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Tres películas japonesas que tienes que ver

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El cine japonés (junto con gran parte de su producción audiovisual), es a menudo desdeñado, pensando que todo lo japonés está relacionado al mundo del anime o la “cultura” otaku. Y no es para menos, pues gran parte de su exportación cultural es precisamente esa: anime, manga, videojuegos y productos relacionados. Lo cual es lamentable, pues en realidad Japón tiene mucho arte que ofrecer en numerosos aspectos, ya sea en música (como ya hemos abordado en otros artículos) como en cine y literatura, por mencionar algunos. En este artículo expondremos algunas películas introductorias al cine japonés que ayudarán a mostrar que estos tienen algo muy bueno entre manos fuera de toda la cultura del anime.

Fish Story (2009 - Yoshihiro Nakamura)

Fish Story es una película como pocas. Inicia mostrando a dos chicos en una tienda de discos que están escuchando música pues el final del mundo es inminente y es su manera de lidiar con ello. Sin embargo, la película no se enfoca en ellos, sino que añade tres historias más que se van desarrollando uniformemente a través de la película (historias, dígase, que toman lugar en diversas décadas). Se nos presenta la historia de una joven que viaja en un barco que resulta secuestrado, la historia de un grupo de jóvenes que salen a beber una noche y la historia de la primera banda de Punk del mundo (ficticia), que escribe una canción que va a salvar al planeta 37 años después. Fuera de la excelente historia y soundtrack, la película tiene el mérito de explorar temas como la esperanza, el destino (incluso se podría decir que la causalidad) y el valor que tienen cosas como el éxito y el dinero en contraste con la amistad, la familia y el deber. Una pieza divertida y muy amena para empezar a explorar el cine de este país.

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Okuribito (2008 - Yōjirō Takita)

Uno de los filmes que más éxito tuvieron internacionalmente, nos relata la historia de un joven músico cuya orquesta se separa, dejándolo sin trabajo y en necesidad de pasar de la ciudad a un pueblo donde su madre le había heredado una casa. Ahí consigue un trabajo muy estigmatizado en Japón: se convierte en ayudante de un funerario. Mientras se desarrolla la película, vemos los problemas que enfrenta el protagonista debido a los prejuicios que hay en contra de su oficio. La película tiene el mérito de presentar de manera bella y elegante un ritual funerario de amortajamiento que ya sólo se practica en las zonas rurales de Japón. Añadido esto a las excelentes actuaciones (sobre todo de parte de Masahiro Motoki) y a un soundtrack bellísimo que transmite los sentimientos del fracasado cellista con maestría, la película es una travesía emocional que sin duda resulta conmovedora en numerosas partes de la misma. Si se considera además la manera tan delicada con que aborda temas como la muerte (evidentemente), el estigma, el dilema entre nuestra familia y nuestros principios, y el valor tan grande que tienen en realidad esas pequeñas interacciones del día a día con las personas que nos rodean, Okuribito se muestra como merecedora de amplio reconocimiento, y definitivamente, merecedora de una oportunidad.

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Ikiru (1952 - Akira Kurosawa)

Imposible es hacer una lista de películas japonesas sin incluir algo de Akira Kurosawa. Una de las grandes joyas del cine japonés, Ikiru nos presenta la historia de un hombre al que se le diagnostica cáncer terminal y enfrenta una triste revelación: no sabe por qué ha estado treinta años en el mismo trabajo burocrático ni cómo confrontar su inminente final. A partir de esto, se nos muestran sus diferentes atentados de lidiar con su situación. La película es reconocida por ser ampliamente existencialista, poniendo al protagonista de cara a la muerte y exigiéndole buscar sentido en lo que ha hecho y lo que hará para mostrarse a sí mismo que no ha sido todo inútil. De una enorme profundidad y con una fotografía impecable, esta pieza también comprende una severa crítica a la burocracia y a sordidez de la vida nocturna en Tokyo. Así, Ikiru se muestra como una obra de arte que se alimenta de la filosofía existencialista que ante la interrogante de “¿cómo podemos darle sentido a nuestra vida?” no nos entrega una respuesta, sino que nos proporciona técnicas para explorar las posibles respuestas por nuestra cuenta.

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Dogo Filósofo

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