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Teoría que motiva a una comunidad

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En múltiples ocasiones el desarrollo económico implica una fragmentación de lo colectivo; se mueven intereses privados que dejan de lado la esfera pública, mientras que en zonas rurales las políticas le dan prioridad a programas de turismo masivo que desplaza a la comunidad de su entorno. Para lograr el bienestar individual y colectivo es necesario pensar en nuestros espacios públicos, la teoría que motiva a una comunidad puede ser la pintura mural.

En México somos herederos de una importante historia del muralismo, el cual convierte la pintura en un acto público y político. Es como gritar, sugiere una historia y crea un espacio de contemplación en medio de un entorno urbano, que transforma un lugar de transito en un espacio de contemplación, con elementos simbólicos que cuentan historías, sugieren preguntas y dejan una marca con los cuales el traseunte adquiere identidad.

Durante los últimos años se han organizado diversos festivales de murales en el país; Baja California no es una excepción. Existe una propuesta que surge en Bahía de Los Ángeles, se trata de diez artistas que intervienen los muros de la comunidad durante el festival Comunidad y Arte Público, CAP del 19 al 26 de marzo de este 2017.

La teoría de este proyecto, organizado por Cardumen, un grupo multidisciplinario de Ensenada, es fomentar los rasgos de identidad en las comunidades rurales de Baja California. Los miembros del grupo comparten la idea de que la transformación es posible a partir del trabajo comunitario, está formado por Esther Gámez, artista plástica, Vicky Martínez Ríos, activista social, Alejandro Candela, arquitecto, Yoal Aguilar, gestor ambiental y Ulises Serrano, diseñador gráfico. 

Esta primera propuesta incorpora murales al entorno urbano con la intención de motivar a los habitantes para realizar acciones que fortalezcan sus rasgos de identidad y plasmar un discurso público sobre el lugar. Ya que Cardumen está convencido de que por medio del arte es posible activar los mecanismos que determinan las características que distinguen a la comunidad y donde ellos mismos pueden reconocerse.

La idea es que los diez artistas desarrollen en una semana un proyecto mural que dialogue con los intereses de la gente de Bahía de Los Ángeles; el proceso creativo se lleva a cabo en el sitio, por lo que la elección de los muralistas no se basó en un proyecto específico, sino que se evaluó el portafolio de cada uno. Fue valorado por un jurado con experiencia en prácticas artísticas que involucran a la sociedad. A partir de esta convocatoria abierta, los artistas seleccionados son Carlos Soto, Cyrielle Triemblay, Dherzu Uzuala, Diana Bama, Gangsby, Himed & Reyben, Liz Rashell, Mocre y JM Gómez.

Los pobladores de este rincón de la península muestran un conocimiento ejemplar sobre la importancia de sus recursos naturales, así como el arraigo que está representado en el uso apropiado de los mismos. El esfuerzo por conservar los recursos naturales comenzó desde hace más de 50 años con la creación de Áreas Naturales Protegidas a partir del trabajo en conjunto entre la comunidad, científicos, organizaciones civiles y el gobierno, que continua hoy en día. Sin embargo, la concepción de un desarrollo por medio de la esfera privada ha tomado fuerza con demandas para la compra de tierras ejidales, la construcción de grandes hoteles y el desarrollo de instalaciones orientadas al turismo masivo.

Por lo tanto, el reto de este proyecto es fomentar lazos entre la comunidad y los visitantes para promover que la toma de decisiones surja de quienes viven en el lugar, conseguir así una manera apropiada de hacer turismo en beneficio de la comunidad y su entorno. La construcción de lo público debe provenir no sólo de un interés económico, sino del bienestar tanto individual como colectivo, en armonía con el espacio natural.

Para presentar el festival a la comunidad, la artista Esther Gámez realizó el mural Los visitantes y los residentes, donde plasma una analogía de las especies migratorias y las residentes con los habitantes que viven y quienes por temporadas visitan el lugar. En el mural se representa parte de la gran riqueza biológica de Bahía de Los Ángeles. La productividad marina provocada por las fuertes corrientes que se genera entre las islas y los cañones submarinos ha despertado la curiosidad de los científicos, de muchos exploradores, así como los esfuerzos de la comunidad pesquera por alcanzar el aprovechamiento sustentable de los recursos marinos.

Por lo tanto, la belleza que combina el paisaje del desierto con el mar de Cortés, y la diversidad de la vida marina, implican una gran responsabilidad para conservarlo. Es necesario buscar un desarrollo apropiado de la pesca comercial, deportiva y el turismo. Entre múltiples iniciativas que regulan y promueven el buen uso de los recursos naturales, CAP se suma con la apuesta por acción plástica de identidad cultural, que pretende despertar un hecho colectivo a partir de este primer festival de murales.

El protagonista es la comunidad, por lo que los muros estarán ubicados en un recorrido estratégico del poblado que puede visitarse como un trayecto para conocer la zona. A partir del carácter público que implica el ejercicio de la pintura mural es posible plasmar ciertos valores simbólicos con los que pueden identificarse sus habitantes. De esta forma la comunidad puede apropiarse de su espacio público, se abre un discurso y surgen nuevas formas de plantear una reflexión y las acciones para decidir cuál es el uso del espacio en el viven.

El trabajo en conjunto de la comunidad con los artistas se dará por si mismo, la interacción ocurre en la calle, al ubicar el proceso de creación durante una semana se forma el público en el espacio y la relación del artista con los transeúntes será crucial para convertir estos diez muros en un lugar para contemplar, para incitar preguntas, abrir el diálogo, motivar a crear. Además, por parte de los organizadores se promoverá la relación creativa con talleres.

La iniciativa de Cardumen pretende ampliarse por otros puntos de la península, activando su propuesta en distintas comunidades. Diseminando una propuesta colectiva para formar una esfera de lo público a través del arte, activando una reflexión por la contemplación como un sentido humano necesario, que nos dota de sentido humano.


Cristina del Río Francos

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