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Universidades: Fábricas de alumnos mal planificadas

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Desde un punto de vista amplio, la universidad como institución de educación tiene como objetivo la enseñanza a un nivel superior, el cual es reconocido con el grado académico de licenciado, ingeniero, etc.

El mencionado reconocimiento de grado académico en algún momento significó una garantía para el éxito profesional, pero en la actualidad se están desarrollado muchas problemáticas al respecto. Una gran cantidad de los egresados de las universidades no encuentran trabajo en su área de estudio, esto debido a un mercado laboral cambiante y saturado en algunas áreas, y necesitado de personal en otras, así como universidades que se han quedado rezagadas respecto de esos cambios.

Cifras del INEGI arrojan un alto nivel de desocupación laboral en personas clasificadas con educación superior y con edad entre 22 y 29 años, conforme a la Encuesta Nacional de Educación y Empleo del segundo trimestre del 2017.

La comparación de las universidades con fábricas mal planificadas viene de la idea de que una fábrica tiene como misión principal la fabricación de ciertos objetos u obtener determinados productos, en este caso el producto son sus egresados, los cuales salen a un mercado laboral en donde la realidad les da una terrible bofetada. La consecuencia es que posteriormente no encuentran trabajo en su área, ya que les piden experiencia, pero no se les da la oportunidad para desarrollarla. También en muchas ocasiones las oportunidades de experiencia se encuentran en lugares donde se tiene un pago “simbólico o con conocimiento”, ante lo cual los egresados por su necesidad económica optan por desarrollar actividades alternas como ser conductor de UBER, trabajar en tiendas departamentales, entre otras.

En la opinión de este humilde escritor, uno de los grandes problemas que ha ocasionado este problema consiste en la falta de planeación de las universidades al establecer los cupos de admisión para ciertas carreras. Diversos estudios señalan que tan solo el 10% de las carreras universitarias de la UNAM reciben el 60% de solicitudes de ingreso. Está bien que todos quieran ser buenos psicólogos, pero hay que tener en cuenta la realidad: Si 1,000 personas quieren ser psicólogos en un ciclo escolar, pero sólo hay 100 espacios en el mercado laboral, entonces sólo se deben admitir a 150, tomando en cuenta las posibles bajas.

Tomando el ejemplo anterior, lo que pasa en la actualidad es que las universidades se encuentran en dicha situación y aún así admiten a 500 estudiantes de psicología, dando margen a una posibilidad de 350 desempleados en su área, y esto calculándolo en números chicos.

La posible solución a este problema se encuentra en la planeación y distribución de carreras universitarias, todo comenzando con el cupo de admisión, es decir, cerrar dichos cupos en las carreras cuyo mercado laboral no es tan extenso, y dar la oportunidad de reubicación en aquellas carreras cuyo potencial laboral es mayor que el potencial de egreso universitario.

Siempre es muy bello hablar de números, pero ¿qué es mejor?, ¿500 psicólogos graduados con 400 desempleados o 100 psicólogos graduados con empleo y otros 400 egresados de diversas carreras en la misma situación?


Juan Velez

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Comments

Aileen Rivera Diaz     13 October 2017

La verdad creo que ya no se trata de escoger la carrera que a uno le apasiona, sino la carrera que es con la que vamos a generar ingresos y que es lo que en la actualidad es necesario, como todo sobre tecnología y el futuro.