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Cómo dejar de morderte las uñas

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Es tan difícil darse cuenta que uno sufre de un problema, ¿no es cierto? Que cuando uno se despierta, siempre tiene que quedarse en cama y después levantarse, si es que se levanta. Que después de cualquier actividad, uno se lava extremadamente las manos, que hace una cantidad inmensa de cosas antes de llegar a una en específico o simplemente dejar las cosas a la suerte. A ello le llamamos compulsión. Cuando uno ya no piensa en las acciones que hace y siente un impulso irrefrenable de hacerlo.

Uno de los más conocidos es morderse las uñas.

Algunos creen que morderse las uñas tiene un precedente en nuestra infancia. Si pensamos en el psicoanálisis, Sigmund Freud nos diría que tenemos una compulsión por quedarnos en la fase oral, significando que obtenemos el placer de morder y de tener algo en la cavidad bucal, algo similar les pasa a quienes fuman.

Pero morderse las uñas también puede ser un síntoma de ansiedad o de estrés. Cuando así ocurre, puede haber algunas maneras de poder engañar a nuestro cerebro y dejar de hacer aquella conducta. A través de algo que en el Conductismo es llamado Condicionamiento Operante, es fácil dejar de hacerlo. Esta técnica nos dice que, a través de la asociación de algo no satisfactorio para el organismo, se asocia a la conducta y disminuye la probabilidad de su aparición, es decir, usando un objeto, una acción o un alimento que nos desagrade, podemos dejar de realizar cualquier acto que se desee.

De acuerdo al tema que abordamos, tenemos tres opciones:

1.- Pensar Y Darse Cuenta:

La primera opción es darse cuenta cada vez que movemos la mano. Cada vez que se acerque a los labios, debemos detenerlo y pensar en que eso está mal, que no es higiénico y que es mejor detenerlo. La repetición de esta conducta, junto con el pensamiento, hará más fácil que en futuros movimientos nos demos cuenta y logremos detenerlo.

2.- Sustitución Y Relajarse:

Como mencionamos, a veces morderse las uñas es causa del estrés y la ansiedad. La relajación de nuestras actividades es crucial para que desaparezca esta conducta, aunado a la sustitución de nuestros dedos, como lo puede ser con algún alimento. El hecho es que nuestra boca se encuentre ocupada, así cuando nuestros dedos se acerquen, no haya cabida en ella.

3.- Asociación:

Una tercera opción es la asociación de un sabor o de una conducta desagradable. Si nos colocamos ajo sobre nuestros dedos, cada vez que los acerquemos a nuestra boca, el olor llegará a la nariz y evitará que la conducta continúe. Pueden cambiar al día siguiente por chile, para que no se agote la sorpresa del olor y no se acostumbre a él.

Es necesario decir que cada una de estas técnicas dependen del rigor que cada uno tenga para erradicar la conducta de morderse las uñas, así como de la constancia y la motivación que se lleve día a día, porque nada es de un día para otro. Al comienzo, siempre habrá un aumento de la conducta, pero con el paso del tiempo comenzará a extinguirse.

¿Ustedes qué han implementado?


Thomas Walker

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