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La concentración y el estado de flujo

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Los seres humanos contamos con un conjunto de facultades que nos permiten movernos por el mundo y llevar a cabo nuestras acciones cotidianas. Este tipo de capacidades han sido estudiadas de manera extensa por los psicólogos (en particular los psicólogos cognitivos) con el fin de hallar algunas de sus características más importantes y comprender su naturaleza. ¿Cuáles son algunas de estas facultades? La memoria, el razonamiento, el lenguaje, la atención, y por supuesto, la concentración.

La concentración es sumamente importante para un gran número de actividades cotidianas, tal y como es fácil suponer. Sin ella no podríamos conducir un automóvil, leer un libro, entender una clase o comprender una conversación larga con otra persona. Al momento de concentrarnos nos enfocamos en una sola cosa y filtramos el resto de los estímulos que están teniendo lugar a nuestro alrededor, como sonidos, olores e imágenes.

¿Pero cómo es que llevamos a cabo está capacidad? Parece que a veces ocurre de manera natural y otras es necesario que hagamos uso de toda nuestra voluntad para no dejar que nos desconcentremos. Lo primero puede pasar en una situación divertida como al ver un deporte que nos gusta o hablar con una persona de la que estamos enamorados. El segundo suele ocurrir en situaciones que nos resultan desagradables o aburridas, tal y como podría ocurrir en una junta tediosa o una clase monótona. Algunas veces se requiere un tremendo esfuerzo mental para mantener nuestro enfoque y otras parece que es algo totalmente fluido.

Esto me lleva al asunto del flujo y cómo está conectado con la concentración. “El flujo” es un concepto creado por el psicólogo  Mihály Csíkszentmihály y se refiere a momentos en los que pareciera que la persona está completamente inmersa en su tarea. Esto pasa frecuentemente entre deportistas de alto rendimiento, artistas o científicos.

El estado de flujo se caracteriza por una concentración tan alta que pareciera que la persona está completamente absorbida por lo que está haciendo. No requiere ningún tipo de esfuerzo mantener una perfecta concentración en su actividad. Por ejemplo, puede llegar a ocurrir que un novelista esté escribiendo su obra y repentinamente se dé cuenta de que pasaron tres o cuatro horas desde que comenzó. Estuvo tan concentrado en lo que estaba haciendo que ni siquiera se dio cuenta de que había pasado esa cantidad de tiempo.

Este tipo de estado cognitivo es altamente deseable y se ha comprobado que tiene un efecto altamente positivo en nuestra salud mental. No sólo puede llegar a hacer que cumplamos nuestros objetivos de manera rápida y eficiente, sino que nos permite mejorar nuestras habilidades, desarrollar nuestro potencial y darnos un propósito. Para comprender esto último sólo hay que pensar en la felicidad de un músico, de un pintor o de un deportista al momento de perderse en sus respectivas disciplinas.

Pero el estado de flujo no está reservado únicamente para esas personas sino que todos podemos beneficiarnos de él. Todos lo experimentamos cuando estamos viendo una película o leyendo un libro y no podemos despegar nuestros ojos de lo que está ocurriendo. También nos pasa cuando estamos plenamente presentes al momento de tener relaciones sexuales o hablar con un amigo. Son esos momentos en los que pareciera que estamos viviendo totalmente en el presente.

¿Entonces cómo cultivar la concentración que aparece en el estado de flujo? Parece que ésta ocurre cuando la actividad que estamos realizando no es demasiado fácil ni demasiado difícil para nosotros. Si fuera demasiado fácil nos aburriríamos y si fuera demasiado difícil nos agotaríamos. Esto nos dice que para experimentar este tipo de momentos es importante que nos pongamos retos o elijamos ocupaciones que estén en ese punto medio. Por ejemplo, seleccionar un libro que no sea demasiado sencillo ni demasiado complicado.

El estado de flujo nos puede ayudar a  mejorar nuestra vida y vivirla de una manera mucho más rica y plena. Es la mejor manera de aprovechar una de nuestras capacidades más esenciales: la concentración.


Un Dasein cualquiera

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Comments

Un Dasein cualquiera     24 October 2017

También me gusta el nombre de la zona... Ese espacio mental en el que estás completamente presente. ¡Saludos!

Casia Cifres Valdivia     23 October 2017

Creo que en estos días es muy difícil concentrarse en algo cuando tenemos tantas distracciones empezando por el cellular. Aveces si hacemos cosas sin pensar pero creo que es por la rutina.

Veronica F. Barcena Rosagro     20 October 2017

Yo no se de otras personas pero yo a veces conduzco en automático. Al llegar a mi destino, me doy cuenta que conducí sin estar consciente de eso.

Laura Patricia Mateo Rojo     20 October 2017

Si estoy de acuerdo en usar el nombre de la zona.

Melissa Martha Mora     20 October 2017

Interesante, aunque para mi es imposible concentrarme en algo por mucho tiempo.

Juan José Perez Gonzalez     20 October 2017

Yo prefiero usar los otros nombre del flujo; "estar en la zona" y "la zona".