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Tocando el infierno con tus propias manos

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La situación migratoria en México es un caso paradigmático de violaciones a los derechos humanos fundamentales, como el simple ejemplo de transitar libremente. Esto hace que México tenga una ley de inmigración más restrictiva que la de Estados Unidos de América. Hasta el 2010, en México era considerado un delito federal el violar las leyes migratorias.

Los mexicanos nos ofendemos por las políticas migratorias y el discurso de Trump antiinmigrante pero al mismo tiempo, la sociedad mexicana en general tiene una muy mala opinión sobre los inmigrantes centroamericanos. Incluso algunos medios mexicanos muestran abiertamente su rechazo e intolerancia.

El diario ‘La Mañana’ publicó un artículo al respecto que titularon “Sí al muro fronterizo... pero en el sur de México”. En él, se explicaba que el problema migratorio actual entre México y Estados Unidos de América se arreglaría con el muro que propone Trump pero construido en la frontera sur de México. Además propuso endurecer las exigencias de documentos migratorios.

Esta es la discriminación que viven los migrantes centroamericanos en México todos los días. Y aún hay más.

Los inmigrantes centroamericanos no sólo padecen las duras políticas migratorias mexicanas sino que también enfrentan secuestros, asaltos, extorsiones, tráfico de personas, tráfico de drogas y explotación sexual. Tanto por parte de grupos delictivos como por parte de la policía migratoria mexicana. Además, en su recorrido por la Bestia, también conocido como el tren de la muerte, se exponen a caídas que muchas veces los llevan a amputaciones o hasta la muerte.

¿Recuerdan el caso en San Fernando, Tamaulipas? ¿Recuerdan cómo nos asombramos al escuchar en los medios sobre 289 cuerpos encontrados en fosas clandestinas? Todos inmigrantes centroamericanos. Cabe mencionar que la activista Isabel Miranda de Wallace afirma que la cifra supera los 500 cuerpos. ¿Y saben qué es lo más triste? Que como sociedad hemos perdido la capacidad de asombro y horror al escuchar noticias sobre fosas clandestinas. Simplemente se volvió algo habitual en la vida del mexicano.

En la CNDH se han recabado diversos testimonios sobre el viacrucis que viven los migrantes en su paso por México. Para darnos una idea, compartiremos un testimonio real.

  Platicando con un amigo que logró escaparse de Los Zetas, se escapa y llega a un puesto y les dice a los federales: “¡Me secuestraron los zetas!”, y les dio las señas de la casa donde lo tuvieron y contestan: “¡Ah! No te preocupes, nosotros te vamos a ayudar”. Y lo llevaron nuevamente ahí, con Los Zetas.

 Los Zetas le dijeron: “Para que aprendas, te vamos a cortar la mano cabrón”, y sí se la cortaron. Y lo dejaron abandonado. Llegó la Cruz Roja y lo llevó al hospital pero no hay investigación.

 Están bien organizados; hacen turnos, traen a los nuevos en las noches. Mandan 5,000, 3,000, 2,000 dólares por cantidades, por 15 personas diariamente, y no hacen preguntas. Ahí también se me hace que Western Union, así como la autoridad federal y la Migración, así trabaja también Western Union. Porque ellos llevaban una lista de personas y las claves, y les decían: “mira, esta es la clave del fulano, esta es la clave del fulano”, y así. No sé, tal vez Los Zetas que están ahí son trabajadores de los denominados capos.

¿Lo ven? No sólo se trata de un problema relacionado con grupos delictivos y policía corrupta. Aquí también estamos hablando de una empresa como Western Union que lava dinero recibiendo el pago del rescate de migrantes secuestrados.

En la CNDH se calcula que a través de esa empresa y mediante esta actividad delictiva, se mueven más de 25 mil millones de dólares al año.

La doble moral del mexicano en el discurso de Trump duele porque se trata de violaciones a derechos humanos fundamentales en un país que por su diversidad cultural debería ser un ejemplo mundial de tolerancia y respeto. Todo el mundo voltea hacia Estados Unidos y sus deportaciones. Y con razón. Son dolorosas por todo el racismo y discriminación que implican. El gobierno estadounidense refiere que todos los inmigrantes serán deportados al país por donde entraron. El gobierno mexicano respondió así:

“Si el gobierno de EU insiste en que quiere deportar a México, que quiere enviar a México a personas que no son de nacionalidad mexicana, México no tiene por qué recibirlos, y en ese momento iniciaríamos un proceso de exigirle al gobierno de Estados Unidos que, en cada caso, acredite la nacionalidad de la persona que está enviando." 

-Luis Videgaray, Secretario de Relaciones Exteriores-

“México no tiene por qué recibirlos”... como si habláramos de ‘cosas’, y no de personas.

Nosotros creemos que esto no es un asunto que le compete exclusivamente al gobierno, esto es un asunto que nos compete a toda la sociedad mexicana. ¿Cómo pedimos respeto si violentamos los derechos humanos fundamentales de personas que sólo están de paso? Creemos que ya es hora de que todos alcemos la voz para que respeten a nuestros hermanos centroamericanos.

Por humanidad. Por solidaridad. Por hermandad latinoamericana


Angie Tovar

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