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¿Qué son los milagros? (Segunda parte)

Milagros

En todo el mundo, la creencia en los milagros alimenta la esperanza de aquellos que padecen grandes sufrimientos o se hallan en un delicado estado de necesidad. Para muchos, los milagros son intervenciones divinas que nos ayudan o nos dan fuerza para continuar a pesar de las adversidades y la duda que a veces aparece en nuestras vidas.

Esta creencia en los milagros no es exclusiva de una sola religión. Es así, como en la ciudad de México, la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe marca el lugar donde se dice que la Virgen María se le apareció a un indígena campesino hace quinientos años. En Hong Kong, los peregrinos budistas acuden a la estatua de Guan Yin, del que esperan les conceda curas médicas, una esposa o buenas calificaciones. Y en Roma, los milagros pueden convertir a la gente ordinaria en santa.

Pero, ¿cómo logra El Vaticano verificar la ocurrencia de un milagro?

Sabemos que para que se considere "santa" a una persona, la iglesia necesita milagros. Y es que el único camino para llegar a la santidad es ser considerado responsable de realizar dos milagros después de morir. Por ejemplo, el papa Juan Pablo Segundo se convirtió en santo en el 2014, después de que dos mujeres que le rezaban después de su muerte afirmaron haberse curado milagrosamente, una de la enfermedad de párkinson y otra de un aneurisma cerebral.  

Al Vaticano le lleva años investigar estas afirmaciones de supuestos milagros, a veces incluso décadas. De hecho, el Vaticano tiene científicos y doctores que investigan cada vez que alguien afirma haber visto o experimentado un milagro, de modo que se debe demostrar o comprobar más allá de toda hipótesis o explicación científica que se trata de una intervención especial de Dios.

Los milagros más populares o conocidos son aquellos que solucionan cuestiones de vida o muerte, pero también hay quienes piensan que la mano de Dios igualmente se manifiesta para resolver situaciones propias de los altibajos de nuestra vida cotidiana. Por lo tanto, las mayoría de las veces no logramos apreciar lo cerca que el creador está de todos nosotros.

Es Dios o es casualidad

No obstante todo lo anterior, me pregunto si será posible que los milagros no tengan nada que ver con la gracia o la intervención de Dios. Después de todo, entiendo que hay muchas personas que piensan que estos sucesos extraordinarios son aleatorios y ocurren por pura casualidad.

Y es que la mayoría tenemos un punto de inflexión en nuestra existencia. Se trata de un momento que define aspectos cruciales de nuestras vidas, momentos que pueden perfilar el éxito o el fracaso de una persona. Por ejemplo, si Mark Zuckerberg no hubiera abandonado Harvard, pues a lo mejor Facebook nunca hubiera existido, de modo que el fenómeno generalizado y global de las redes sociales que hoy en día conocemos jamás habría emergido.

La pregunta sería si este punto de inflexión que transformó para bien la vida de Mark Zuckerberg (pues lo convirtió en famoso y multimillonario), puede ser considerado como milagro. Además, ¿Mark hizo que pasara? o ¿alguien más tuvo la última palabra? ¿Tal vez Dios? O será que tan solo tuvo suerte.

Hay un profesor de psicología muy prestigiado llamado Danny Oppenheimer; él piensa que a menudo confundimos la casualidad con los milagros. En sus palabras “Con siete mil millones de personas en el mundo, hay muchas oportunidades para que algo realmente inusual llegue a pasar, se esperaría que por lo menos a algunas personas le ocurran sucesos extraordinarios que muchos pueden llegar a considerar milagros”. Sin embargo, no serían milagros, sino la probabilidad jugando algunos trucos.

Aunque, de conformidad con el doctor Oppenheimer, nada de lo que él dice descarta la posibilidad de lo divino, “que la probabilidad prediga que ciertas cosas inusuales ocurran, no significa que no haya intervención divina de vez en cuando”.

Conclusión

Para los creyentes de varias religiones, incluyendo a los cristianos, es indispensable creer en los milagros. Si no se acepta que los milagros son posibles, pues no se podrá entender la base doctrinal de varios credos, por ejemplo, no se podrá entender los evangelios ni la vida de Jesucristo.

Así mismo, si nos encontramos en una etapa de agudo sufrimiento, saber que los milagros son posibles alimenta la expectativa que tenemos depositada en un futuro mejor, dándonos fuerza para luchar a pesar de las adversidades. No importa si estos sucesos extraordinarios ocurren de manera aleatoria y por pura casualidad de vez en cuando, lo importante es que continúen sucediendo para dar aliento a las personas necesitadas de esperanza. 


Sergio Augusto Alvarez Vargas

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Comments

Deborah J. Albarado     28 November 2017

Esto es mas cuestión de fe y en estos días la fe esta muy escasa.

Marta Eugenia Baldero Enjuanes     28 November 2017

Me preguntó si hay evidencias de que esas mujeres tengan las enfermedades que afirman tener antes de que las curara el Papa Juan Pablo Segundo.

Casia Cifres Valdivia     27 November 2017

Que interesante.