Go Back

¿Por qué me duele todo el cuerpo y quiero dejar de hacer ejercicio?

QueBusca-Cuerpo-Musculos-Salud

Cuando vamos a un gimnasio o a un parque por primera vez con el propósito de ejercitarnos hasta ponernos grandes y fuertes, lo más probable es que obtengamos alguna ganancia de masa muscular, eso sí, siempre y cuando seamos disciplinados y constantes.

Ahora bien, cuando somos principiantes no somos lo suficientemente fuertes como para agotar la capacidad de recuperación de nuestro organismo, me explico, cuando entrenamos intensamente, a medida que la fuerza aumenta lo hace también la masa muscular, esto provoca un nuevo aumento de fuerza y este ciclo se repite otra vez. Este ciclo de crecimiento provocado por el entrenamiento se repite por lo menos, hasta que agotamos la capacidad de nuestro organismo para regenerar sus recursos bioquímicos y las proteínas contráctiles que componen los músculos. Esto quiere decir, que la capacidad del cuerpo para regenerarse y crecer es limitada.

Si continuamos entrenando disciplinadamente, con el paso del tiempo llega el momento en que nuestra fuerza es tan alta que supera completamente nuestra capacidad de recuperación; si estamos en este punto, el cuerpo iniciará una lucha para mantener a salvo los recursos bioquímicos que lo mantienen vivo, utilizando toda la energía disponible para ello y sin dejar nada para el desarrollo muscular. Es decir, el cuerpo dejará de crecer y, en consecuencia nos estancaremos porque el cuerpo necesita esa energía para mantenerse funcionando.

Lo que describo en el párrafo anterior se le conoce como “sobre-entrenamiento”.

Si te sientes mal y no logras tener aumentos de fuerza y masa muscular, pero sigues tercamente haciendo ejercicio de manera indiscriminada, te sucederá un fenómeno muy particular: Comenzarás a bajar de peso (esto producirá una disminución de la fuerza). Si te miras al espejo, notarás que estás más gordo, SÍ, ¡Tienes más grasa!, INCREÍBLE, pesamos menos y estamos más gordos.

¿Cómo puede ser posible este disparate?

Cuando la capacidad de recuperación del cuerpo se ve superada, el organismo se alarma y toma medidas para afrontar la situación, lo que necesita el cuerpo desesperadamente es energía, energía que a propósito, tiene también que administrar de la forma más eficiente posible.

El cuerpo comienza entonces a consumir sus propios tejidos proteicos (músculos) descartables, de esta forma podrá alimentar y preservar sus órganos vitales, a este proceso se le conoce como glucogénesis, y es cuando el cuerpo metaboliza aminoácidos, particularmente leucina para convertirlos en glucosa.

Los músculos esqueléticos son tejido descartable, podemos vivir sin músculos grandes, o podemos vivir sin un brazo o sin una pierna, pero si no tenemos hígado nos moriremos sin remedio.

¿Cómo se produce el sobre-entrenamiento?

A medida que aumentamos de fuerza lo hace al mismo tiempo la demanda que el imponemos a nuestro cuerpo, si aumentamos la cantidad de series y la frecuencia del entrenamiento, el sistema de recuperación de nuestro cuerpo no puede afrontar la demanda y el progreso se detiene por completo.

La idea que hay que tener cuando asistimos al gimnasio, es que hay que entrenar para movilizar las reservas defensivas del organismo y no para destruirlas; todos los dolores que sentimos cuando estamos sobre-entrenados, junto a la elevación de las pulsaciones y al desgano por entrenar, son un mecanismo de defensa del cuerpo.

Todos estos síntomas físicos y psicológicos nos indican que el organismo está  completamente perturbado y que estamos en una fase de alarma constante, esto pone en peligro nuestra existencia.

Si vas todos los días al gimnasio y entrenas literalmente como una “bestia”, sin obtener las ganancias de masa muscular que esperas, y además te sientes mentalmente agotado, es porque has llegado a un momento en el que hay que alejarse completamente del gimnasio un par de semanas, al volver, nuestro cuerpo y mente estarán completamente renovados y podremos comenzar a entrenar con alta intensidad de nuevo; eso sí, ten en cuenta que debes entrenar de manera equilibrada, esto es, con la brevedad e infrecuencia que nos permita iniciar otro ciclo de crecimiento muscular.

Si al levantarnos de la cama un día cualquiera, nuestras pulsaciones están elevadas aunque sea un mínimo, hay que tomarlo como un síntoma de que nos estamos excediendo; si adquirimos la habilidad de reconocer el punto en el cual una serie o un día más de entrenamiento está por fuera de nuestra capacidad, siempre nos moveremos dentro de un margen de series y repeticiones seguras.

Al entrenar con mucha frecuencia, digamos 5 o 6 veces a la semana y tres horas por día, el cuerpo no puede recuperarse, los que trabajan en este sistema están siempre sobre-entrenados.

Los síntomas del sobre-entrenamiento son:

  1. Pulsaciones elevadas en reposo
  2. Falta de apetito
  3. Desgano por el entrenamiento
  4. Insomnio
  5. Dificultad para despertarse por las mañanas
  6. Dolores musculares y articulares constantes
  7. Pérdida de fuerza y masa muscular
  8. Pérdida marcada de peso corporal
  9. Aumento de grasa corporal a pesar de la pérdida de peso

Cuando la detención de los progresos es generalizada, y tenemos otras manifestaciones físicas y psíquicas que menoscaban nuestra salud, es un indicativo inequívoco que hemos alcanzado el umbral del sobre-entrenamiento, el saber reconocerlo nos ahorrará mucho tiempo cuando nos enfrentemos a el.

Todos estos preocupantes síntomas son adaptaciones al estrés por parte del organismo, el pleno conocimiento de esto es un elemento de valor incalculable para nosotros, así podremos lograr que el estrés que le imprimimos al organismo sea nuestro aliado y no un enemigo.

Conclusión

Sobre-entrenar no es más que el efecto causado por el exceso de ejercicio, ejercitarnos mucho y/o con mucha frecuencia es desbordar la capacidad de recuperación y adaptación del organismo; si no apartamos el tiempo suficiente para que el cuerpo descanse, pues no le estaremos suministrando el margen de tiempo para que primero, se regeneren los recursos bioquímicos del organismo y luego, el músculo crezca.

Tomar conciencia de que estamos cometiendo un error facilitará que podamos corregirlo, así podremos obtener los resultados que esperamos.


Sergio Augusto Alvarez Vargas

Create your own