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¿Qué es el capitalismo?

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¡Lujo, propiedad privada, comercio libre, centros comerciales, industrias, edificios altos y que gane el mejor!

Muchos consideran que el capitalismo constituye un sistema socio-económico que rinde culto a los excesos, al egoísmo, a la desigualdad y a las superficialidades; por eso lo califican como depredador e inmisericorde.

¿Qué tan depredador e inmisericorde es el capitalismo?

Bueno, el economista Adam Smith, fundador intelectual del capitalismo, sostenía que la expectativa de conseguir un beneficio impulsa a la economía, entendiendo el "beneficio" como un rendimiento económico, y que el interés personal de obtener ese rendimiento económico es el motor del bienestar; en ese orden de ideas, que cada uno piense en si mismo beneficia también a los demás.

Además, el economista austriaco Joseph Schumpeter nos enseñó que el sistema de economía de mercado, en el que se desenvuelve el capitalismo, se renueva permanentemente con el fuego creador de la competencia y la innovación; por lo que los grandes adelantos tecnológicos e innovaciones en todos los ámbitos, se suceden en países en los que domina el sistema capitalista.

La cara poco amable del capitalismo

Para el filósofo alemán Carl Marx, el “beneficio” también era clave, Marx decía que el capital se auto-amplía constantemente, beneficiando sólo al propietario de la fábrica, por lo que para conseguir una plusvalía, los capitalistas están dispuestos a explotarlo todo: Máquinas, trabajadores y materias primas. Pero, ¿qué era la plusvalía para Marx?

Según la zaga de libros del capital, cuyo autor fue Carl Marx, la plusvalía consiste en el valor que el obrero que percibe un salario por su labor genera por encima del dinero que representa su esfuerzo laboral. Dicho valor, que podría definirse como trabajo no pagado al obrero, queda en poder del capitalista, quien ve en la plusvalía la base de la acumulación monetaria.

Según el filósofo, la plusvalía se obtiene con la venta del producto en el mercado libre; el precio viene determinado por la oferta y la demanda, y los productores compiten entre sí para obtener una mayor participación o un dominio en el mercado.

En toda esta dinámica económica descrita por Marx, el mejor parado siempre resulta siendo el propietario de la fábrica (el capitalista), y mientras más producción haya, mayor será el beneficio del capitalista; los demás (trabajadores) se quedan con los bolsillos vacíos o casi vacíos; así veía Marx el capitalismo temprano y salvaje del siglo XIX.

El capitalismo hoy

Pero pese a las críticas y a la mala fama, la economía de mercado y el capitalismo han sacado de la pobreza a dos terceras partes de la población del mundo en los últimos treinta años; han permitido que en los últimos cien años la humanidad gozara de un avance tecnológico equivalente a los mil años anteriores al siglo XX; y han facilitado las condiciones para que la expectativa de vida y los niveles de educación se incrementaran espectacularmente en los últimos cien años.

Este éxito inocultable ha provocado que el capitalismo se haya impuesto mayormente en casi todos los países del mundo, salvo contadas excepciones que no pueden ser considerados como ejemplos de bienestar, desarrollo económico y progreso. Y es que el capitalismo se ha impuesto incluso con sus aspectos negativos: El sistema admite la quiebra de competidores; en algunos países permite la creación de monopolios y oligopolios, y que los trabajadores apenas se beneficien de la plusvalía.

Consecuencias del capitalismo

La aparición y desaparición de trabajos y productos; la optimización de los procesos productivos; la mejora en la calidad de bienes y servicios; las quiebras; el deterioro ambiental; la desigualdad en los sueldos y hasta las crisis financieras son un efecto de esta rueda indetenible denominada capitalismo. Estos fenómenos, que pueden ser malos o buenos, se seguirán repitiendo con el paso del tiempo, pese a que el capitalismo de hoy está mucho más domesticado por reglas, leyes e instituciones que ejercen vigilancia, control y regulación en los mercados y el comercio.

Eso sí, ésta vorágine consumista y competitiva que hace parte de la médula del capitalismo continuará desarrollándose siempre en el marco de esta economía de mercado en el que los precios los fijan los consumidores con sus preferencias; es decir, en el que el costo de un producto equivale a lo que esté dispuesto a pagar un consumidor por él, en el marco de la libre oferta y demanda de bienes y servicios.

Pero recuerda, aunque domesticada, el alma de fiera del capitalismo se asoma una y otra vez.


Sergio Augusto Alvarez Vargas

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Comments

El capitalismo vive de mejorar los procesos de producción, los robots serán rápidamente incorporados por el sistema económico capitalista, haciendo que desaparezcan muchas profesiones y que se abaraten los productos. Esto ya ha pasado, por ejemplo con el carro desapareció la profesión de cochero.

Arturo Vega Estrada     25 April 2017

¿Crees que el futuro del capitalismo puede ser detenido por innovaciones como robots o automatización?