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Tecnología ¿Facilidad o responsabilidades adicionales?

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Alguna vez traté sobre ventajas y desventajas de la tecnología anteriormente en este blog (Ver Internet: Ventajas y desventajas). Sin embargo, esta vez quiero abordar una temática que surge de la adquisición de productos nuevos como celulares o computadoras. Más que actualización, la compra de estos productos surgió de la necesidad; en uno de los casos me robaron el celular, y en el otro, la computadora comenzó con fallas que ya no permitían su funcionamiento de forma correcta. En el caso de la computadora no tengo quejas hasta la fecha, pero lo que sucedió con el equipo celular fue completamente distinto.

Después de menos de seis meses la primera falla se presentó con el cargador del equipo. De la noche a la mañana, el cargador funcionaba a momentos pero si cambiaba la posición del cable dejaba de funcionar. Fui al centro de atención y me solucionaron el problema a la primera. Aunque no me pareció lo mejor, consideré que no estaba tan mal, y por el servicio que me dieron pensé que el pequeño problema no había pasado a mayores.

No obstante, hace un mes aproximadamente el equipo no encendió. A pesar de todo el lío que implicaba, debido a que la garantía abarcaba un año, decidí llevar nuevamente el celular a revisión. Esta vez las cosas no fueron tan sencillas. Para empezar, me hicieron un interrogatorio digno de cualquier novela negra; buscaban sin duda cualquier pequeño motivo para inculparme de la falla y de algún modo la encontraron.

Ese día me dijeron que al equipo le faltaban dos tornillos, a mí quizá me rebotó uno en el momento por esa pequeña frase. Algo en lo que jamás me fijé al adquirir el equipo fue mirar que tuviera la tornillería completa, evidentemente porque se suponía que era un equipo nuevo. Ocho meses después, aproximadamente, y bajo la advertencia de que tendrían que verificar que la garantía todavía fuera válida en las instalaciones de la marca, me di por enterada de ello y acepté firmar la responsiva para la revisión.

Aunque el servicio no pareció tan malo, pues tuvieron listo el equipo días antes de lo que me habían notificado el día que fui a dejarlo, al volver por el celular y hacer uso de él unas cuantas horas noté que el sonido no llegaba hasta los límites que normalmente alcanzaba. Debido a pendientes y obligaciones que tenía programadas, la futura revisión se demoró hasta ahora. Lamentablemente el equipo no sólo falló en volumen sino que también dejó de detectar la memoria micro sd hace unos días.

Ahora no sólo tendré que esperar a que revisen la bocina sino que también tendré que esperar a que me den el diagnóstico respecto al lector de memorias; todo antes de un año de haber adquirido el equipo. Por esta situación me pregunto qué tanto facilitan la vida los dispositivos móviles y qué tanto la complican al sumar a nuestra lista de pendientes los problemas técnicos que puedan acarrear los aparatos adquiridos. Tal vez sea hora de mirar más detenidamente las prioridades que tenemos en la vida antes de que la tecnología abarque más de la mitad de responsabilidades anotadas en la agenda.


Elisa E.

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