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Trastes sucios

Había una vez un hombre que estaba en busca de una motocicleta usada, ya que siempre había querido una. Buscaba en tiendas, respondía a anuncios en el periódico, todo sin tener mucha suerte. Un día, se topa con una hermosa Harley-Davidson clásica que tenía un letrero de “se vende”. Después de inspeccionarla, se sorprende al ver que la moto está en perfectas condiciones. Consulta con el dueño y le dice:

- ¡La moto está hermosa! La compro, pero tienes que decirme cómo la mantienes en tan buen estado.

- Bueno, es bastante simple- le responde el dueño, - Sólo recuerda que si va a llover y la motocicleta está afuera, debes frotar el cromo con vaselina. Eso la protegerá de la lluvia. De hecho, ya que te vas a llevar la moto, ya no necesitaré mi frasco de vaselina. Ten, quédatelo- y el dueño le dio al comprador el frasco de vaselina.

Así que el hombre compra la motocicleta y se va, como todo un motociclista feliz. La lleva con su novia para enseñarsela, quien está muy emocionada (ya que es una fan de las Harley-Davidson). Esa noche, el hombre decide ir en moto a la casa de los padres de su novia (verán, apenas los va a conocer, así que quiere causar una buena impresión). Cuando la pareja llega a la casa, la novia toma a su novio del brazo.

- Cariño, antes de que entremos, tengo que decirte algo acerca de mis padres. Nadie habla cuando estamos cenando. De hecho, la persona que diga algo durante la cena tiene que lavar los trastes- le dice ella.

- No hay problema- le responde el novio.

Y ahí van. El hombre está pasmado. Justo en medio de la sala hay una enorme pila de platos sucios. En la cocina, una enorme pila de platos sucios. Acumulados en las escaleras, platos sucios. A donde quiera que el hombre voltee, mira platos sucios.

Se sientan a cenar, y efectivamente, nadie dice nada. Conforme avanza la cena, el novio decide sacarle provecho a la situación. Así que se acerca, agarra a su novia, la desnuda, y lo hacen encima de la mesa del comedor. Por supuesto, nadie dice nada.

- Su mamá tiene buen cuerpo- piensa. Así que agarra a la mamá de su novia y la toma en la mesa del comedor. De nuevo, nadie dice nada. Entonces, el novio se da cuenta de que está empezando a llover, debería proteger su motocicleta. Entonces, saca la vaselina de su bolsillo. El padre se levanta y grita:

- ¡Está bien! ¡Yo lavaré los p***s trastes!

Baudilio Sosa Mayonga