es: ¿Estoy haciendo bien las cosas? ¿Necesito un cambio?

Lo más probable es que nuestro instructor nos cambiará la rutina aumentando el número de series de cada ejercicio sin explicarnos las razones para efectuar este cambio. El problema con el cambio de rutina, es que fisiológicamente el desarrollo muscular es directamente proporcional a la intensidad del ejercicio, a mayor intensidad mayor desarrollo muscular, y a su vez, la intensidad del ejercicio es indirectamente proporcional a su duración. De modo que, para alcanzar el mayor tamaño muscular posible debemos entrenar con la mayor dureza posible en el menor tiempo posible; por lo que el cambio de rutina y aumento de las series tendrá poca o ninguna incidencia en una eventual mejora física.

En este punto, desilusionados porque el cambio de rutina no surtió el efecto esperado y otra vez, sin progreso alguno, optamos por abandonar con resignación, pues sin importar que hayamos obedecido al instructor, sin importar nuestra constancia, disciplina y esfuerzo, nuestro profesor nos terminará diciendo que tenemos mala genética y no servimos para el entrenamiento con peso.  

Cuando no nos desarrollamos adecuadamente es porque estamos haciendo mal las cosas: porque estamos fallando en el método de entrenamiento, en la dieta o el descanso, y no porque nuestro cuerpo no está capacitado genéticamente para tal desarrollo.

Entonces ¿Dónde está la respuesta?

¡En nosotros! Lo primero que hay que hacer es dejar de escuchar a aquel que no nos hace progresar, lo segundo es trabajar a favor del cuerpo y no en contra.  


Sergio Augusto Alvarez Vargas

Create your own